Elegir mi paisaje
Si pudiera elegir mi paisaje
de cosas memorables, mi paisaje
de otoño desolado,
elegiría, robaría esta calle
que es anterior a mí y a todos.
Ella devuelve mi mirada inservible,
la de hace apenas quince o veinte años
cuando la casa verde envenenaba el ciclo.
Por eso es cruel dejarla recién atardecida
con tantos balcones como nidos a solas
y tantos pasos como nunca esperados.
Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,
los espías aleves de la soledad,
las piernas de mujer que arrastran a mis ojos
lejos de la ecuación de dos incógnitas.
Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte,
hojas secas, bocinas y nombres desolados,
nubes que van creciendo en mi ventana
mientras la humedad trae lamentos y moscas.
Sin embargo existe también el pasado
con sus súbitas rosas y modestos escándalos
con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera
y su insignificante comezón de recuerdos.
Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles.
De: Sólo mientras tanto,
1948-1950
Mario Benedetti, poeta uruguayo (14 de septiembre de 1920 -
17 de mayo de 2009). Formó parte de la generación del 45 de ese país
junto a nombres como Juan Carlos Onetti, Ángel Rama e Ida Vitale.
Estudió
la primaria en una escuela alemana, aunque cuando la ideología nazi empezó a ser
difundida, la dejó. Gracias a su conocimiento de la lengua
alemana, pudo trabajar más adelante como traductor de Kafka.
Tuvo
que abandonar la escuela secundaria pues la economía familiar no lo permitía, y
estudiar por su cuenta. Desde entonces, trabajó en diferentes oficios como
vendedor, taquígrafo y contable, además de traductor.
Se
formó finalmente como periodista y fue ganando poco a poco notoriedad en la
escena intelectual del país.
Tras
el golpe militar de 1973, abandonó su cargo de jefe del Departamento
de Literatura Hispanoamericana, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de
Montevideo, y se fue a vivir en el exilio. A lo largo de diez años vivió en
países como Argentina, Cuba, Perú y España, separado circunstancialmente de su
mujer, Luz López Alegre, con quien estuvo casado más de 60 años.
Su
obra, traducida a más de 25 idiomas, abarca géneros como poesía, novela,
cuento, crítica y ensayo. Además, su estilo se adapta muy bien a la
musicalización, por lo que sus poemas han sido inmortalizados en las
voces de cantantes como Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Soledad
Bravo y muchos más.
Recibió
numerosos reconocimientos, entre los que podemos nombrar: la Orden Félix Varela
(Cuba, 1982), el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional (Bruselas,
1987), la medalla Gabriela Mistral (Chile, 1995) y la medalla Pablo Neruda
(Chile, 2005). Asimismo, recibió la distinción Honoris Causa en la Universidad
de la República en Montevideo (2004) y VIII Premio Reina Sofía de Poesía
Iberoamericana (España, 1999).




