15 agosto 2025

SEGUIMOS REFLEXIONANDO

 

Hay lugares en los que coinciden un número amplio de personas y en los que, aún sin quererlo, escuchas conversaciones, confidencias, y algún que otro exabrupto o palabra malsonante. Todo ello permite formarte una opinión sobre el que habla, opinión a todas luces epidérmica pero inevitable. Trenes, autobuses, bares, cafeterías, consultas médicas y un largo etcétera son los territorios a los que me refiero. Y ahora, en este cosmos veraniego en el que estamos inmersos, incluiré la playa. Un sitio abierto donde por mucho que se intente bajar la voz lo que hablamos o lo que escuchamos llega con una nitidez digna de mejor causa.

       Esta vez me he puesto muy seria y se lo he dicho bien pero que bien clarito. No estoy dispuesta a pasarle ni una más…

       ¿Qué se habrá creído la niña? El resto del año porque estudia y ahora porque está de vacaciones, no da un palo al agua. Que está cansada, dice. Y  yo… Limpia, compra, guisa, friega, plancha y todo con este calor… Pues nada, me he venido un rato a la playa y que se hunda el mundo. Me cogerá fresquita porque el agua está helada con este terral…

       ¿No habíamos quedado que para finales de mayo el local iba a estar totalmente terminado? Fíjate en las fechas en las que estamos: julio se está acabando y aún os queda… Es que cada día que pasa es uno más que el negocio no funciona y entérate bien, pierdo pasta. Y tú reclamando más anticipos. Me parece que voy a seguir tu mismo camino, retrasar los pagos.

       Yo es que hago cuentas y lo que me sale son rosarios. Por mucho que lo estire y vaya en peregrinación de supermercado en supermercado buscando las ofertas, no consigo llegar a fin de mes. Y mi marido dice que no sé economizar. Pues nada, voy a suprimirle las cervezas, las patatas fritas, las aceitunas y ponerle a dieta. Y así mataré dos pájaros de un tiro: ahorraré dinero y las camisas, que le revientan por la barriga cervecera que ha echado, le van a quedar perfectas.

       Yo no sé si lo del cambio climático es cierto y  no lo discuto porque no soy un entendido, pero digan lo que digan aquí, en Julio y Agosto,  siempre ha hecho calor. Tres clases de calor además: el caló, la caló y la calora que esta sí, esta te deja “asufrao”, creo que la palabra viene por lo del azufre del infierno.

       ¡Niño! Que te quedes en la orilla, que hay muchas olas y son peligrosas. ¿Vas a obligarme a ir?

       ¡Abuela, qué  el agua está hoy muy chuli!  Sigue sentada que yo salto las olas muy bien.

       Estas breves greguerías, con ligeras variantes, son reales como la vida misma. Y las distintas voces que las han pronunciado han resultado  anónimas para mí. Tendida en mi “hamaquita” me parecía indiscreto volver la cabeza o levantarme para conocer al hablante.  He ido recopilando una larga lista de otras más que comentaré si se tercia.

       También, por supuesto, ha habido chismorreos sobre política. Pero con este calor conviene no recalentar más las neuronas. Hay que evitar que explosionen.

MAYTE TUDEA.

      


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