Varios
de los compañeros que compartieron conmigo la última salida a Toledo, Alcalá de
Henares y Chinchón me han pedido que les haga llegar el resumen versificado que
les leí en el autobús y que recoge –en gran parte- las circunstancias y
anécdotas de este breve y satisfactorio viaje.
Creo
que colocándolo en el blog es el mejor modo de que llegue a quienes tienen
interés en recordarlo.
Un
abrazo para todos.
Mayte
Día 10 de Octubre de 2024.
Desde Málaga salimos y hasta Almuradiel
llegamos,
tras de una breve parada, en autobús
continuamos.
Fue el restaurante “El Madero” el que
nos dio de comer,
tomamos pisto manchego y bacalao a
placer.
La visita de Alcalá —de Henares por
apellido—,
la hicimos con una guía que acompañó el
recorrido.
Copada por tanta gente —era fiesta en
Alcalá—,
la entrevimos solamente, más vi su
universidad.
Cuna de Miguel Cervantes, bastión de
sabiduría,
allí Colón explicó a los reyes su
utopía.
El hotel Alcalá Plaza nos recibió con
esmero,
tan nuevo y tan confortable, el que
acogió nuestro sueño.
Siguiente día Toledo, ciudad de las
tres culturas,
está sumida en la historia que sus
murallas rezuman.
Primero la panorámica y caminar la
ciudad,
como espléndido remate visitar su
Catedral.
Imponente, majestuosa, encierra tantos
tesoros
que el Vaticano y San Pedro la vigilan
de reojo.
Restaurante El Cigarral con su sopa y
estofado
fue el que nos sirvió el yantar y conseguimos saciar.
Y por la tarde, expectantes, hacia el
Sueño de Toledo
nos acercó el autobús para cumplir
nuestro anhelo.
Es difícil describir la tarde y noche
vividas
pues me faltan adjetivos para poder
definirlas.
Pinceladas de un gran cuadro que desde
la España goda
va relatando en un marco gran parte de
nuestra historia.
Derroche de ingeniería, música, luz y
color,
acrobacias y armonías, fantasía y
esplendor.
Y más de un ciento de actores se
encargan de trasladar
a miles de espectadores su trabajo
singular.
El “Misterio de Sorbaces” junto a “El
último cantar”
y de “Tal palo…la astilla”, después la
traca final.
Y esa traca “Poi de Fou” es “El sueño
de Toledo”
un sueño espectacular que no es fácil
olvidemos.
Último día Chinchón, Chinchón pasado
por agua,
la lluvia como emoción que en carretera
asustaba.
Más dos Juanes estupendos en el volante
protegen
y nos dan seguridad que habremos de
agradecerles.
El personal se ha portado, ha sido muy
diligente,
un ambiente de armonía crea Amaduma y
su gente.
Me despido sin rubor hasta el próximo
viaje
y les pido con fervor ¡no guarden el
equipaje!
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