Soneto matinal
a una colegiala ingrávida
Al
pasar me saluda y tras el viento
que da al aliento de su voz temprana
en la cuadrada luz de una ventana
se empaña, no el cristal, sino el aliento
Es
tempranera como una campana.
Cabe en lo inverosímil, como un cuento
y cuando corta el hilo del momento
vierte su sangre blanca la mañana.
Si
se viste de azul y va a la escuela,
no se distingue si camina o vuela
porque es como la brisa, tan liviana
que
en la mañana azul no se precisa
cuál de las tres que pasan es la brisa,
cuál es la niña y cuál es la mañana.
Gabriel García Márquez, 1945
Gabriel
García Márquez. (6 de marzo de 1927, Aracataca,
Colombia - 17 de abril de 2014, México D.F.). Escritor y periodista colombiano.
Su primera obra, La
hojarasca, se publica en 1955. Después de unos años viajando por Europa
escribe El coronel no tiene quien le escriba y La mala
hora (publicadas en 1961 y 1962, respectivamente).
En 1982 recibe el Premio
Nobel de Literatura y más adelante escribe El amor en los tiempos del
cólera (1985), El general en su laberinto (1989)
y Doce cuentos peregrinos (1992).
Tras obras como Del
amor y otros demonios (1994) y Noticia de un secuestro (1996)
publica en 2002 Vivir para contarla, donde narra aspectos
biográficos de su infancia y juventud. Sus últimas obras publicadas son Memoria
de mis putas tristes (2004) y Yo no vengo a decir un discurso (2010).
En sus inicios
literarios, mucho antes de dedicarle tiempo completo al cuento y la novela,
Gabriel García Márquez escribía poemas. Al principio eran sátiras en verso
dedicadas a sus compañeros de clase en el colegio, pero luego sus poemas se
volvieron canciones a la nostalgia y el amor.
Años después, cuando los
sonetos fueron reemplazados por la narrativa, la poesía siguió estando presente
en toda la obra de García Márquez como una herramienta fundamental en la
creación de la ficción.
En el discurso leído durante el banquete de
celebración del Premio Nobel, diciembre de 1982, hizo un brindis por la poesía:
“En
cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los
espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio
de mi devoción por sus virtudes de adivinación y por su permanente victoria
contra los sordos poderes de la muerte”.
También en una de sus reflexiones dejó dicho:
“Tengo la tendencia a ir convirtiendo el relato y la
novela en poesía. Una aspiración a mi trabajo es el de encontrar más soluciones
poéticas que soluciones narrativas”.
Morirá en México D.F. el 17 de abril de 2014.
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