Buscar

18 abril 2019

MIERCOLES SANTO

                    La mañana del Miércoles Santo en Málaga.
 
Uno, que es foráneo, disfruta de la Semana Santa malagueña a su manera. Y,  aunque admiro la mayoría de los acontecimientos (pregones, conciertos, traslados, procesiones, etc..) que en ella se celebran, tengo especial predilección por algunas de los actos que ocurren en la mañana del Miércoles Santo. De modo que expongo aquí mi programa para esa mañana.
 
Sobre las 9.00 voy a desayunar chocolate con churros (de los mejores de Málaga)

 a la cafetería-churrería “La Paloma”, en la avenida de La Paloma, semiesquina con avda. de Velázquez, o en su defecto, en el centro, en La Recoba, un curioso establecimiento situado junto a la iglesia de San Juan,  sede de las Fusionadas. 
 
Repuestas fuerza, me dirijo a Sto. Domingo a admirar sus  imágenes
 y la espectacular Guardia Legionaria al Cristo de la Buena Muerte (Mena). 





De allí parto a San Juan donde se celebra la misa y posterior traslado del Cristo de Ánima de Ciegos por las calles del barrio, acompañado por los componentes de la Brigada Paracaidista con sus guiones y la banda de trompetas y tambores. 


Me desplazo después  a La Paloma para observar sus imágenes desde el balconcillo de la casa hermandad, 




y  la fila de niños que esperan pacientes su turno para recoger la cajita con la paloma en su interior que por la tarde soltaran al paso de la procesión de su Virgen. 


 
Mi última visita es a la casa hermandad de Jesús El Rico, en la calle Victoria, donde admiro la belleza de María Santísima del Amor y del titular, que por la tarde liberará a un preso, gracias al gesto que los presos tuvieron en tiempos de Carlos III. 
 

Para finalizar mi programa me dirijo a la cercana terraza del Pimpi donde, con un Málaga Virgen en la mano, espero por si, como hasta hace unos pocos años, se desarrolla el concierto que la banda municipal de música de Madrid  realizaba junto al Teatro Romano. 


Pedro J. Tíscar Marín.  2019


10 abril 2019

La “otra” VILLA MAYA

La “otra” VILLA MAYA
 
Villa SANTA LUCIA
 
Santa Lucía era una de las muchas villas de la zona del Limonar. Este era el barrio de moda de la burguesía malagueña y de algunos extranjeros que encontraban en él buenas viviendas, tranquilidad y naturaleza; la mayoría contaban con amplios jardines. En una de estas villas  - Santa Lucía- , vivió un curioso personaje británico: sir Peter Chalmer-Mitchel,  autor del libro “Mi casa de Malaga”, en el que describe sus vivencias en la capital (especialmente interesante en el libro, son los meses que transcurren entre julio de 1936 y febrero de 1937).  
Había venido a Málaga  en 1927 a pasar unas vacaciones, por su amistad con una pupila y colega suya, Joan Procter. Se aloja en el Hotel Caleta Palace. Vuelve a Londres, y al poco se entera que su amiga, que sigue en Málaga, cae gravemente enferma. Retorna a Málaga para acompañarla  y alquila Villa Santa Lucía, “un lugar ideal”, con jardín y vistas al mar. Poco después vuelve a Londres, pero, al poco decide trasladarse definitivamente a Málaga. Compra Villa Santa Lucía, y permanecerá en ella hasta febrero de 1.937. 
En el libro cuenta como terminó alojando en Villa Lucia a una conocida familia malagueña –BOLIN- , vecina suya,  que temieron por su vida en los desordenes de 1936. Así mismo, tuvo alojado a un conocido escritor húngaro/británico, Arthur Koestler, buscado por los “nacionales”
A la entrada de las tropas de Franco en la ciudad, los alojados en Villa Santa Lucía, se ponen a salvo. Koestler es detenido y llevado a Sevilla, y Chalmer-Mitchel  parte para Londres para no volver.
Notas:
En la revista nº 35 de AMADUMA de Octubre de 2015, se publicó el artículo que hice sobre Sir Peter  Chalmer-Mitchel.
En la revista nº 40 de octubre de 2016 el de Arthur Koestler.).


Pedro J. Tíscar Marín 2019

PARA GUSTOS, LOS COLORES


PARA GUSTOS, LOS COLORES 

El mundo de los colores anda bastante confundido, ni ellos mismos saben ya lo que representan a fuerza de tanto cambio de imagen.
De un tiempo a esta parte el amarillo, que era el color del sol, lo mismo sirve para los chalecos de los manifestantes franceses, que define, hasta el hartazgo, a los independentistas catalanes. Y pensar que era uno de mis colores favoritos.
El rosa sigue siendo el emblema de lo femenino, ahora derivado hacia el morado, que siempre había sido el tono de la espiritualidad. Hasta ahí todo perfecto, claro que también lo han tomado prestado otros protagonistas del panorama político, cuya coherencia naufraga con cada división, y son muchas.
El rojo, color fuerte y llamativo, desde tiempos inmemoriales se ha asociado a la política de la izquierda. Yo conocí a algunas personas que, para no pronunciar esa palabra y en un ejercicio de eufemismo patriota, lo llamaba encarnado. Ahora luce más desvaído. Como dirían los antiguos: ha perdido toda la color.
El naranja, cálido donde los haya. El de los candilazos en los atardeceres mediterráneos, se lo ha adjudicado otra rama ideológica para identificarse. Esa marca que se mueve como un tentetieso y cambia de tonalidad, según el momento y lugar hacia donde se incline.
El azul celeste, tan límpido y relajante, se lo han apropiado, como tantos otros patrimonios, los de siempre, ya sea en forma de ave o de anagrama. Jamás el color del cielo estuvo peor representado, ni con tantos nubarrones color sepia.
El verde, color de la esperanza, normalmente asociado a los defensores de la naturaleza, ahora tiene una variante antagónica en versión fluorescente. La han adoptado quienes promulgan el anacronismo de un tiempo de brazos alzados y olor a naftalina. 
Hay otros, menos populares, como el marrón. Aunque, a todos los gremios anteriores les es muy conocido, de momento nadie se lo ha adjudicado, ¿por qué será? 
El blanco, símbolo de la pureza y de la paz permanece bastante inalterable en la memoria colectiva, quizá porque es escaso y difícil de encontrar.
El negro es el color de la elegancia o excelencia, cuando hablamos de etiqueta negra; o el del luto, de toda la vida de Dios. 
Si optamos por el arco iris completo y nos compramos un paraguas multicolor, sencillamente porque nos gusta, muchos pensarán en el LGTBI, aunque no pertenezcamos a ese colectivo. ¡Será por colores! 
Después de tanta paradoja y normal desconcierto, podríamos enarbolar un pañuelo blanco en señal de rendición. Además, ponernos un lazo negro en la solapa por la defunción de los colores tal como los conocemos en su origen. También podemos volvernos daltónicos…
En cualquier caso esto no hace más que reafirmar, como dice ese refrán tan nuestro, que para gustos, los colores.


  


Esperanza Liñán Gálvez

09 abril 2019

COMUNICADO AULA DE MAYORES +55



EL DÍA 22 DE ABRIL NO HABRÁ CLASES

Comunicamos al alumnado del Aula de Mayores+55 que el lunes 22 de abril no habrá clases, al ser no lectivo, según el calendario oficial del curso 2018/2019 de la Universidad de Málaga.

Disculpen la molestias.

Saludos.


AULA DE MAYORES +55
Servicio de Acción Social
Universidad de Málaga
Pabellón de Gobierno Adjunto
Campus El Ejido
Tlf.: 952132639 / 952132562 / 951953181