14 febrero 2026

CITAS PARA REFLEXIONAR

 

“No se puede esperar construir un mundo mejor, sin mejorar a los individuos”






Maria Salomea Sklodowska-Curie, conocida como Madame Curie o Marie Curie; Varsovia (Polonia) 1867 – Passy (Francia) 1934; Científica, Premio Nobel de Química y Premio  Nobel de Física; fue la primera y única persona que ha recibido dos Premios Nobel en distintas especialidades científicas; en una ocasión, Albert Einstein le escribió: “He llegado a admirar su talento, su empuje y su honestidad, y me considero afortunado de haberla conocido personalmente.”


UN POEMA PARA EL SÁBADO: HARRY MARTINSON

 

La mejor solución

La resignación se encarga de arreglar casi todo:
poco a poco se forma una suave costumbre del dolor.
Eso acontece sin protestas y sin vivas.

Uno se esfuerza hacia arriba
y se acostumbra hacia abajo.

No son las revoluciones, sino las resignaciones
las que han permitido al hombre que viva,
si es que en realidad ha vivido.
Nadie, sin embargo, ha sobrevivido.

Es posible arreglar las jubilaciones,
pero las resignaciones se arreglan sin nadie.
Alivian poco a poco y sin cesar todas las instituciones
de las obligaciones y de las opiniones.
Y el ocaso, sonríe
.

 

Harry Martinson.
Traducción de Octavio Paz

 

Harry Edmund Martinson (Jämshög, 1904 - Sollentuna, 1978) Poeta y novelista sueco, uno de los poetas más originales de su país en el siglo XX, que perteneció a la corriente de los llamados "escritores proletarios" suecos. Su primera obra, Barcos fantasmas (Spökskepp, 1929) fue muy bien acogida.

Sus poemas de la antología Cinco jóvenes reflejan una actitud de celebración de la vida, por oposición a una cultura enjuta, de la que cada vez intentará alejarse más, en pos de una simplicidad original y de tener contacto con el mundo. Martinson consigue, gracias a una renovación del lenguaje y a la creación de neologismos, una concisión de las imágenes que recuerdan a la poesía oriental.

Tras unos años sin escribir, publica sin solución de continuidad diez grandes obras -entre ellas el volumen de poesía Los vientos alisios (Passad, 1945) y la novela Camino de Klockrike, de 1948- que son una síntesis de sus tomas de partido anteriores en contra de la tecnología y a favor del hombre, con elementos del misticismo oriental.

En Cigarra (Cikada, 1953) y sobre todo en el gran poema épico interestelar Aniara, de 1956, lleva a cabo una crítica a la civilización de la velocidad, que ha conquistado el cielo y la Luna pero que ha perdido la humanidad. Otras obras dignas de mención son El camino de la libertad y su Antología poética. En 1974 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

 


13 febrero 2026

DÍA DE LOS ENAMORADOS

 


Estamos en febrero y tenemos muy próximo el día 14, el día de los enamorados. Los opositores a esta celebración alegan que tan sólo se trata de una estrategia comercial.

Dando por válido, también, este criterio hay muy distintos pareceres respecto al amor. Existen personas creyentes y descreídas sobre este sentimiento, aunque no cabe la menor duda de que es uno de los motores que mueve el mundo. Pobre de aquel que no lo haya sentido al menos una vez.

Mucho más complicado es definirlo y sobre todo afirmar que el amor puede durar toda la vida y que dos personas son capaces de mantenerlo indefinidamente. Hay quienes afirman que sí, los menos, y los que piensan que el amor tiene fecha de caducidad, como los yogures.

Se han escrito innumerables páginas sobre el amor y obras magníficas que han perdurado en el tiempo. Por ejemplo: Romeo y Julieta, Calixto y Melibea, Eloísa y Abelardo y Los Amantes de Teruel cuya rima resulta inclemente. Y qué decir de los miles de canciones y melodías que han sido inspiradas por esta emoción que sin duda nos eleva y también nos trastorna.

Para finalizar, hay unas pocas frases que les traigo y que se refieren precisamente al amor.

El amor no tiene porqué ser perfecto, basta con que sea verdadero.

El amor es como el viento, no se ve pero se siente.

Y sin lugar a dudas, la que más me gusta:

El amor verdadero es aquel que acepta tu pasado sin juzgarte, tu presente sin cambiarte, y tu futuro sin limitarte.

Quienes se sientan involucrados, disfrútenlo.

MAYTE TUDEA.


12 febrero 2026

LOS RELOJES

 

Un cuento de Ana María Matute

 

Me avergüenza confesar que hasta hace muy poco no he comprendido el reloj. No me refiero a su engranaje interior -ni la radio, ni el teléfono, ni los discos de gramófono los comprendo aún: para mí son magia pura por más que me los expliquen innumerables veces-, sino a la cifra resultante de la posición de sus agujas. Éstas han sido para mí uno de los mayores y más fascinantes misterios, y aún me atrevo a decir que lo son en muchas ocasiones. Si me preguntan de improviso qué hora es y debo mirar un reloj rápidamente, creo que en muy contadas ocasiones responderé con acierto. Sin embargo, si algo deseo de verdad, es tener un reloj. Nunca en mi vida lo he tenido. De niña, nunca lo pedí, porque siempre lo consideré algo fuera de mi alcance, más allá de mi comprensión y de mi ciencia. Me gustaban, eso sí. Recuerdo un reloj alto, de carillón, que daba las horas lentamente, precedidas de una tonada popular:

Ya se van los pastores a la Extremadura.
Ya se queda la sierra triste y oscura…

También me gustaba un reloj de sol, pintado en la fachada de una iglesia, en el campo. Este reloj me parecía algo tan cabalístico y extraño que, a veces, tumbada bajo los chopos, junto al río, pasaba horas mirando cómo la sombra de la barrita de hierro indicaba el paso del tiempo. Esto me angustiaba y me hundía, a la vez, en una infinita pereza. Cómo me inquieta y me atrae el tictac sonando en la oscuridad y el silencio, si me despierto a medianoche. Es algo misterioso y enervante. Durante la enfermedad, si es larga y debemos permanecer acostados, la compañía del reloj es una de las cosas imprescindibles y a un tiempo aborrecidas. Me gustan los relojes, me fascinan, pero creo que los odio. A veces, la sombra de los muebles contra la pared se convierte en un reloj enorme, que nos indica el paso inevitable. Y acaso, nosotros mismos, ¿no somos un gran reloj implacable, venciendo nuestro tiempo cantado?

Deseo tener un reloj. Muchas veces he pensado que me es necesario. No sé si llegaré a comprármelo algún día. ¿Lo necesito de verdad? ¿Lo entenderé acaso?

FIN


10 febrero 2026

PROGRAMA DE ACTIVIDADES FEBRERO 2026 ORGANIZADAS POR AMADUMA

 


ACTIVIDADES PROGRAMADAS POR “AMADUMA” DURANTE EL MES DE FEBRERO DE 2026.

 

 DIA 19. JUEVES. Visita al Museo Rando y a su interesante exposición de pinturas. Hora once y media de la mañana. Lugar: en el propio Museo sito frente al Mercado del Molinillo. Grupo de veinte personas. Actividad gratuita para los socios.

 

DIA 20. VIERNES. Repetición de la visita al Museo Rando. Hora once y media de la mañana. Lugar: en el propio Museo frente al Mercado del Molinillo. Nuevo grupo de veinte personas con el que cubrir el mayor número de interesados. Actividad gratuita para los socios.

 

DIA 26. JUEVES. Conferencia del magnífico catedrático de Historia del Arte don Juan Antonio Sánchez. Título: “Santa María de la Victoria. Cinco siglos de presencia en la historia de Málaga”. Lugar: Salón de Actos de Cajamar. Hora: siete de la tarde.

Actividad gratuita para los socios.

 

Teníamos proyectado un viaje para este mes de febrero de tres días dos noches a la provincia de Almería. Dadas las dificultades del tiempo atmosférico (las lluvias incesantes) hemos decidido aplazarlo para principios del mes de Marzo. Se os enviará información detallada del mismo para que podáis estudiarlo.

 

Os recordamos que el martes, día 10 de este mes, se pone a la venta el viaje a Uzbekistán (ruta de la seda). Tendrá lugar en las oficinas de Nautalia en calle Hilera número 1 que abrirá sus puertas a partir de las nueve y media de la mañana.

 


LEER 'HAMLET' CON LOS OJOS CON LOS QUE SE ESCRIBIÓ 'HAMNET'

 

Artículo de Patricia García Santos. Doctoranda en Literaturas en Lengua Inglesa, Universidad de Córdoba y Revisado por: Paula Martín-Salván, Catedrática en Filología Inglesa, Universidad de Córdoba. Publicado en la revista digital The Conversation.

Qué ocurre cuando una novela contemporánea mira hacia atrás para imaginar el dolor que dio origen a una de las tragedias más famosas de la historia de la literatura?

Maggie O’Farrell, autora de Hamnet (2020), abre su obra con la siguiente nota histórica:

“En la década de 1580, una pareja que vivía en Henley Street, Statford-upon-Avon, tuvo tres hijos: Susanna, y más tarde, los gemelos Hamnet y Judith.

El niño, Hamnet, murió en 1596, a la edad de once años.

Alrededor de cuatro años después, su padre escribió una obra llamada Hamlet”.

A partir de ahí, la escritora reimagina la vida familiar de ese niño, de sus hermanos y de su madre, Agnes, mientras William Shakespeare aparece de fondo, dedicado a la escritura en Londres.

De un niño a una obra eterna

Para Italo Calvino, autor de Por qué leer los clásicos (1991), los clásicos son aquellos libros a los que nunca se llega por primera vez: no se leen, se releen. Pero tampoco se trata solo de volver a ellos y releerlos, sino de reinterpretarlos. Así ocurre en el caso de Hamnet.

Hamlet, una de las obras más conocidas de William Shakespeare, narra la historia del príncipe homónimo a quien el fantasma de su padre le encomienda que vengue su muerte, porque ha sido asesinado por su tío.

La novela de O’Farrell relee esta tragedia como una poderosa transformación del dolor por la pérdida de un ser querido en una obra de arte capaz de trascender los límites de la mortalidad. Hamnet propone que lo que Shakespeare consiguió con Hamlet, de forma consciente o inconsciente, fue otorgarle a su hijo la vida que no pudo tener: el niño no llegó a habitar como hombre el mundo que sí conocería la obra literaria que heredó su nombre.

La propia novela recuerda en sus primeras páginas, citando a Stephen Greenblatt, uno de los grandes biógrafos de Shakespeare, que “Hamnet y Hamlet son en realidad el mismo nombre, completamente intercambiables en los registros de Stratford en los siglos dieciséis y diecisiete”. Mismo nombre, misma pérdida, misma herida, pero distintas miradas ante un único acontecimiento.

Una nueva forma de ver el dolor

Hamnet no reescribe Hamlet: lo relee y lo desplaza. Ambas obras parten de una pena idéntica: la pérdida de un hijo a la corta edad de once años. Pero la forma en que esa herida se articula narrativamente es radicalmente distinta.

En Hamlet, el dolor se convierte en discurso y en conflicto político, y su representación es pública, ya que el duelo del príncipe Hamlet se despliega en la corte de su padre, ante el reino, y ante el espectador. En Hamnet, en cambio, el dolor no se verbaliza de manera explícita ni se exhibe, sino que vive en los silencios y en los gestos cotidianos, en la persistencia de la vida familiar a pesar de su ausencia. Esta experiencia de duelo se focaliza principalmente en la novela a través de la figura de la madre. Donde Shakespeare convierte la pérdida en tragedia pública, O’Farrell la transforma en una elegía narrativa situada en el ámbito íntimo y doméstico.

En Hamlet encontramos el dolor convertido en mito, mientras que Hamnet reimagina la vida del autor para devolver el mito a su origen, a la herida vivida en el espacio de lo cotidiano. En ambas obras, el dolor actúa como motor creativo y nace de un mismo punto de partida: una tragedia familiar en la Inglaterra de finales del siglo XVI, cuando un joven dramaturgo en ciernes afronta la muerte de un hijo mientras persigue el éxito profesional y artístico que permita sostener a la familia que ha dejado atrás para conseguirlo.

Como sugiere Stephen Greenblatt, para comprender cómo Shakespeare utilizó su imaginación para transformar la vida en arte es necesario que nosotros también usemos la nuestra. Hamnet es precisamente ese ejercicio de imaginación contemporánea que sugiere Greenblatt: no explica lo que pasa en Hamlet, sino que imagina el dolor que dio origen a su escritura. Allí donde el teatro convirtió una pérdida íntima en un mito central del canon literario, la novela devuelve ese mito a la experiencia humana que hizo posible su existencia.

Esta forma de imaginar la vida de Shakespeare para comprender su obra ya había sido explorada previamente en otras creaciones culturales como Shakespeare in Love (1998), cuyo guion, firmado por Tom Stoppard, proponía una ficción biográfica para explorar el trasfondo emocional de Noche de reyes, ligándola a la experiencia vital del joven dramaturgo.

Adaptación cinematográfica






Este diálogo entre Hamnet y Hamlet cobra aún más actualidad con el estreno de la adaptación cinematográfica de la primera de ellas. La transformación de la novela en imagen invita a las audiencias contemporáneas no solo a revivir la narrativa de O’Farrell, sino también a reconsiderar cómo el dolor y la imaginación siguen siendo potentes fuerzas culturales.

Así, la película dirigida por Chloé Zhao no solo es un hito cinematográfico del que ya se están haciendo eco los grandes medios y premios de la industria, sino también una oportunidad para reflexionar sobre cómo recontextualizamos los clásicos y cómo estos siguen informando las artes hoy.

Tal vez por eso Hamlet sigue siendo un clásico en el sentido que definía Italo Calvino: una obra que nunca se agota, que siempre se relee y que genera nuevos discursos cada vez que alguien se atreve a mirarla con ojos nuevos.

08 febrero 2026

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