LOS
AÑOS QUE ME FALTAN
“Nunca lo había pensado así, hasta que una mañana, con
el café humeando, entendí que los años que tengo… ya no los tengo.
Sí, suena raro, pero es la verdad. Esos años que digo
tener ya se fueron, se quedaron en fotografías, en carcajadas viejas, en amores
que ya no duelen, en ropa que ya no me queda y en sueños que mudaron de forma.
Los verdaderos años que tengo son los que me faltan por
vivir, los que aún no me han visto reír a carcajadas, los que todavía me
guardan un abrazo, una charla bajo la luna o un brindis inesperado.
A esta edad uno entiende que el tiempo ya no se mide en
velitas ni en arrugas nuevas, sino en momentos que valen la pena, en risas que
se quedan y silencios que no pesan.
Los años que me faltan quiero gastarlos lento, sin
prisas, con la calma de quien ya no necesita demostrar nada.
Ya no me preocupa si el reloj corre o si la vida cambia
de planes. Que corra, que cambie, que me sorprenda.
Lo único que quiero es que los años que me quedan sean
míos, realmente míos… vividos con el alma abierta, el corazón en paz y la
certeza de que todo lo que fui, con errores y aciertos, me trajo hasta aquí.
Y aquí estoy: tomando café, viendo pasar la vida por la
ventana, agradeciendo los años que ya no tengo… y abrazando con amor los que me
faltan por vivir”.
Encontrado en redes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Por favor: Se ruega no utilizar palabras soeces ni insultos ni blasfemias, así todo irá sobre ruedas.
Reservado el derecho de admisión para comentarios.