14 noviembre 2025

EL OPORTUNO REPLIEGUE TÁCTICO

 


No son escasas las ocasiones en las que tenemos que adoptar decisiones, que resultan un tanto incomprensibles para los demás. Tan insólitas y absurdas que suelen provocar la crítica o el rechazo de aquellos que las ven, pero desconocen el porqué de dicha estrategia en nuestra actuación.

Esto sucede en planos o escenarios muy diversos de la vida, simples o complejos, de nuestro quehacer rutinario. Analicemos un ejemplo, fácil de percibir y entender, muy popular en el ámbito deportivo. Concretamente en el FÚTBOL PROFESIONAL. Observamos que incluso los equipos punteros, líderes en el poderío competitivo, en numerosas partes o fases del partido juegan “para atrás”. Los no entendidos en este juego llegan a preguntarse: ¡Pero si de lo que se trata es atacar y avanzar en el terreno contrario ¿por qué echan el balón hacia su propio campo? Esta estrategia provoca silbidos y protestas entre los espectadores. No caen en la cuenta de que el equipo retrocede, para después establecer una línea de ataque más eficaz y contundente. Táctica que va a permitir obtener mejores posibilidades de acción para ese objetivo como es el golear.

También en los CONFLICTOS BÉLICOS, la estrategia del combate mueve a los generales a tomar la decisión puntual o temporal del repliegue táctico de tropas. Esta acción puede verse como un retroceso derrotista en el avance del combate. Pero esa apreciación es errónea, pues de lo que se trata es sustentar la fortaleza de la retaguardia, para posteriormente lanzar unas líneas de ataque por otros flancos más apropiados en su eficacia. Retroceder, para reiniciar el ataque con más fuerza e intensidad.

En el ÁMBITO COMERCIAL, hay cadenas de establecimientos que sorpresivamente cierran determinadas tiendas. Igual lo hacen para abaratar costes o hacer capital con esas ventas, para después tener liquidez económica con el objetivo de abrir otros locales en logares o zonas bien estudiadas (mayor densidad de población, poder adquisitivo de los residentes, mayor proximidad y comodidad para los clientes). También suelen renovar la imagen del establecimiento, y la accesibilidad a los productos más comunes y necesarios. La ubicación de los productos ofertados y la altura de éstos en los estantes es muy importante. En ocasiones introducen nuevas gamas de artículos. Repliegue y cambio, para tomar nuevas fuerzas expansivas.


Después de comentar estos tres ilustrativos ejemplos (deporte, combate, comercio) debemos ahora centrarnos en las PERSONAS INDIVIDUALES. En numerosas ocasiones, el ser humano tiene que retroceder en su caminar por la vida, con el objetivo de reflexionar acerca de los errores y frustraciones generados por los errores cometidos.  Ese retroceso táctico debe significar el punto de partida para proyectar nuevos y mejores objetivos, sustentados a través de la reflexión y la experiencia, sobre la realidad de los medios y fuerzas disponibles. Así los resultados pueden ser más fructíferos. Este pararse a pensar qué está fallando en la estrategia que estamos aplicando es absolutamente necesaria, inteligente y obviamente sensata. Los ejemplos podrían ser abundantes: búsqueda o cambio de empleo; relación con los demás; lucha contra todo tipo de adicción. Elección de unos estudios o carrera; necesidad de equilibrio personal. Etc.

Nadie duda que los humanos cometemos muchos errores a lo ancho y largo de los días, que son de fácil o más compleja reparación. Sean éstos inadvertidos o intencionales. De pequeña o gran repercusión. Una vez que tomamos conciencia de su gravedad, lo más inteligente es parar, reflexionar (para eso tenemos la mente, también el corazón) y tratar de su posible reparación, aplicando los medios a fin de no repetirlos. Después nos sentiremos mejor, La tranquilidad de ánimo o espiritual es uno de los grandes valores, al que siempre debemos aspirar.  



Pensemos en el trato con los demás. Y los aspectos que podríamos corregir o mejorar, tras ese “repliegue táctico. El hijo con los padres. El novio con la pareja. El marido con su mujer. El maestro con sus alumnos. El oficial con sus soldados. El conductor con los transeúntes. El comercial con sus clientes. El gobernante con sus ciudadanos. Nosotros con el trato que deparamos a la naturaleza, Yo, conmigo mismo. El jefe de personal con sus subordinados. El vecino con sus vecinas. El médico con sus enfermos o pacientes. Y así, una larga lista relacional. Por supuesto que en todos y cada uno de los ejemplos citados debe darse la necesaria y lógica reciprocidad.



Volviendo al comienzo de estas líneas, el repliegue no es cobardía, temor o incapacidad. Todo lo contrario, es sensatez, realismo, valor e inteligente sentido de la estrategia. Como algunos dirían, un paso para atrás y dos para adelante. Nadie ha de dudar que, en muchas de las ocasiones, este replanteamiento no ha de resultar fácil. Pero lo importante es intentarlo. La siguiente ocasión puede salir mejor en los resultados que pretendemos. –

 

José L. Casado Toro

Noviembre 2025

 


 




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