13 marzo 2026

EL CULTURAL (31)

   

    Cuando   pensamos en Francisco Umbral (1932-2007) nos asalta la imagen del hombre adusto con bufanda, abrigo de Pierre Cardin y gafas de pasta, de semblante cínico, algo desafiante y voz grave, casi cavernosa.. Umbral fue, sobre todo, un gran articulista del que se han recopilado más de 200 escritos en dos libros recientes. Algunos extractos los recojo a continuación.

Embrión de Mortal y Rosa (1971)

     Estoy oyendo crecer a mi hijo y quisiera para él un mundo mejor, más justo y más libre. Cuando yo me haya muerto quisiera que los hombres hubiesen dejado de matar niños y los niños hubiesen dejado de pensar en matar hombres el día de mañana. Decía Camus que entre su madre y la justicia se quedaba con su madre. Decía Madariaga que un día dejó de creer en la justicia para creer en la libertad.

Ellas, las columnistas (1994)

      La primera que se metió en el lío fue Rosa Montero, Mafalda de Cuatro Caminos, padre banderillero y actriz con los Goliardos. Fumaba porros, se pintaba estrellitas y hablaba como Forges.

      Carmen Rigalt venía de la Universidad de Navarra y empezó en Madrid escribiendo en la tercera de “Pueblo” con Manuel Alcántara, Cándido y otros consagrados.

      Las mujeres son criaturas muy narrativas y por eso el mejor columnismo lo hacen hoy unas cuantas chicas que saben contar, cantar y encantar.

Toros (1972)

   Admiro el rito, la liturgia, el color, el minué de sangre, pero me repugna que haya una víctima inocente llenando de sangre el crepúsculo con su muerte. Yo soy el espontáneo que se tiraría al ruedo para darle un beso al toro.

Vejez (1995)

    A la juventud le espanta envejecer, pero con la edad se aprende que el envejecimiento es un confort, una instalación en la vida. El hombre, a partir de los 60, sabe que ha vivido y que la vida consiste en versos, políticas, amantes, alcoholes y algunos minicines.

Vejez (1996)

   Aprendamos despacio que envejecer es bello, aprendamos despacio que morir no es un rayo, que morir es oficio como vivir y amar, oficio de vivir, oficio de septiembre, oficio de morir, largo oficio del hombre. Seamos los artesanos de nuestra vejez larga, seamos los viejos gremios que trabajan el tiempo, que barroquizan lentos la luz de cada día, que tejen con su lino nuestra inmortal mortaja porque sabemos siempre que muriendo felices seremos recordados por todos los vecinos y vendrán de otros barrios a pegarnos un beso y vendrán de otros barrios con grandes padrenuestros.

Nota 1.- Mortal y Rosa, publicada en 1975, es una obra híbrida de elementos de memorias, diarios personales, y monólogos. Escrito en prosa poética relata la muerte de su hijo fallecido a los 5 años.

Nota 2.- El segundo texto de Vejez es un ejemplo perfecto del estilo literario de Umbral. Está escrito en versos alejandrinos; es decir, versos de 14 sílabas divididos en dos partes (hemistiquios) de 7+7

José Ramón Torres Gil

 

 

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