25 marzo 2026

CUANDO LOS SUBTÍTULOS Y EL DOBLAJE DE UNA PELÍCULA NO COINCIDEN (NI TIENEN POR QUÉ)

 

Artículo de Marta González Quevedo, Profesora de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Publicado en la revista digital The Conversation.

La necesidad de traducir películas es tan antigua como el cine sonoro. Desde principios de los años 20 del siglo pasado se empezaron a escuchar, casi como si fuera magia, las voces de los personajes que se veían en la pantalla grande.

Sin embargo, con esa nueva tecnología, surgió también un nuevo problema: “¿qué estaban diciendo esos actores y actrices?”. En la mayoría de las películas se hablaba inglés, pues Hollywood era uno de los mayores exportadores de la época, por lo que, en nuestro caso, para aquellos que no conocían el idioma hacía falta “trasladarlo” al español.

Hay muchas formas (llamadas modalidades) de traducir un filme o una serie, pero las dos más conocidas son el doblaje y el subtitulado.

Diferencias entre modalidades

Cuando hablamos de doblaje, entendemos que, al ver el producto audiovisual, podemos escuchar las voces de los personajes en nuestro idioma tras haber sido traducidas y reinterpretadas por actores. Por el contrario, con los subtítulos escuchamos las voces originales y lo que dicen está escrito en pantalla, normalmente en el idioma del receptor, aunque puede ser también el mismo que se habla.

Muchas veces podemos elegir la modalidad que más nos guste en las salas de cine: en ocasiones preferimos disfrutar una película en nuestro idioma; en otras, queremos escuchar la actuación original. En casa, la mayor parte de las plataformas online ofrecen la posibilidad de elegir la versión que queramos.

Sin embargo, llegar hasta ese punto, hasta entender la película en un idioma diferente al que fue creada, es más difícil de lo que parece.

Los traductores audiovisuales no solo tienen que traducir lo que se dice, sino que deben ser muy cuidadosos con cómo se dice (el tono, el sentido, la ironía). Aunque importan mucho los diálogos, también lo hace la imagen, tanto los objetos que se ven en pantalla como los movimientos que hacen los actores u otros elementos. Por ejemplo, si un personaje asiente con la cabeza, no podemos traducir su frase en negativo. Tendremos que reformularla para expresarla en afirmativo, siempre dando la misma información que en el original.

¿Por qué a veces no coinciden?

Para complicarlo aún más, los elementos que hay que tener en cuenta no siempre coinciden en el doblaje y el subtitulado.

Cuando traducimos para doblaje, debemos analizar el movimiento de la boca de los actores, si ellos aparecen en pantalla o no, e incluso si hay una voz en off.

El subtitulado es algo diferente. Hay que tener en cuenta el espacio disponible en pantalla para escribir (¡no podemos llenarla de letras!) o la velocidad a la que aparecen y desaparecen las palabras, para que dé tiempo a leerlas bien. Entre otras cosas, se deben evitar las frases demasiado largas.

A veces, las referencias culturales deben adaptarse al idioma del público y considerar si, en la escena que estamos traduciendo, hay algo en la imagen que requiera la atención del espectador.

Además, es necesario recordar que es imposible leer a la misma velocidad a la que hablamos. Por tanto, en un doblaje se puede dar mucha más información que en los subtítulos, que son escritos. ¿Eso significa que con ellos perderemos información importante? Definitivamente, no. Aunque los subtítulos deban resumir el contenido, los traductores profesionales saben cómo reescribir las frases para que no se pierda nada importante.

Por ejemplo, en inglés alguien comenta: “I’ll be right back” (que significa “Volveré enseguida”). En doblaje puede sonar “Ahora vuelvo” mientras que en los subtítulos puede poner “Vuelvo ya”. Todas las versiones dicen lo mismo, pero han sido adaptadas a cada formato.

 

Preferencia personal

Sabiendo todo esto, ¿cuál es la forma “correcta” de ver un filme en un idioma diferente al nuestro? Pues no hay una respuesta acertada. O más bien, la respuesta es: “Ambas”.

Tanto la modalidad de doblaje como la de subtitulado, siempre que las lleven a cabo traductores profesionales, ofrecen la información y el cuidado necesarios. Además, cada una de ellas aporta beneficios diferentes. El doblaje es cómodo, y proporciona cercanía y naturalidad, ya que imita nuestra forma de hablar. El subtitulado permite ver las actuaciones reales de los actores, y puede mejorar nuestra lectura. ¡Incluso puede motivarnos a practicar un idioma!

La elección de una u otra no dependerá de cuál es mejor, sino de la voluntad del espectador y de la disponibilidad que exista. Incluso, en algunos casos, se pueden elegir ambas. Después de todo, el mundo audiovisual ofrece cada vez más posibilidades, ¿por qué no aprovecharlas todas?

24 marzo 2026

PRIMAVERA Y MONOS LOCOS

 

 Estamos  en este marzo que, de siempre,  nos ha ilusionado por la luz que nos trae, las promesas que deja en nuestras manos y ese atisbo de posibilidad de que cierta felicidad es más factible en estas fechas: porque ahora  comienza la primavera, que lleva aparejado el complemento deseado y difícilmente alcanzable de  la “felicidad…su día” que se conmemora el 21, sábado.

Observa uno el calendario, se ilusiona, se despierta, da un brinco y salta de la cama, mira por la ventana y da la gracias a Dios por un día más; se prepara el desayuno y mientras… pone la radio para escuchar las noticias…y, amigos,  el horizonte se comienza a oscurecer. Las ondas nos cuentan que oleadas de bombardeos, destrucción y barbarie   han llenado la noche y tienen el firme propósito de continuar con la luz del día. Nos dice que el odio crece  y no se oye nada de intentar negociar la PAZ. 

         ¡Se nos estropeó una vez más la brújula y hemos perdido el norte! Y asustados, y con la visión borrosa sobre el presente y futuro, ¡nos han fastidiado esta semana  de la llegada de la primavera con sus luz y vidas nuevas!

 

Y sí, el  norte, en paradero desconocido. Señalaba Grahan Greene en uno de sus libros que: “el ser humano es un deber”: es decir un ser compasivo, solidario, generoso,  comprensivo…porque esos son rasgos de decidida “humanidad". Aceptamos que en este  trayecto que tenemos que andar llamado vida, hay que remangarse, esforzarse y prepararse para ser autosuficiente y ayudar a los que no lo consigan, pero está claro que no se regala nada. El esfuerzo es necesario y hay que usarlo, además de para alimentarnos para aprender, activar y ejercer los VALORES que nos hacen humanos ¡Una buena noticia!: en gran parte se consiguen por contacto. ¿De verdad no nos han contagiado nuestros padres, profesores, parientes  varios y amigos su humanidad? Pues claro que hemos tenido complicidad y nos hemos comprometido con ellos.

      Aunque si somos observadores y comparamos un pequeño monito recién nacido y un bebé, pronto percibimos que el monillo es capaz de agarrarse al pelo de su madre para que lo transporte de un lado a otro, el bebé, nosotros, preferimos llorar o sonreír para que nos cojan en brazos… Luego, como la  vida es una carrera de fondo, la inteligencia conque estamos dotados, explosiona: e  inventamos, construimos, consumimos  y remodelamos una vistosa SOCIEDAD DEL BIENESTAR.

Pero si los valores se duermen…vienen las guerras, la destrucción el casos y desaparece la humanidad. Ahí estamos ahora, PERDIDOS.

Pues ya que ha salido un monito en el comentario, vamos a terminar con lo que les contaba  una buena profesora a sus alumnos.  ¡¡¡Es el momento ideal  de recordarlo!!!

Imaginaos una clase con una PROFESORA  contestando a sus alumnos  a preguntas sobre las actitudes de los líderes de la naciones poderosas del mundo en estos día de guerra  y violencia: y ella, mujer amable y con experiencia, les dice: “os voy a contar una pequeña historia”.

En la selva, junto a un río con mucho arbolado, vive una familia muy numerosa de orangutanes, y una de las crías, a la atardecida, le pregunta a su progenitor:

-Papá, papá ¿Qué es el ser humano?.... y el padre le contesta:

-Mira hijo los seres humanos son MONOS sin pelo, que se creen que son los dueños de todo.  Construyen cuevas de piedras que llegan hasta el cielo, y su ego y su codicia no conocen límites, pues cogen de la tierra mucho más de lo que necesitan; destruyen el hábitat, contaminan el aire y ensucian los ríos y los mares. Los humanos esclavizan a otros humanos y dejan que parte de la manada muera de hambre para hacer más ricos a unos pocos; construyen máquinas para matar a otros seres humanos y tarde o temprano se exterminarán  a sí mismos. ¡LOS HUMANOS  hijo   -concluyó- SON  SOLO MONOS LOCOS!

-¡¡A pensarlo!!-, terminó la Profesora.


Rafael Sánchez Martín


21 marzo 2026

UN POEMA PARA EL SÁBADO: CHANTAL MAILLARD

 

 Resurrección en la tierra

Mirar al cielo. Luego,
a la tierra. Decir
hay un sueño que espera ser soñado.
Un sueño espera ser soñado.

La boca seca. No hay
saliva. Alzar los ojos,
donde los gavilanes
y los misiles. No, los ojos
a ras de suelo,
donde la hierba,
entre la herrumbre,
donde la hierba arde
verde y poderosa.

He perdido las armas.
He tirado el escudo.
De entre todas las verdades elijo
una sola: la caricia del sol
en el tronco de mi alma
calcinada.

 

Chantal Maillard: Hija de padres belgas, nació en Bruselas en 1951, nacionalizándose española con 17 años.
Es doctora en Filosofía Pura y profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Málaga, en la que imparte enseñanza desde 1990.Vivió un año en Benarés, India, en cuya universidad se especializó en Filosofía y Religión India.

Ha colaborado con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en el Suplemento Cultural de los diarios ABC y El País.

La poesía de Chantal Maillard parte del examen de las emociones para, desde lo íntimo, explorar aspectos universales de la existencia humana.

Ha publicado, entre otros, los poemarios “Semillas para un cuerpo” (1987), “Hainuwele” (1990), “Poemas a mi muerte” (1993), “Lógica borrosa” (2002), “Matar a Platón” (2004), “Hilos” (2007), “La tierra prometida” (2009) y “La herida en la lengua” (2015).

Su obra ensayística incluye títulos como “La creación por la metáfora” (1992), “La razón estética” (1998), “Filosofía en los días críticos” (2001), “Contra el arte y otras imposturas” (2009), “La mujer de pie” (2015) y “La compasión difícil” (2019).


Entre los galardones destacar el Premio Nacional de Literatura en 2004 y el Premio Nacional de la Crítica en 2007

20 marzo 2026

POSTURAS CORPORALES Y LUCES DE RIESGO

Aplicamos diversos comportamientos con respecto a nuestro organismo que, en principio, se consideran o parecen banales, pero que a la larga pueden resultar bastante lesivos, especialmente cuando se repiten con demasiada frecuencia.


ASIENTOS SIN RESPALDO.



Hace unos domingos, la Banda Municipal de la ciudad ofreció un concierto en el majestuoso patio del Museo de Málaga. La actuación de los profesores de música deleitó a la muy numerosa concurrencia. La calidad de los músicos que integran la banda es sobradamente conocida y valorada. Las piezas elegidas fueron enriquecidas con la participación de la joven Escuela de Danza, que también entusiasmó al público aficionado a estas interpretaciones.

El problema se originó cuando a poco de abrirse las puertas del Museo, las sillas habilitadas del aforo se ocuparon en su totalidad. Hubo gran benevolencia, entre los guardias de seguridad del bello recinto cultural, para que lo numerosos aficionados que estaban al final de la cola de espera también pasaran, pero no había ya sillas vacías en donde poder sentarse.  Entonces estas personas que querían escuchar el concierto fueron buscando acomodo en los bancos de madera sin respaldo que hay en el patio, en los bordes de una pequeña fuente de mármol que adorna el espacio o se quedaron simplemente de pie. Estas personas no tenían apoyo para sus espaldas. El concierto, con descanso incluido, duró cerca de la hora y media. Durante todo ese tiempo, esas personas sin sillas mantuvieron la columna vertebral bastante curvada, manifestando algunos de ellas en sus rostros el cansancio e incluso el dolor que sentían por esta inadecuada postura. Carecían del soporte pétreo o de madera en donde poder descansar esa importante parte corporal.

Cuando visitamos jardines públicos o los paseos, en las diversas localidades de la provincia, observamos que algunos de los bancos de madera o de bloques de piedra no tienen respaldos. Ese estar doblado sobre las piernas, genera problemas articulares en las vértebras lumbares, dorsales y también en las cervicales. Incluso en las gradas de los estadios deportivos ha tenido que aplicarse pequeños respaldos de plástico, en los que apoyar parte de la espalda.

Este problema de la falta de respaldos puede originar lesiones de diversa consideración, que hace necesario la consulta a los médicos especialistas, que prescriben sesiones de rehabilitación para los pacientes en los establecimientos específicos, siempre con personal titulado para el tratamiento o incluso la necesidad de intervenciones quirúrgicas.  

POSTURAS CORPORALES.



Aquellos que hemos estado directamente vinculados profesionalmente a la enseñanza, recordamos con preocupación la forma que adoptaban nuestros alumnos al sentarse en sus asientos escolares. Hay que recordar que los alumnos suelen estar entre 5 – 6 horas sentados, (al margen de la realización de actividades o en las clases de Educación Física) entre lunes y viernes de cada semana lectiva. Obviamente, la columna vertebral de estos niños y adolescentes es más flexible, con los discos intervertebrales más gruesos, húmedos y con menor rigidez) que la estructura ósea de las personas adultas o de la tercera edad. A medida que pasan los años, esos discos se van desgastando e incluso desplazándose de su ubicación intervertebral, con la generación de las peligrosas hernias discales, no siempre fáciles de corregir.

Pero aquellos queridos alumnos de mi memoria mantenían unas posturas en sus sillas inadecuadas, provocando que su columna formara curvaturas, a modo de escoliosis. Algunos escribían prácticamente echados sobre su mesa individual o sobre las bancas corridas. En casos extremos, también descansaban lateralmente su cabeza sobre el tablero de la mesa.

También hay personas adultas, que pasan muchas horas escribiendo frente a la pantalla de su ordenador. No se dan apenas cuenta que repetidamente ladean su cuerpo a derecha o a izquierda, favoreciendo malformaciones en la columna y en sus cuellos. Hay asientos ergonómicos en las oficinas, que ayuda a corregir estas incorrectas posturas. También es bueno, cada cierto tiempo (una hora, dos horas, por ejem) levantarse del asiento que ocupamos y realizar un pequeño o medio paseo, para vitalizar las articulaciones, como hacen los conductores responsables, cuando llevan más de dos horas conduciendo.

Vemos y sufrimos sillones y tresillos, precisamente en las consultas médicas, que ofrecen un previsible riesgo a quienes en ellos tomen asiento. Algunas personas tienen gran dificultad para incorporarse y ponerse de pie. Es mejor sentarse en una silla, que “dejarse caer” en esos mullidos, relajantes y “peligrosos” sillones, especialmente para las personas con sobrepeso.

En este ámbito de las posturas corporales es conveniente también aludir a las posturas del cuerpo cuando se descansa en la cama. Muchas personas sufren la peligrosa apnea del sueño (unos segundos sin respirar) y también severos problemas cervicales por la deficiente colocación de la cabeza y el uso de una almohada convencional. El asunto de la almohada no es baladí. En la actualidad hay empresas que elaboran un tipo de almohada de espuma viscoelástica, con una forma de mariposa y una conformación central que mantiene el cuello en una posición correcta, tanto si se duerme boca arriba como de lado.


LA ILUMINACIÓN.


La naturaleza humana es muy variable en todos los elementos corporales y uno de ellos, muy importante, es la capacidad visual. Sin entrar en la complejidad de las alteraciones visuales, bien corregidas con las lentes y lentillas, hay un aspecto al que se debe prestar una cuidada atención. Hay personas que pueden leer, con gran facilidad, disponiendo de escasa iluminación. Por el contrario, otras personas necesitan una gran luminosidad, para desarrollar el vital ejercicio de la lectura. 

El problema surge, cuando se lee, escribe, dibuja, o se trabaja con mecanismos diminutos, disponiéndose de una luz insuficiente. Obviamente, estas personas fuerzan su visión, con las consecuencias inmediatas o a medio de plazo del lagrimeo, picor en los ojos, cansancio visual, dolor de cabeza, sueño, visión borrosa de las palabras, secuelas que pueden derivar en defectos visuales, leves o graves, que ha de tratar un médico especialista: el oftalmólogo.

Si contrastamos épocas de la Historia, sabemos que en las horas nocturnas, se leía con la luz del fuego en la chimenea familiar,  en la hoguera exterior, encendiendo las antorchas, con la ayuda de una vela encendida, con aquellas luces de gas en las calles y en los domicilios particulares, con las bombillas eléctricas (nos acordamos de aquellas bombillas de 15 bugías, amarillentas, tristes e insuficientes), con las barras de luces de neón y en la actualidad con la maravillosa ayuda de la luz Led (más potencia de iluminación, más duración de los focos y bombillas, menor gasto de energía, mayor estabilidad con respecto a los temblores de la luz. Por supuesto, en el horario diurno, la luminosidad más sana, económica y potenciadora de vida es la luz emitida por el astro solar.

Para leer los párrafos escritos en los libros o en las pantallas de nuestros aparatos electrónicos, para escribir cualquier texto, en papel o en pantalla, cada persona ha de utilizar la luz necesaria para la salud de sus ojos. Mejor que la luz provenga desde nuestra izquierda o desde una posición frontal.

ASIENTOS, POSTURAS Y LUCES. son tres importantes elementos para cuidarnos, con el objetivo de que nuestra vida sea más placentera y saludable. Y las rectificaciones no se deben postergar “para más adelante”, sino “para ahora mismo”. –


José L. Casado Toro.

Marzo 2026.

  


 


18 marzo 2026

DE UN LIBRO PARA EL SÁBADO

 



 EL LIBRO DE LOS ABRAZOS de Eduardo Galeano

 

Los nadies

 

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

 

El sistema

 

Los funcionarios no funcionan.

Los políticos hablan pero no dicen.

Los votantes votan pero no eligen.

Los medios de información desinforman.

Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.

Los jueces condenan a las víctimas.

Los militares están en guerra contra sus compatriotas.

Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.

Es más libre el dinero que la gente.

La gente está al servicio de las cosas.

 

 

La mala racha

 

Mientras dura la mala racha, pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves, lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras. Yo no sé si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción.



Eduardo Galeano (Nació en Montevideo en 1940 y falleció también en Montevideo en 2015). Fue un influyente escritor y periodista uruguayo.

Comenzó su andadura entre letras y caricaturas a los catorce años y luego fue editor  del importante semanario Marcha. Debido al golpe militar en Uruguay, desde 1973 vivió exiliado en Argentina y en España, en la costa catalana. Volvió a Montevideo en 1985 y fundó el semanario Brecha.

Su escritura se caracteriza por relatos breves, un tono poético y una marcada crítica social. En ellos traspasa con maestría las fronteras literarias que separan los distintos géneros. En sus obras se unen la narración y el ensayo, la poesía y la crónica. Sus libros recogen las voces del alma y de la calle ofreciendo una síntesis de memoria y realidad. Es autor de varios libros, traducidos a numerosas lenguas y premiado por ellos en La Casa de las Américas en Cuba y por el Ministerio de Cultura de Uruguay, entre otros. Quizá el más famoso es: Las Venas abiertas de América Latina. Otros títulos importantes: El libro de los abrazos, Memoria del fuego, El fútbol a sol y sombra, Patas arriba: La escuela del mundo al revés.
Bocas del tiempo, Espejos y Las palabras andantes.

 

 

                                                                                       Amaduma


16 marzo 2026

MADRUGAR NO LE HARÁ MÁS RICO Y PUEDE PERJUDICAR SU SALUD


Artículo de Alfredo Rodríguez Muñoz, Catedrático de Psicología Social y de las Organizaciones, Universidad Complutense de Madrid. Publicado en la revista digital The Conversation.

En redes sociales y libros de autoayuda se repite una idea seductora. Pertenecer al llamado “club de las 5 de la mañana”, levantándose a esa hora, es el primer paso hacia el éxito. Con este hábito se promete más productividad, más autocontrol y, casi por extensión, una vida mejor. Tim Cook, CEO de Apple, es conocido por empezar su jornada de madrugada, y el actor Mark Wahlberg llegó a popularizar rutinas extremas en las que afirmaba levantarse a las 2:30 para entrenar. La conclusión implícita parece clara: si quiere triunfar, tiene que ganarle horas al sol.

Sin embargo, cuando miramos qué dice la investigación sobre sueño y rendimiento, el mensaje es mucho menos épico. Para muchas personas forzar el madrugón no es una receta para el éxito, sino para rendir peor, tomar decisiones más impulsivas y acumular una deuda de salud que tarde o temprano se paga.

No todos tenemos el mismo reloj interno

Existen diferencias individuales estables en los llamados cronotipos. Algunas personas son más “alondras” y se activan temprano, mientras que otras son más “búhos” y rinden mejor por la tarde o la noche. Estas diferencias no son un capricho ni una cuestión de disciplina, sino en parte biológicas y genéticas.

Además, el cronotipo no es completamente fijo: a lo largo de la vida tendemos, de forma gradual, a volvernos algo más matutinos. La adolescencia suele ser la etapa más vespertina, mientras que en la edad adulta el reloj interno se desplaza lentamente hacia horarios más tempranos. Pero ese cambio es progresivo, no voluntario, y no se puede acelerar simplemente con fuerza de voluntad.

Sin embargo, intentar convertir a un búho en una alondra de un día para otro es, en el mejor de los casos, ineficiente, y en el peor, un choque frontal con nuestra fisiología: el cuerpo puede estar fuera de la cama, pero el cerebro sigue funcionando en “modo noche”.

Cuando forzamos nuestra agenda para que colisione con nuestro reloj interno, entramos en un estado de jet lag social. Este fenómeno no es simplemente estar cansado: es vivir en un desfase crónico donde la biología interna y las exigencias externas operan en zonas horarias distintas. Este desajuste estresa nuestra fisiología de forma constante. Como resultado, altera la regulación metabólicadispara la resistencia a la insulina y eleva el riesgo cardiovascular.

La trampa real: recortar sueño

El segundo gran riesgo del club de las 5 no es madrugar en sí, sino lo que suele implicar: recortar horas de sueño. La mayoría de adultos necesita entre siete y nueve horas de descanso para un funcionamiento óptimo. Sin embargo, muchas personas adoptan rutinas extremas sin acostarse antes; simplemente duermen menos. En el ecosistema de gurús de la productividad incluso se han popularizado frases tan reveladoras como que “dormir es de pobres”, como si el descanso fuera un defecto moral y no una necesidad biológica.

El sueño, en realidad, no es un tiempo improductivo, sino un proceso activo de recuperación. Durante la noche el cerebro consolida la memoria, regula las emociones, restaura el sistema inmunitario y mantiene el equilibrio metabólico. Cuando el descanso se recorta de forma crónica aumentan la fatiga, la irritabilidad y el riesgo de problemas de salud mental. También se deterioran la atención y el rendimiento cognitivo.

Además, dormir menos no significa solo dormir un poco peor. La arquitectura del sueño funciona en ciclos, y las fases finales cumplen una función crítica: integrar experiencias, procesar la carga emocional y afinar el juicio. Cuando adelantamos sistemáticamente el despertador no solo reducimos el descanso total: sacrificamos el tramo que más contribuye a la lucidez.

Aquí aparece uno de los mitos más persistentes: confundir más horas despierto con más productividad. Un cerebro privado de sueño puede responder correos a primera hora, sí, pero funciona con menos control ejecutivo, más impulsividad y peor capacidad para planificar, evaluar riesgos y liderar con empatía.

Dormir menos para trabajar más es como conducir un coche cada vez más rápido después de haberle quitado los frenos. Quizá se avance, pero el coste llega en la siguiente curva.

La cultura del cansancio no es una medalla

El fenómeno del madrugón extremo encaja en algo más amplio: la glorificación del agotamiento como símbolo de compromiso. Durante años en muchas organizaciones se ha premiado implícitamente a quien presume de dormir poco o de estar siempre disponible.

La evidencia es clara: los líderes fatigados no son héroes estoicos. Suelen ser percibidos como más irritables, menos carismáticos y menos capaces de conectar emocionalmente con sus equipos.

Además, el discurso de las mañanas milagrosas suele ignorar las condiciones reales de vida. No todo el mundo puede permitirse levantarse temprano para meditar, leer o entrenar en silencio. Para muchas personas madrugar significa simplemente añadir una hora más de cansancio a jornadas ya largas, con trabajos exigentes y responsabilidades de cuidado.

Nada de esto significa que madrugar sea negativo para todo el mundo. Hay personas que se sienten bien levantándose temprano y duermen lo suficiente haciéndolo. El problema aparece cuando se vende como receta universal y se ignora la diversidad biológica.

La ciencia del sueño es menos épica que los gurús de la productividad, pero mucho más útil. Lo que importa no es levantarse antes que los demás, sino dormir lo necesario y de forma regular.

Quizá la verdadera ventaja competitiva no sea ganarle horas al sol, sino inaugurar el día con un cerebro realmente descansado. Porque el éxito no empieza a las cinco de la mañana. Empieza cuando dejamos de vivir permanentemente cansados.


14 marzo 2026

UN POEMA PARA EL SÁBADO: NICANOR PARRA


Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo
Lleno de toda clase de problemas
Con el ceño fruncido
Como si fueses un hombre vulgar y corriente
No pienses más en nosotros.

Comprendemos que sufres
Porque no puedes arreglar las cosas.

Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo
Deconstruyendo lo que tú construyes.

Él se ríe de ti
Pero nosotros lloramos contigo:
No te preocupes de sus risas diabólicas.

Padre nuestro que estás donde estás
Rodeado de ángeles desleales
Sinceramente: no sufras más por nosotros
Tienes que darte cuenta
De que los dioses no son infalibles
Y que nosotros perdonamos todo.

 

Nicanor Parra

De: Obra gruesa, 1969

 

 

Nicanor Segundo Parra Sandoval (San Fabián de Alico, 5 de septiembre de 1914)- fue un poeta, profesor, físico e intelectual chileno, cuya obra ha tenido una profunda influencia en la literatura hispanoamericana.

Considerado el creador de la antipoesía, es para muchos críticos y autores uno de los mejores poetas de Occidente.

Le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1969, por “Obra Gruesa”. El Premio Internacional Juan Rulfo, en 1991. En 2011 le fue otorgado el máximo galardón de la lengua castellana, el Premio Cervantes.
En 2012 fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.
Murió en La Reina, Chile, el 23 de enero de 2018, a la edad de 103 años.

 


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