Con motivo del nuevo concurso de relatos que estamos preparando, en esta sección se irán colocando algunos de los relatos que participaron en la edición de 2011.
RELATO A CONCURSO Nº 007 - UNA POMPA DE JABÓN
Estaba
como tantas veces haciendo pompas de jabón, es una cosa que me fascina, me
quedo mirando los colores y formas que pueden salir de un simple canuto de caña
y un poco de agua jabonosa y como se alejan despacio hacia el infinito.
Más de
pronto ¡OH! no puedo salir de mi asombro, me encuentro metida en una de ellas,
es hermosísima, nacarada, de tonos rosados y verdosos, se eleva despacio, no me
explico cómo, pero yo, voy dentro de ella.
Veo cómo
se van quedando allí abajo todas las cosas que me habían sido familiares hasta
ahora, no me importa, una vida nueva comienza, una vida de ilusión y fantasía.
Contemplo
a las personas, no se parecen en nada a las que yo he conocido, todas están
flotando y conversan amigablemente unas con otras, no hay competencia entre
ellas ni afán de destruir nada, se ven felices y relajadas.
Los
niños juegan en las calles, sin miedo a ser atropellados por algún vehículo los
maridos maltratadores han desparecido, no hay agresividad por ninguna parte,
los hombres tienen tiempo para jugar con sus hijos y las abuelas cuentan
historias a los nietos y les enseñan a ver crecer las flores, cultivarlas y a
respetarlas, igualmente los abuelos están felices enseñando la gran lección de
la vida, como criar a los animales y, sobre todo, a cuidar de la naturaleza,
principios básicos para respetarnos unos a otros, las familias están unidas y se
quieren.
La
pompa sigue su camino y veo una playa de aguas limpias, cristalinas, y arenas
suaves como la seda, inmaculadas. Los barcos van a vela para no contaminar y
por supuesto no veo ninguna patera.
El mundo es libre y hay trabajo para todos, lo que ocurre es que solo se
trabaja lo necesario para vivir, no hay consumismo, pero una gran calidad de
vida, y tiempo para dedicarlo a descubrir cosas, conversar y amarse.
Hay
extensos bosques verdes y frondosos, por los que corren con libertad multitud
de animales, hermosos ríos donde al atardecer llegan todos estos animalitos a
beber en sus limpias aguas. Allí no se sabe lo que son los incendios.
Una
fuente de la que mana un agua que hace las delicias de unas pequeñas ninfas que
viven en ella, allí se bañan y juegan con los duendes que casualmente también
habitan en el bosque cercano, hasta esa fuente llegan de todo el mundo unas
bellísimas mariposas que en ella se posan, y aunque cansadas de tanto viajar,
disfrutan enormemente con las ninfas, invisibles al hombre, a las cuales visten
con sus alas tornasoladas, libélulas de todos los colores revolotean por allí,
flores de una gran variedad perfuman el ambiente, y los duendes juguetones
hacen las delicias de todos los habitantes de la fuente mágica, aunque a veces
con sus travesuras les hacen perder la paciencia, ya se sabe cómo son los
duendes.
Voy
mirando ese mundo dentro de mi pompa, no tengo necesidad de nada, floto y veo
la felicidad que existe. ¡Que fácil es ser feliz!
Recorro el mundo, contemplo las auténticas maravillas que tenemos. Mis pequeñas
no corren ningún peligro, no hay grandes riesgos, disfrutan, ríen y juegan a
las casitas con las muñecas, a las canicas, al diábolo, a los cromos, al guiso,
conocen las estrellas por sus nombres, escuchan los cuentos que otras personas
mayores les cuentan, cantan canciones infantiles, bailan los bailes de siempre,
los de toda la vida, improvisan sus juguetes, y saben soñar.
Sueñan con princesas prisioneras y príncipes azules a lomos de briosos corceles
blancos, con sirenas que cantan, o con ranas encantadas, con animales que
hablan, con hadas madrinas y sobre todo con Ángeles.
Cuando
se van a dormir siempre les digo “soñar con los angelitos “te dan un beso y
esperan el tuyo.
Estaba
contemplando ese mundo cuando de pronto. ¡Horror! un viento huracanado arrastra
mi pompa y… alguien me toca en el hombro.
Despierta, despierta, te has quedado dormida, el frío del otoño entra por la
ventana y te vas a enfriar.
Abrí
los ojos, miré a mi alrededor, y pude comprobar que todo, había sido un sueño.
Mª Eugenia Pereiro Barbero
Malaga
20 de Agosto de 2005
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