Novia
de la tierra
Mirarte
solo en mi ansiedad espero,
solo a mirarte en mi ansiedad aspiro,
y más me muero cuanto más te miro,
y más te miro cuanto más me muero.
El
tiempo pasa por demás ligero,
lloro su raudo, turbulento giro,
y más te quiero cuanto más suspiro,
y más suspiro cuanto más te quiero.
Deja
a tu talle encadenar mi brazo,
y, al blando son con que nos brinda el remo,
la mar surquemos en estrecho lazo.
Ni
temo al viento ni a las ondas temo,
que más me quemo cuanto más te abrazo,
y más te abrazo cuanto más me quemo.
Salvador Rueda Santos, nació el 2 de diciembre de 1857 en
Benaque, una pedanía de Macharaviaya en la axarquía malagueña, fallecería en
Málaga en 1933.
Escritor muy fecundo, es
autor de novelas y relatos costumbristas de ambiente andaluz, así como de
idilios poéticos y obras teatrales. Entre sus libros poéticas de madurez
encontramos “Piedras preciosas” de 1900, “Fuentes de
Salud” de 1906 “Lenguas de fuego” de 1908, en 1928
apareció “Antología poética” y en 1957 su obra póstuma “Claves
y símbolos”.
En sus composiciones
buscó la armonía, basada en la melodía y el ritmo, introdujo novedades métricas
que luego utilizarían casi todos los modernistas. Los temas son muy variados y
entre ellos destacan los que se dedican al mundo de la naturaleza y a la
geografía andaluza más meridional.
Por su ideario, en pro
de la Hispanidad, fue aclamado como el «Poeta de la Raza» y, como tal,
coronado en el Gran Teatro Nacional de la Habana el 4 de agosto de 1910.
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