por Jose Mateos
No soy lo que se dice un
aficionado a Picasso… soy más bien un fanático de la obra picasseña. Y la culpa
la tiene el Museo Picasso de Málaga y sus mediadores, que me llevaron en
volandas hace 15 años por su primera exposición semipermanente y desde entonces
ya no le pongo ojitos a ningún otro artista como se los pongo a Picasso. No fue
una casualidad que la primera entrada de este blog hace ya 5 años, fuera con
esa primera exposición, fue un agradecimiento. Pero semipermanente significa lo
que significa, que cada cierto tiempo cambia la exposición dándole un
quebradero de cabeza a los guías que se la tiene que estudiar y una alegría a
todos los picasseños, que descubren nuevas obras y nuevas facetas del trabajo
del genial malagueño. Y este verano del 2020 ha vuelto a cambiar con un
comisario «invitado» muy especial, Pepe Karmel, uno de los mayores expertos
mundiales de Picasso en el momento actual, traído exprofeso de New York.
«Diálogos con Picasso» es una exposición
con 167 obras de Picasso, con una disposición museística muy novedosa (es decir
rara), que en mi primera visita me desconcertó, aunque una vez entendida es
realmente interesante. Lo explicare fácil, porque fácil es. Estamos acostumbrado
a exposiciones con una de estas dos opciones: cronológicas con las obras
ordenadas por fecha de creación; o temáticas con obras de cualquier fecha, pero
con el mismo tema. Pues esta exposición mezcla ambas. Y estoy convenido que se
debe a un conocimiento profundo de la forma de trabajar de Picasso por parte de
los comisarios. No creo que se pudiera realizar esta «estilo» museístico con
otro artista.
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