Artículo de Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE - CSIC). Publicado en la revista digital The Conversation
El cometa C/2023 A3 (Tsuchinshan-ATLAS),
popularmente conocido como “el cometa del siglo”, fue descubierto desde
el Observatorio Tsuchinshan (Purple Mountain) en China el 9 de enero de 2023 y confirmado
posteriormente por el programa automatizado de vigilancia
ATLAS desde Sudáfrica el
22 de febrero. A finales de este mes, será visible a simple vista. Su coma o
envoltura de gas y polvo puede ser incluso tan brillante como las estrellas más
luminosas. Sin embargo, habrá que madrugar para encontrarlo entre las luces del
alba.
¿Por qué sabemos que será visible y
cuándo?
Predecir el comportamiento de un cometa es
difícil porque depende de muchos factores. La sublimación de sus hielos
superficiales, bajo el influjo radiactivo del Sol, tiene que ser eficiente y
emitir a la cola del cometa suficiente polvo micrométrico para que esta sea
visible. Deben ser justo de ese tamaño para que dispersen la luz visible.
A veces esa sublimación de hielos es
extrema y la alteración acuosa hace que el propio objeto se derrumbe, algo
que predijo el célebre experto Znedek
Sekanina en un artículo reciente sobre este cometa.
A pesar de tales augurios, el cometa
Tsuchinshan-ATLAS parece capaz de sobrevivir al perihelio (su máxima proximidad
al Sol) y nos dará la oportunidad de observarlo tras pasar por él.
Polvo en una curiosa
geometría
El abundante contenido de partículas de polvo de este cometa,
unido a la geometría en que observaremos su reaparición entre las luces del
alba, harán que su núcleo tenga un brillo de una magnitud similar a la de las
estrellas más luminosas del cielo. Sin embargo, su reaparición a baja altura y
en plena luz del alba no lo pondrán fácil.
Existe un
fenómeno físico, conocido como dispersión hacia adelante, que puede
hacerlo parecer aún más brillante. Cuando los rayos del Sol iluminen la coma
del cometa, las partículas de polvo y hielo reflejarán la luz solar, que se
dispersa hacia el observador. Conocemos que ese fenómeno desempeña un importante papel en los bruscos
estallidos luminosos experimentados por algunos cometas.
Ese fenómeno puede hacer que en esos días el cometa sea
suficientemente brillante para ser visible. Si no se consigue a simple vista
debido a la luz del alba, deberemos probar con prismáticos. Para localizarlo,
hay que buscarlo en la esquina de un triángulo equilátero que formará junto a
Régulo y Denébola, estrellas de la constelación de Leo.
La
peculiar geometría que contemplaremos durante el paso por el perihelio del
cometa Tsuchinshan-ATLAS visto desde la Tierra también ejemplificará la
variabilidad típica en la apariencia de los cometas. De hecho, podremos ver en
pocas noches cómo giran las colas del cometa a principios de octubre, incluso
permitiendo ver la llamada anticola, producida por partículas que se avanzan
al cometa. Esto ha sido simulado en una preciosa animación del astrónomo aficionado
Nicolas Lefaudeux.
El cometa visible a
finales de septiembre
Durante el verano no hemos podido verlo porque su distancia
angular al astro rey, la llamada elongación, es tan pequeña que no nos permite
separarlo de la luz diurna. Eso cambiará a partir de finales de septiembre,
cuando el cometa retorne en el cielo del alba, apenas media hora antes de la
salida del Sol y tras pasar por el perihelio el día 28. Esa configuración será
más favorable para los observadores del hemisferio sur, aunque también se podrá
intentar verlo desde lugares elevados y libres de obstáculos en el horizonte
este desde México, España y Portugal, entre otros países.
Así, como apuntaban en Sky
& Telescope, a finales de septiembre
podremos aprovechar la proximidad relativa a la Luna gibosa menguante, en
tránsito hacia la fase nueva, y su relativa proximidad a la constelación de
Leo, para recuperarlo. Será recomendable usar primero unos prismáticos de 7x50
ó 10x50 aumentos, o el buscador de nuestro telescopio. El cometa será una
estrella difusa cercana al horizonte, similar a la apariencia de un cúmulo globular.
El retorno del cometa al
cielo del atardecer en octubre
El cometa volverá a ser engullido por la luz del crepúsculo a
principios de octubre, pero a partir de mediados de ese mes veremos cómo
progresivamente se separa angularmente del Sol y comienza a verse con menor
dificultad en la primera hora de la tarde, hacia el oeste.
A partir del día 14 de octubre, el cometa comienza a separarse
angularmente del Sol lo suficiente
hasta ser visible al atardecer, ligeramente por encima de todo horizonte oscuro
y libre de obstáculos. Por la evolución luminosa que ha tenido, posiblemente
rondará la magnitud de las estrellas más brillantes (magnitud 0). Con unos
simples prismáticos será posible verlo con su cola en dirección opuesta al Sol.
Irá perdiendo brillo, y será la última oportunidad de verlo a simple vista o
con prismáticos antes de su definitivo alejamiento. Los astrofotógrafos y los
aficionados a la astronomía podrán seguir observándolo con telescopio.
La recomendación para visualizarlo es buscar un lugar alto, con el
oeste, bien alejado de la contaminación lumínica. De nuevo harán falta unos
prismáticos y saber a dónde apuntar.
Los cometas, como Tsuchinshan-ATLAS, son astros caprichosos, y las
órbitas en las que cruzan el sistema solar no siempre son favorables para
verlos desde nuestro planeta. Sin embargo, estos astros errantes siempre son un
atractivo para contemplar los fenómenos celestes que acontecen a nuestro
alrededor, y empequeñecernos por su magnitud y belleza.

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