Hoy jueves,
23 de abril, se celebra el DIA MUNDIAL DEL LIBRO,
anualidad impulsada por la UNESCO desde 1995. Con esta fiesta cultural, trata
de fomentarse la afición por la lectura, el desarrollo de la industria
editorial y la necesaria protección de la propiedad intelectual. Es una fecha
emblemática, pues coincide con el fallecimiento de tres universales literatos,
en 1616: Miguel de CERVANTES, William SHAKESPEARE y el inca GARCILASO
de la Vega. Destaca la bella costumbre, en algunos lugares, que las
mujeres reciban una rosa roja como regalo y los hombres un libro.
Pensamos que
“la fiesta del libro” debería estar presente, de forma perenne, en “todos” los
días de nuestras vidas. Ya sea mayoritariamente impreso en papel o en archivos
digitales, un libro es una ventana mágica
abierta a la vida, a la cultura y a la imaginación, siendo además una lúcida
terapia para enfrentarnos a la desagradable y angustiosa soledad. Comentemos
una breve historia, dedicada a este día gozoso para la significación del libro en
nuestro caminar por la existencia.
MAVI, ESTHER, SANDRA y ALMUDENA continúan manteniendo su fraternal amistad, desde que se conocieron de niñas ¡en la escuela infantil! Son coetáneas, pues las cuatro vinieron al mundo el año 2008, curiosamente en el mismo mes, en esa anualidad inestable para la economía mundial. Han querido y sabido permanecer juntas en la amistad, recorriendo los distintos niveles educativos en el mismo centro escolar de titularidad privada, Las Esclavas del Sagrado Corazón, en la capital malagueña. En la actualidad cursan 2º de bachillerato, etapa final de la enseñanza secundaria para, tras realizar las pruebas de acceso, poder acceder a una facultad universitaria en la UMA, Universidad de Málaga.
Sus
respectivas familias pertenecen sociológicamente a clases medias, con estudios
universitarios o de formación profesional. Maria Victoria es hija de padres
maestros, en la educación pública de Andalucía. El padre de Esther ejerce de
médico de familia, en la sanidad pública, mientras que su madre es analista
clínico en la sanidad privada. En el caso de la familia de Sandra, su padre trabaja
como arquitecto técnico, mientras que su madre lo hace como comercial en unos
grandes almacenes, en la sección de ropa de mujer. Almudena vive con su madre,
que trabaja en una peluquería de señoras, mientras que su padre, mecánico de
automóviles formó una nueva familia hace ya una década.
La estupenda
amistad entre las cuatro compañeras genera que se relacionen especialmente
durante algunos fines de semana, para disfrutar visionando alguna película en
cartel, asistiendo a fiestas y guateques o practicando las salidas senderistas
a la naturaleza. Muchas noches de estudio las pasan juntas o en parejas, en
unos u otros domicilios. Los maravillosos 17 años que las cuatro detentan hace
que su carácter, con variaciones personales, se defina con los comportamientos
propios de un perfil abierto a la ilusionada juventud. Todas ellas asumen que
pese a las lógicas diferencias (expresivas, generosas, presumidas,
trabajadores, divertidas, ambiciosas, soñadoras, etc.) debe prevalecer entre
ellas esa amistad que han sabido mantener desde que tenían pocos años de vida.
Aunque también van teniendo algunos amigos más cercanos, con los que comparten
esos sentimientos propios de su evolución cronológica, reservan todos los
viernes por las tardes para juntarse (sin parejas) con el objetivo de estar
juntas y “hablar de sus cosas” con las meriendas y diversiones subsiguientes.
En un primaveral
viernes de abril, las cuatro amigas se encontraban en una popular cafetería
/bar de la muy transitada en turistas calle Alcazabilla. Tenían entradas para
ver la película, El Extranjero, en el cine Albéniz, cinta que tiene buena
puntuación por parte de la crítica especializada. En este mes primaveral, precisamente,
se produce la feliz coincidencia de que todas ellas van a cumplir la mayoría de edad, acontecimiento emblemático en la
vida de cualquier persona. Se habían reunido, con bastaste antelación al inicio
de la proyección, para intercambiar comentarios propios del futuro académico el
curso próximo en el campus universitario de Teatinos. Sin embargo, un tema iba a
centrar la curiosidad e interés de cada jovencita: ¡El
regalo que habían pedido a sus padres, para celebrar el fascinante
momento de cumplir los 18!
Mavi, la siempre
tenaz dinamizadora y viajera del grupo, es la primera que descubre su petición.
“Creo que no me van a defraudar. Les he pedido que los miembros de la familia
pasemos una semana o más de vacaciones, recorriendo la Hélade. Quiero revivir la
belleza mediterránea de las polis griegas, sentir la sabiduría de los grandes
filósofos, disfrutar con la monumentalidad de ese arte imperecedero para la
cultura universal. Por supuesto no debe faltar ese mágico recorrido de un
crucero visitando algunas de las islas del mar Jónico y el Egeo. Será una
experiencia inolvidable. Ya conocéis que intentaré matricularme, si apruebo la
selectividad, en Filosofía y Letras para especializarme en Historia Antigua”.
Tras la
brillante y simpática intervención de la joven futura historiadora, con todas
disfrutando de los batidos helados que habían pedido, le tocaba el turno a Esther, siempre “luchadora” en contra de la
enfermedad, a través de la ciencia y la investigación, a pesar de su fascinante
juventud. “Parece que de viajes va a venir la tarde. Les he pedido a mis
mayores que el próximo verano me paguen una estancia en los EE. UU., haciendo
un cursillo de iniciación a la medicina nuclear. Su coste es elevado, pues está
diseñado para estudiantes de secundaria y de los primeros cursos de medicina.
El complejo médico, de muy elevado prestigio mundial, es el Cedars-Sinai
Medical Center, ubicado en los Ángeles-California. Un mes de estudio y
prácticas, además de actividades complementarias recreativas.
¡Vaya suerte
que vais a tener las dos! Tendréis un verano de ensueño, comentaban sonrientes
las demás amigas. “Bueno ya me toca (intervino Sandra,
entre risas). No oculto que soy un poco presumida, pero sin maldad. Así que me
he animado a sugerirles que quiero sacarme el carné de conducir, también este
verano. Ya le tengo echado el ojo a un coche de segunda mano, pero sólo con un
año y medio de antigüedad, que un vecino amigo quiere cambiar por otro más
potente. Una vez que pueda conducir, comenzaré a negociar a ver cómo podemos tener
un vehículo más en la familia. El coche de mis padres es un veterano Citröen,
ya muy vapuleado pues va para los catorce años. ¡Quiero ir motorizada a
Teatinos, pues así ligaré mejor!”. La muy “engreída” del grupo, ponía sus
ilusiones en poder coquetear mejor entre los chicos.
Las tres
miraron, entre cómplices sonrisas, a la siempre sencilla y cariñosa Almudena. “¡Ay! Siempre he sido sincera con
vosotras, mis queridas amigas, pero en este caso mucho más. No es un secreto.
Ya conocéis que en casa pasamos una mala racha económica. MI padre tiene
dificultad para alimentar a su actual familia y ayudarnos a mi madre y a mí,
pues en los talleres donde trabajaba, como mecánico de automoción de una
concesionaria, lo han dejado en paro, con 49 años, una edad complicada para
encontrar trabajo. Está intentando que en la EMT le hagan un hueco, pero no
tiene allí “amistades” que le faciliten la entrada. Mi madre echa horas extras
en la peluquería. Este verano pienso trabajar “en lo que sea” para ayudar. Así,
que, con el mayor realismo y toda la ilusión que me produce, les voy a pedir un
regalo que sea asequible a sus bolsillos y me haga enriquecer en los
sentimientos y en mi imaginación. Les he rogado que ME
REGALEN UN LIBRO de narrativas,
que sea interesante, humano, distraído y que me haga soñar, empatizar y luchar
por un mundo mejor. Poder dialogar, en los silencios de la mente, con el autor
de la obra, os aseguro que, para mí, es el mejor
regalo. Me gustaría dedicarme, algún día, a comunicar, a escribir
historias, que ayuden a los lectores a descubrir y compartir vivencias que nos
acerquen a la realidad de la vida”.
Sus queridas
y asombradas compañeras guardaron silencio y después sonrieron. Se acercaba la
hora de inicio para la proyección de la película. Pagaron su consumición y se
dirigieron a la cercana puerta del cine Albéniz, mientras esa zona enriquecida
de recuerdos y valores históricos estaba “poblada” de centenares de turistas,
que deambulaban distraídos con sus cámaras fotográficas. Muchos de ellos
formaban corrillo alrededor de los guías turísticos, quienes divulgaban con
imaginación la Historia que los rodeaba. –
José L.
Casado Toro
Mayo 2026



