VIAJE FIN DE CURSO AMADUMA 2026
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La primavera ha vuelto…
La
primavera ha vuelto una vez más. La tierra
se parece a una niña que se sabe poesías:
muchas, oh muchas, sí… Por lo que le ha costado
su largo aprendizaje recibe el premio ahora.
Severo
fue el maestro. Nos resultaba grato
contemplar la blancura de su barba de viejo.
Ahora, cómo se llaman el verde y el azul
podemos preguntarle: ¡lo sabe, ella lo sabe!
Tierra
que estás feliz de vacaciones, juega
ahora con los niños. Te vamos a pillar,
tierra alegre. El que más lo esté, lo logrará.
Oh,
lo que su maestro le enseñó, que fue tanto,
y lo que impreso está en raíces y troncos
altos y complicados. ¡lo canta, ella lo canta!
De: Sonetos a Orfeo –
XXI, 1923
Rainer
María Rilke.- (Praga, 4-12-1875 – Valmont (Suiza),
29-12-1926) Es uno de los
principales poetas en lengua alemana de la primera mitad del siglo XX.
Sus primeras
obras publicadas fueron poemas de amor, titulados “Vida y canciones” (1894).
Tras un viaje por Rusia, las dimensiones y la belleza
del paisaje así como la profundidad espiritual de la gente con que se encontró,
formó en Rilke la creencia de que Dios está presente en todas las cosas. Estos
sentimientos encontraron expresión poética en “Historias del buen Dios” (1900).
Poco tiempo después dejaría atrás el lirismo, adoptando
un estilo preciso y concreto, del que pueden dar ejemplo los poemas recogidos
en el “Libro de las imágenes” (1902)
y las series de versos de “El libro
de las horas” (1905).
En París, en 1902, Rilke conoció al escultor Auguste
Rodin convirtiéndose en su secretario desde 1905 a 1906.
Rodin enseñó al
poeta a contemplar la obra de arte como una actividad religiosa y a hacer sus
versos tan consistentes y completos como esculturas. Los poemas de este período
aparecieron en “Nuevos poemas” (2
volúmenes, 1907-1908).
En 1912 viajó por España, visitando ciudades como
Toledo, Córdoba o Sevilla. Estuvo instalado durante dos meses en Ronda, en el
Hotel Reina Victoria, donde escribiría la sexta de las “Elegías a Duino”.
Rilke residió en Múnich durante casi toda la I Guerra Mundial y en 1919 se trasladó a Sierre (Suiza), donde se estableció, salvo visitas ocasionales a París y Venecia, para el resto de su vida. Allí completó las “Elegías de Duino” y escribió “Sonetos a Orfeo” (1923). Estos dos ciclos son considerados como su logro poético más importante.
Las Malvinas, según Sacheri.
En un largo artículo publicado en
noviembre de 2025, Alberto Ojeda comenta la novela Qué quedará de nosotros, escrita por el argentino Eduardo Sacheri,
autor de la obra que dio lugar a la oscarizada
película de J.J. Campanella El secreto de tus ojos. De él sintetizo unos extractos:
En el avión en que volaban los jugadores
albicelestes hacia el Mundial 82 se coló un emisario de los milicos para
aleccionar sobre lo que debían decir y lo que no de la guerra de las Malvinas
cuando llegaran a España. La Junta Militar que había tomado el poder en 1976
había hecho creer que del encontronazo
con los ingleses saldrían victoriosos en pocos días. La verdad la reconstruye
Sacheri en la novela que comentamos. Y esa verdad es la siguiente.
Los militares habían mandado a unos
críos, de las quintas del 62 y 63, insuficientemente instruidos y armados a
batallar con una potencia bélica muy superior. Los mandos de la operación,
además, eran una panda de ineptos incapaces de articular una estrategia sólida
y lógica ante la amenaza british. La intención era esgrimir el señuelo de la
amenaza exterior para avivar el patriotismo de banderita en el balcón y
desactivar la creciente contestación social.
Una distracción que pagaron muy cara los
veinteañeros movilizados que, desde la panza de los Hércules que los
transportaban, aplaudían como turistas infantiles. A principios de abril se
despliegan los primeros centenares de soldados en una tierra batida por un viento
cortante y empapada por una lluvia implacable. Cuentan con la hostilidad de los
colonos que desde 1833 empezaron a asentarse en aquel territorio dejado de la
mano de Dios. De hecho, los miran como si todos fueran “violadores en potencia”
o “una manga de orangutanes analfabetos”.
Y era muy ingenuo creer que Thatcher iba a
dejar correr el menoscabo de su soberanía sobre una tierra que los ingleses
habían bautizado como Falklands. La chavalería, guarecida en agujeros excavados
en el suelo (los pozos de zorro) pronto comprobaría que la “excursión” era el
descenso a un infierno gélido. En medio
del fragor guerrero un recluta grita: ¡Vení,
Tacher, la concha bien de tu madre!;
pero lo que viene son los bombardeos de los buques británicos que sacuden las madrigueras
de los pibes. Y ellos comienzan a comprender que de allí solo van a salir con
el orgullo triturado o con los pies por delante
La historia se cuenta a través de tres soldados
amigos, un Teniente de figura casi paternal, y un taimado Comandante que
calcula bajo el fuego como ha de afectarle lo menos posible la inevitable derrota.
Un segundo libro, aún no publicado en
España, muestra cómo se vivieron esos
dos meses y medio de hibris identitaria en la Argentina continental, incluyendo
la angustia de los familiares ante el desarrollo de la guerra. Esta acabó
fatal, solo un día después de que Maradona y los suyos cayeran en el debut del
Mundial. La tropa escuchó en transistores el partido, ya con la moral
resquebrajada, ya con todo perdido. Ni el fútbol, religión laica en Argentina,
atenuó la sensación de desastre.
José
Ramón Torres Gil
Artículo
de Marta González Quevedo, Profesora
de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Las Palmas
de Gran Canaria, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Publicado en la
revista digital The Conversation.
La necesidad de traducir películas es tan
antigua como el cine sonoro. Desde principios de los años 20 del siglo pasado
se empezaron a escuchar, casi como si fuera magia, las voces de los personajes
que se veían en la pantalla grande.
Sin embargo, con esa nueva tecnología,
surgió también un nuevo problema: “¿qué estaban diciendo esos actores y
actrices?”. En la mayoría de las películas se hablaba inglés, pues Hollywood
era uno de los mayores exportadores de la época, por lo que, en nuestro caso,
para aquellos que no conocían el idioma hacía falta “trasladarlo” al español.
Hay muchas formas (llamadas modalidades)
de traducir un filme o una serie, pero las dos más conocidas son el doblaje y
el subtitulado.
Diferencias entre modalidades
Cuando hablamos de doblaje, entendemos
que, al ver el producto audiovisual, podemos escuchar las voces de los
personajes en nuestro idioma tras haber sido traducidas y reinterpretadas por
actores. Por el contrario, con los subtítulos escuchamos las voces originales y
lo que dicen está escrito en pantalla, normalmente en el idioma del receptor,
aunque puede ser también el mismo que se habla.
Muchas
veces podemos elegir la modalidad que más nos guste en las salas de cine: en
ocasiones preferimos disfrutar una película en nuestro idioma; en otras,
queremos escuchar la actuación original. En casa, la mayor parte de las
plataformas online ofrecen la posibilidad de elegir la versión
que queramos.
Sin embargo, llegar hasta ese punto, hasta
entender la película en un idioma diferente al que fue creada, es más difícil
de lo que parece.
Los traductores audiovisuales no solo
tienen que traducir lo que se dice, sino que deben ser muy cuidadosos con cómo
se dice (el tono, el sentido, la ironía). Aunque importan mucho los diálogos,
también lo hace la imagen, tanto los objetos que se ven en pantalla como los
movimientos que hacen los actores u otros elementos. Por ejemplo, si un
personaje asiente con la cabeza, no podemos traducir su frase en negativo.
Tendremos que reformularla para expresarla en afirmativo, siempre dando la
misma información que en el original.
¿Por qué a veces no coinciden?
Para complicarlo aún más, los elementos
que hay que tener en cuenta no siempre coinciden en el doblaje y el
subtitulado.
Cuando
traducimos para doblaje, debemos analizar el movimiento de la boca de los
actores, si ellos aparecen en pantalla o no, e incluso si hay una voz en off.
El subtitulado es algo diferente. Hay que
tener en cuenta el espacio disponible en pantalla para escribir (¡no podemos
llenarla de letras!) o la velocidad a la que aparecen y desaparecen las
palabras, para que dé tiempo a leerlas bien. Entre otras cosas, se deben evitar
las frases demasiado largas.
A veces, las referencias culturales deben
adaptarse al idioma del público y considerar si, en la escena que estamos
traduciendo, hay algo en la imagen que requiera la atención del espectador.
Además, es necesario recordar que es
imposible leer a la misma velocidad a la que hablamos. Por tanto, en un doblaje
se puede dar mucha más información que en los subtítulos, que son escritos.
¿Eso significa que con ellos perderemos información importante?
Definitivamente, no. Aunque los subtítulos deban resumir el contenido, los
traductores profesionales saben cómo reescribir las frases para que no se
pierda nada importante.
Por
ejemplo, en inglés alguien comenta: “I’ll be right back” (que significa
“Volveré enseguida”). En doblaje puede sonar “Ahora vuelvo” mientras que en los
subtítulos puede poner “Vuelvo ya”. Todas las versiones dicen lo mismo, pero
han sido adaptadas a cada formato.
Preferencia personal
Sabiendo todo esto, ¿cuál es la forma
“correcta” de ver un filme en un idioma diferente al nuestro? Pues no hay una
respuesta acertada. O más bien, la respuesta es: “Ambas”.
Tanto la modalidad de doblaje como la de
subtitulado, siempre que las lleven a cabo traductores profesionales, ofrecen
la información y el cuidado necesarios. Además, cada una de ellas aporta
beneficios diferentes. El doblaje es cómodo, y proporciona cercanía y
naturalidad, ya que imita nuestra forma de hablar. El subtitulado permite ver
las actuaciones reales de los actores, y puede mejorar nuestra lectura.
¡Incluso puede motivarnos a practicar un idioma!
La elección de una u otra no dependerá de
cuál es mejor, sino de la voluntad del espectador y de la disponibilidad que
exista. Incluso, en algunos casos, se pueden elegir ambas. Después de todo, el
mundo audiovisual ofrece cada vez más posibilidades, ¿por qué no aprovecharlas
todas?
Estamos en
este marzo que, de siempre, nos ha ilusionado por la luz que nos trae,
las promesas que deja en nuestras manos y ese atisbo de posibilidad de que
cierta felicidad es más factible en estas fechas: porque ahora comienza la
primavera, que lleva aparejado el complemento deseado y difícilmente alcanzable
de la “felicidad…su día” que se conmemora el 21, sábado.
Observa uno el
calendario, se ilusiona, se despierta, da un brinco y salta de la cama, mira
por la ventana y da la gracias a Dios por un día más; se prepara el desayuno y
mientras… pone la radio para escuchar las noticias…y, amigos, el
horizonte se comienza a oscurecer. Las ondas nos cuentan que oleadas de
bombardeos, destrucción y barbarie han llenado la noche y tienen el
firme propósito de continuar con la luz del día. Nos dice que el odio crece
y no se oye nada de intentar negociar la PAZ.
¡Se nos estropeó una vez más la brújula y hemos perdido el norte! Y asustados,
y con la visión borrosa sobre el presente y futuro, ¡nos han fastidiado esta
semana de la llegada de la primavera con sus luz y vidas nuevas!
Y sí, el norte,
en paradero desconocido. Señalaba Grahan Greene en uno de sus libros que: “el
ser humano es un deber”: es decir un ser compasivo, solidario, generoso, comprensivo…porque
esos son rasgos de decidida “humanidad". Aceptamos que en este
trayecto que tenemos que andar llamado vida, hay que remangarse, esforzarse y
prepararse para ser autosuficiente y ayudar a los que no lo consigan, pero está
claro que no se regala nada. El esfuerzo es necesario y hay que usarlo, además
de para alimentarnos para aprender, activar y ejercer los VALORES que nos hacen
humanos ¡Una buena noticia!: en gran parte se consiguen por contacto. ¿De
verdad no nos han contagiado nuestros padres, profesores, parientes
varios y amigos su humanidad? Pues claro que hemos tenido complicidad y nos
hemos comprometido con ellos.
Aunque si somos observadores y comparamos un pequeño monito recién nacido y un
bebé, pronto percibimos que el monillo es capaz de agarrarse al pelo de su
madre para que lo transporte de un lado a otro, el bebé, nosotros, preferimos
llorar o sonreír para que nos cojan en brazos… Luego, como la vida es una
carrera de fondo, la inteligencia conque estamos dotados, explosiona: e
inventamos, construimos, consumimos y remodelamos una vistosa SOCIEDAD
DEL BIENESTAR.
Pero si los valores se
duermen…vienen las guerras, la destrucción el casos y desaparece la humanidad.
Ahí estamos ahora, PERDIDOS.
Pues ya que ha salido
un monito en el comentario, vamos a terminar con lo que les contaba una
buena profesora a sus alumnos. ¡¡¡Es el momento ideal de
recordarlo!!!
Imaginaos una clase con una
PROFESORA contestando a sus alumnos a preguntas sobre las actitudes
de los líderes de la naciones poderosas del mundo en estos día de guerra
y violencia: y ella, mujer amable y con experiencia, les dice: “os
voy a contar una pequeña historia”.
En la selva, junto a un río con mucho
arbolado, vive una familia muy numerosa de orangutanes, y una de las crías, a
la atardecida, le pregunta a su progenitor:
-Papá, papá ¿Qué es el ser humano?.... y
el padre le contesta:
-Mira hijo los seres humanos son MONOS
sin pelo, que se creen que son los dueños de todo. Construyen cuevas de
piedras que llegan hasta el cielo, y su ego y su codicia no conocen límites,
pues cogen de la tierra mucho más de lo que necesitan; destruyen el hábitat,
contaminan el aire y ensucian los ríos y los mares. Los humanos esclavizan a
otros humanos y dejan que parte de la manada muera de hambre para hacer más
ricos a unos pocos; construyen máquinas para matar a otros seres humanos y
tarde o temprano se exterminarán a sí mismos. ¡LOS HUMANOS
hijo -concluyó- SON SOLO MONOS LOCOS!
-¡¡A pensarlo!!-, terminó la Profesora.
Rafael Sánchez Martín
Resurrección en la tierra
Mirar al cielo. Luego,
a la tierra. Decir
hay un sueño que espera ser soñado.
Un sueño espera ser soñado.
La boca seca. No hay
saliva. Alzar los ojos,
donde los gavilanes
y los misiles. No, los ojos
a ras de suelo,
donde la hierba,
entre la herrumbre,
donde la hierba arde
verde y poderosa.
He perdido las armas.
He tirado el escudo.
De entre todas las verdades elijo
una sola: la caricia del sol
en el tronco de mi alma
calcinada.
Chantal
Maillard: Hija de padres belgas, nació en Bruselas en 1951,
nacionalizándose española con 17 años.
Es doctora en Filosofía Pura y profesora titular de Estética y Teoría de las
Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Málaga, en la
que imparte enseñanza desde 1990.Vivió un año en Benarés, India, en cuya universidad
se especializó en Filosofía y Religión India.
Ha colaborado con críticas de filosofía, estética y
pensamiento oriental en el Suplemento Cultural de los diarios ABC y El
País.
La poesía de Chantal Maillard parte del examen de las
emociones para, desde lo íntimo, explorar aspectos universales de la existencia
humana.
Ha publicado, entre otros, los poemarios “Semillas para un cuerpo” (1987), “Hainuwele” (1990), “Poemas a mi muerte” (1993), “Lógica borrosa” (2002), “Matar a Platón” (2004), “Hilos” (2007), “La tierra prometida” (2009) y “La herida en la lengua” (2015).
Su obra ensayística incluye títulos como “La creación por la metáfora” (1992), “La razón estética” (1998), “Filosofía en los días críticos” (2001), “Contra el arte y otras imposturas” (2009), “La mujer de pie” (2015) y “La compasión difícil” (2019).
Aplicamos diversos comportamientos con respecto a nuestro organismo
que, en principio, se consideran o parecen banales, pero que a la larga pueden
resultar bastante lesivos, especialmente cuando se repiten con demasiada
frecuencia.
ASIENTOS SIN RESPALDO.
Hace unos domingos, la Banda Municipal de la ciudad ofreció un
concierto en el majestuoso patio del Museo de Málaga. La actuación de los
profesores de música deleitó a la muy numerosa concurrencia. La calidad de los
músicos que integran la banda es sobradamente conocida y valorada. Las piezas
elegidas fueron enriquecidas con la participación de la joven Escuela de Danza,
que también entusiasmó al público aficionado a estas interpretaciones.
El problema se originó cuando a poco de abrirse las puertas del Museo,
las sillas habilitadas del aforo se ocuparon en su totalidad. Hubo gran
benevolencia, entre los guardias de seguridad del bello recinto cultural, para que
lo numerosos aficionados que estaban al final de la cola de espera también
pasaran, pero no había ya sillas vacías en donde poder sentarse. Entonces estas personas que querían escuchar
el concierto fueron buscando acomodo en los bancos de madera sin respaldo que
hay en el patio, en los bordes de una pequeña fuente de mármol que adorna el
espacio o se quedaron simplemente de pie. Estas personas no tenían apoyo para
sus espaldas. El concierto, con descanso incluido, duró cerca de la hora y
media. Durante todo ese tiempo, esas personas sin sillas mantuvieron la columna
vertebral bastante curvada, manifestando algunos de ellas en sus rostros el
cansancio e incluso el dolor que sentían por esta inadecuada postura. Carecían
del soporte pétreo o de madera en donde poder descansar esa importante parte
corporal.
Cuando visitamos jardines públicos o los paseos, en las diversas
localidades de la provincia, observamos que algunos de los bancos de madera o de
bloques de piedra no tienen respaldos. Ese estar doblado sobre las piernas,
genera problemas articulares en las vértebras lumbares, dorsales y también en
las cervicales. Incluso en las gradas de los estadios deportivos ha tenido que aplicarse
pequeños respaldos de plástico, en los que apoyar parte de la espalda.
Este problema de la falta de respaldos puede originar lesiones de
diversa consideración, que hace necesario la consulta a los médicos
especialistas, que prescriben sesiones de rehabilitación para los pacientes en
los establecimientos específicos, siempre con personal titulado para el
tratamiento o incluso la necesidad de intervenciones quirúrgicas.
POSTURAS CORPORALES.
Aquellos que hemos estado
directamente vinculados profesionalmente a la enseñanza, recordamos con
preocupación la forma que adoptaban nuestros alumnos al sentarse en sus asientos
escolares. Hay que recordar que los alumnos suelen estar entre 5 – 6 horas sentados,
(al margen de la realización de actividades o en las clases de Educación
Física) entre lunes y viernes de cada semana lectiva. Obviamente, la columna
vertebral de estos niños y adolescentes es más flexible, con los discos
intervertebrales más gruesos, húmedos y con menor rigidez) que la estructura
ósea de las personas adultas o de la tercera edad. A medida que pasan los años,
esos discos se van desgastando e incluso desplazándose de su ubicación
intervertebral, con la generación de las peligrosas hernias discales, no
siempre fáciles de corregir.
Pero aquellos queridos alumnos
de mi memoria mantenían unas posturas en sus sillas inadecuadas, provocando que
su columna formara curvaturas, a modo de escoliosis. Algunos escribían
prácticamente echados sobre su mesa individual o sobre las bancas corridas. En
casos extremos, también descansaban lateralmente su cabeza sobre el tablero de
la mesa.
También hay personas adultas,
que pasan muchas horas escribiendo frente a la pantalla de su ordenador. No se
dan apenas cuenta que repetidamente ladean su cuerpo a derecha o a izquierda,
favoreciendo malformaciones en la columna y en sus cuellos. Hay asientos
ergonómicos en las oficinas, que ayuda a corregir estas incorrectas posturas.
También es bueno, cada cierto tiempo (una hora, dos horas, por ejem) levantarse
del asiento que ocupamos y realizar un pequeño o medio paseo, para vitalizar
las articulaciones, como hacen los conductores responsables, cuando llevan más
de dos horas conduciendo.
Vemos y sufrimos sillones y
tresillos, precisamente en las consultas médicas, que ofrecen un previsible riesgo
a quienes en ellos tomen asiento. Algunas personas tienen gran dificultad para
incorporarse y ponerse de pie. Es mejor sentarse en una silla, que “dejarse
caer” en esos mullidos, relajantes y “peligrosos” sillones, especialmente para
las personas con sobrepeso.
En este ámbito de las posturas
corporales es conveniente también aludir a las posturas del cuerpo cuando se
descansa en la cama. Muchas personas sufren la peligrosa apnea del sueño (unos
segundos sin respirar) y también severos problemas cervicales por la deficiente
colocación de la cabeza y el uso de una almohada convencional. El asunto de la
almohada no es baladí. En la actualidad hay empresas que elaboran un tipo de
almohada de espuma viscoelástica, con una forma de mariposa y una conformación
central que mantiene el cuello en una posición correcta, tanto si se duerme
boca arriba como de lado.
LA ILUMINACIÓN.
La naturaleza humana es muy
variable en todos los elementos corporales y uno de ellos, muy importante, es
la capacidad visual. Sin entrar en la complejidad de las alteraciones visuales,
bien corregidas con las lentes y lentillas, hay un aspecto al que se debe
prestar una cuidada atención. Hay personas que pueden leer, con gran facilidad,
disponiendo de escasa iluminación. Por el contrario, otras personas necesitan
una gran luminosidad, para desarrollar el vital ejercicio de la lectura.
El problema surge, cuando se lee, escribe, dibuja, o se trabaja con mecanismos diminutos, disponiéndose de una luz insuficiente. Obviamente, estas personas fuerzan su visión, con las consecuencias inmediatas o a medio de plazo del lagrimeo, picor en los ojos, cansancio visual, dolor de cabeza, sueño, visión borrosa de las palabras, secuelas que pueden derivar en defectos visuales, leves o graves, que ha de tratar un médico especialista: el oftalmólogo.
Si contrastamos épocas de la
Historia, sabemos que en las horas nocturnas, se leía con la luz del fuego en la
chimenea familiar, en la hoguera
exterior, encendiendo las antorchas, con la ayuda de una vela encendida, con aquellas
luces de gas en las calles y en los domicilios particulares, con las bombillas
eléctricas (nos acordamos de aquellas bombillas de 15 bugías, amarillentas,
tristes e insuficientes), con las barras de luces de neón y en la actualidad
con la maravillosa ayuda de la luz Led (más potencia de iluminación, más
duración de los focos y bombillas, menor gasto de energía, mayor estabilidad
con respecto a los temblores de la luz. Por supuesto, en el horario diurno, la luminosidad
más sana, económica y potenciadora de vida es la luz emitida por el astro
solar.
Para leer los párrafos escritos
en los libros o en las pantallas de nuestros aparatos electrónicos, para
escribir cualquier texto, en papel o en pantalla, cada persona ha de utilizar
la luz necesaria para la salud de sus ojos. Mejor que la luz provenga desde
nuestra izquierda o desde una posición frontal.
ASIENTOS, POSTURAS Y LUCES. son tres importantes elementos para cuidarnos, con
el objetivo de que nuestra vida sea más placentera y saludable. Y las
rectificaciones no se deben postergar “para más adelante”, sino “para ahora
mismo”. –
José
L. Casado Toro.
Marzo
2026.