Las Malvinas, según Sacheri.
En un largo artículo publicado en
noviembre de 2025, Alberto Ojeda comenta la novela Qué quedará de nosotros, escrita por el argentino Eduardo Sacheri,
autor de la obra que dio lugar a la oscarizada
película de J.J. Campanella El secreto de tus ojos. De él sintetizo unos extractos:
En el avión en que volaban los jugadores
albicelestes hacia el Mundial 82 se coló un emisario de los milicos para
aleccionar sobre lo que debían decir y lo que no de la guerra de las Malvinas
cuando llegaran a España. La Junta Militar que había tomado el poder en 1976
había hecho creer que del encontronazo
con los ingleses saldrían victoriosos en pocos días. La verdad la reconstruye
Sacheri en la novela que comentamos. Y esa verdad es la siguiente.
Los militares habían mandado a unos
críos, de las quintas del 62 y 63, insuficientemente instruidos y armados a
batallar con una potencia bélica muy superior. Los mandos de la operación,
además, eran una panda de ineptos incapaces de articular una estrategia sólida
y lógica ante la amenaza british. La intención era esgrimir el señuelo de la
amenaza exterior para avivar el patriotismo de banderita en el balcón y
desactivar la creciente contestación social.
Una distracción que pagaron muy cara los
veinteañeros movilizados que, desde la panza de los Hércules que los
transportaban, aplaudían como turistas infantiles. A principios de abril se
despliegan los primeros centenares de soldados en una tierra batida por un viento
cortante y empapada por una lluvia implacable. Cuentan con la hostilidad de los
colonos que desde 1833 empezaron a asentarse en aquel territorio dejado de la
mano de Dios. De hecho, los miran como si todos fueran “violadores en potencia”
o “una manga de orangutanes analfabetos”.
Y era muy ingenuo creer que Thatcher iba a
dejar correr el menoscabo de su soberanía sobre una tierra que los ingleses
habían bautizado como Falklands. La chavalería, guarecida en agujeros excavados
en el suelo (los pozos de zorro) pronto comprobaría que la “excursión” era el
descenso a un infierno gélido. En medio
del fragor guerrero un recluta grita: ¡Vení,
Tacher, la concha bien de tu madre!;
pero lo que viene son los bombardeos de los buques británicos que sacuden las madrigueras
de los pibes. Y ellos comienzan a comprender que de allí solo van a salir con
el orgullo triturado o con los pies por delante
La historia se cuenta a través de tres soldados
amigos, un Teniente de figura casi paternal, y un taimado Comandante que
calcula bajo el fuego como ha de afectarle lo menos posible la inevitable derrota.
Un segundo libro, aún no publicado en
España, muestra cómo se vivieron esos
dos meses y medio de hibris identitaria en la Argentina continental, incluyendo
la angustia de los familiares ante el desarrollo de la guerra. Esta acabó
fatal, solo un día después de que Maradona y los suyos cayeran en el debut del
Mundial. La tropa escuchó en transistores el partido, ya con la moral
resquebrajada, ya con todo perdido. Ni el fútbol, religión laica en Argentina,
atenuó la sensación de desastre.
José
Ramón Torres Gil
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