27 marzo 2026

EL CULTURAL (32)

 

  

     Las Malvinas, según Sacheri.

      En un largo artículo publicado en noviembre de 2025, Alberto Ojeda comenta la novela Qué quedará de nosotros, escrita por el argentino Eduardo Sacheri, autor de la obra que dio lugar a la oscarizada  película de J.J. Campanella  El secreto de tus ojos. De él sintetizo  unos extractos:

      En el avión en que volaban los jugadores albicelestes hacia el Mundial 82 se coló un emisario de los milicos para aleccionar sobre lo que debían decir y lo que no de la guerra de las Malvinas cuando llegaran a España. La Junta Militar que había tomado el poder en 1976 había hecho creer  que del encontronazo con los ingleses saldrían victoriosos en pocos días. La verdad la reconstruye Sacheri en la novela que comentamos. Y esa verdad es la siguiente.

      Los militares habían mandado a unos críos, de las quintas del 62 y 63, insuficientemente instruidos y armados a batallar con una potencia bélica muy superior. Los mandos de la operación, además, eran una panda de ineptos incapaces de articular una estrategia sólida y lógica ante la amenaza british. La intención era esgrimir el señuelo de la amenaza exterior para avivar el patriotismo de banderita en el balcón y desactivar la creciente contestación social.

   Una distracción que pagaron muy cara los veinteañeros movilizados que, desde la panza de los Hércules que los transportaban, aplaudían como turistas infantiles. A principios de abril se despliegan los primeros centenares de soldados en una tierra batida por un viento cortante y empapada por una lluvia implacable. Cuentan con la hostilidad de los colonos que desde 1833 empezaron a asentarse en aquel territorio dejado de la mano de Dios. De hecho, los miran como si todos fueran “violadores en potencia” o “una manga de orangutanes analfabetos”.

     Y era muy ingenuo creer que Thatcher iba a dejar correr el menoscabo de su soberanía sobre una tierra que los ingleses habían bautizado como Falklands. La chavalería, guarecida en agujeros excavados en el suelo (los pozos de zorro) pronto comprobaría que la “excursión” era el descenso a un infierno gélido.  En medio del fragor guerrero un recluta grita: ¡Vení, Tacher, la concha bien de tu madre!; pero lo que viene son los bombardeos de los buques británicos que sacuden las madrigueras de los pibes. Y ellos comienzan a comprender que de allí solo van a salir con el orgullo triturado o con los pies por delante

    La historia se cuenta a través de tres soldados amigos, un Teniente de figura casi paternal, y un taimado Comandante que calcula bajo el fuego como ha de afectarle lo menos posible la inevitable derrota.

    Un segundo libro, aún no publicado en España, muestra cómo se  vivieron esos dos meses y medio de hibris identitaria en la Argentina continental, incluyendo la angustia de los familiares ante el desarrollo de la guerra. Esta acabó fatal, solo un día después de que Maradona y los suyos cayeran en el debut del Mundial. La tropa escuchó en transistores el partido, ya con la moral resquebrajada, ya con todo perdido. Ni el fútbol, religión laica en Argentina, atenuó la sensación de desastre.

 

José Ramón Torres Gil

 

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