18 abril 2026

UN POEMA PARA EL SÁBADO: GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

 

Soneto matinal a una colegiala ingrávida

 

Al pasar me saluda y tras el viento
que da al aliento de su voz temprana
en la cuadrada luz de una ventana
se empaña, no el cristal, sino el aliento

Es tempranera como una campana.
Cabe en lo inverosímil, como un cuento
y cuando corta el hilo del momento
vierte su sangre blanca la mañana.

Si se viste de azul y va a la escuela,
no se distingue si camina o vuela
porque es como la brisa, tan liviana

que en la mañana azul no se precisa
cuál de las tres que pasan es la brisa,
cuál es la niña y cuál es la mañana.

 

Gabriel García Márquez, 1945

 

Gabriel García Márquez. (6 de marzo de 1927, Aracataca, Colombia - 17 de abril de 2014, México D.F.). Escritor y periodista colombiano.

Su primera obra, La hojarasca, se publica en 1955. Después de unos años viajando por Europa escribe El coronel no tiene quien le escriba y La mala hora (publicadas en 1961 y 1962, respectivamente).

Unos años después, en 1967, publica la que pronto se convierte en su obra más conocida, y a cuya escritura dedica más de un año de intenso trabajo: Cien años de soledad. El éxito es inmediato, agotándose la primera edición en apenas unos días.
De vuelta a Europa (Barcelona) donde vive de 1968 a 1974, allí escribirá El otoño del patriarca (publicado en 1975) y cuentos como Isabel viendo llover en Macondo (1968) o Relato de un náufrago (1970).

En 1982 recibe el Premio Nobel de Literatura y más adelante escribe El amor en los tiempos del cólera (1985), El general en su laberinto (1989) y Doce cuentos peregrinos (1992).

Tras obras como Del amor y otros demonios (1994) y Noticia de un secuestro (1996) publica en 2002 Vivir para contarla, donde narra aspectos biográficos de su infancia y juventud. Sus últimas obras publicadas son Memoria de mis putas tristes (2004) y Yo no vengo a decir un discurso (2010).

En sus inicios literarios, mucho antes de dedicarle tiempo completo al cuento y la novela, Gabriel García Márquez escribía poemas. Al principio eran sátiras en verso dedicadas a sus compañeros de clase en el colegio, pero luego sus poemas se volvieron canciones a la nostalgia y el amor.

Años después, cuando los sonetos fueron reemplazados por la narrativa, la poesía siguió estando presente en toda la obra de García Márquez como una herramienta fundamental en la creación  de la ficción.

En el discurso leído durante el banquete de celebración del Premio Nobel, diciembre de 1982, hizo un brindis por la poesía:

“En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte”.

También en una de sus reflexiones dejó dicho:

“Tengo la tendencia a ir convirtiendo el relato y la novela en poesía. Una aspiración a mi trabajo es el de encontrar más soluciones poéticas que soluciones narrativas”.

Morirá en México D.F. el 17 de abril de 2014.

 


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