Revelan
la ascendencia mixta hispana, mediterránea y norteafricana de un individuo
enterrado en el dolmen de Menga en Antequera
Artículo
publicado en la revista Novaciencia
El Dolmen de Menga en Antequera ha sido usado como
lugar sacro a lo largo de los siglos. El ADN analizado mediante radiocarbono de
dos individuos enterrados en el atrio del Dolmen entre los siglos VIII y
XI d. C., han encontrado similitudes con la etnia mozabita Argelia. Los
mozabitas son grupo bereber que en la actualidad cuenta con una población de
entre 150.000 y 300.000 personas.
El Grupo de
Investigación ATLAS de la Universidad de Sevilla (HUM-694) colabora en
un estudio arqueogenómico llevado a cabo por las universidades británicas de
Huddersfield y Londres (Instituto Francis Crick) y por la Universidad de
Harvard (EEUU) en el que se dan a conocer datos sobre la ancestría genética
de los dos varones adultos medievales enterrados en el atrio del dolmen de
Menga (Antequera, Málaga) entre los siglos VIII y XI d. C. (periodo andalusí).
Este estudio se apoya en investigaciones previas
llevadas a cabo por el Grupo ATLAS en las que se dieron a conocer datos sobre
el contexto funerario, la antropología física y la edad radiocarbónica de estos
dos individuos, que fueron enterrados en la entrada del gran dolmen
neolítico de manera altamente formalizada, con la cabeza apuntando
hacia el interior del dolmen. El estudio, ha sido publicado en la revista Journal of Archaeological Science Reports.
En esta investigación, se ha analizado el ADN de dos
individuos medievales, datados por radiocarbono entre los siglos VIII y XI
d. C., enterrados en el atrio, alineado con el eje de simetría del dolmen.
El contenido de ADN era muy bajo y estaba altamente degradado, en consonancia
con observaciones previas en la Hispania mediterránea prehistórica e histórica.
No obstante, se pudo obtener el perfil genético de uno de los individuos, tras
el uso de la técnica de enriquecimiento de SNP, utilizada para poder obtener
información genética útil cuando el ADN está muy degradado o presente en
cantidades muy bajas.
Este individuo presenta linajes uniparentales típicos
de las poblaciones europeas pero un linaje de ADN mitocondrial (ADNmt) compartido
con individuos norteafricanos modernos, y a nivel autosómico también mostró ascendencia
norteafricana y levantina, en consonancia con la tendencia general en la región
durante este período.
En su linaje de ADNmt, este individuo compartía dos
mutaciones con una secuencia observada en un individuo de etnia mozabita moderno
en Argelia. Los mozabitas son un grupo bereber nativo del Valle de M’zab en el
norte de Argelia, con un idioma propio (el mozabita, que es una variante del
bereber) que en la actualidad cuenta con una población de entre 150.000 y
300.000 personas. El análisis genómico de este individuo es por tanto un
reflejo de la diversidad genética, demográfica y cultural de la sociedad
andalusí.
El estudio propone también una interpretación de estas
inhumaciones basada en los datos arqueológicos e históricos, enmarcada en el
contexto arqueológico más amplio de la reutilización de monumentos
prehistóricos durante el Medievo, un fenómeno ampliamente documentado en
Hispania. Los datos recogidos sugieren que en el periodo en el que estas dos
personas fueron enterradas, el dolmen de Menga era utilizado como eremitorio o
santuario (morabito).
El dolmen de Menga, parte del sitio Patrimonio Mundial
de la UNESCO en Antequera (Málaga, España), fue construido en el cuarto milenio
a. C. durante el Neolítico, pero posee una larga historia de uso y
frecuentación que se extiende a tiempos históricos modernos. De hecho, es
probable que este gran dolmen haya sido utilizado como espacio sacro y/o
funerario de forma ininterrumpida desde su construcción entre el 3800 y 3600
a.C.
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