16 mayo 2025

SABIOS ANÓNIMOS



A medida que cambiamos almanaques en nuestras vidas, somos conscientes de la cantidad de personas que vamos conociendo, tratando e integrando en nuestro círculo de influencia relacional. Miles y miles de seres, que han ido compartiendo nuestras vivencias y que han contribuido, de una forma directa o indirecta, próxima o lejana, a que nuestra mentalidad, carácter, valores y respuestas vayan mejorando o nublando, según los casos y las circunstancias. Desde luego pensamos que si muchas de esas personas no se hubieran cruzado en el camino que recorremos, nuestra imagen sería probablemente muy diferente, en lo positivo o en aquello que sería necesario rectificar.

Podemos echar una emocionante mirada a nuestro recuerdo y nos vendrán a la memoria muchos de aquellos profesores de infantil, primaria, secundaria o universitaria, que tanto nos legaron para el bien de nuestro carácter. Además de saber influirnos con su palabra y forma de ser, miles de personas supieron motivarnos para despertar nuestra receptividad, interés, imaginación y valores de empatía. A estos educadores habría que añadir a nuestros familiares, que, en lo material y espiritual, enriquecieron nuestra mentalidad y racionalidad, a fin de conformar la base personal que hoy detentamos. No podemos olvidar tampoco a la vecindad de nuestro bloque o barrio, junto a los compañeros de estudio, trabajo o juegos, de los que también aprendimos, casi sin darnos cuenta de la importancia de su generosa influencia. Todos hemos tenido amigos y el mejor amigo, quienes caminaron junto a nuestra evolución vital. Pongamos nombres y apellidos de todos estos influenciadores pera nuestra forma de ser. Y ya que estamos en este contexto del aprendizaje para la vida, añadamos a escritores, actores, cantautores, pintores, científicos, investigadores, deportistas, políticos, músicos, artistas de toda naturaleza etc. Todos ellos forman parte indeleble de nuestro recorrido existencial.


Por supuesto que la capacidad receptiva, voluntaria o mimética que nos contempla, no es igual para todas las personas. La coraza de nuestra privacidad es muy desigual, por lo que esas influencias que nos llegaron han podido calar con más o menos fortuna en la realidad actual que ahora representamos.

Vamos a comentar, con brevedad, algunos de esos miles de mensajes que nos llegaron y que se integraron mejor o peor en el seno de nuestras voluntades.

Hay que plantearse el estudio como un apasionado, fascinante y continuo descubrimiento, que nos pueden hacer mejores y más felices. La lectura supone el diálogo del lector con el autor de estos lúcidos párrafos literarios, “comunicación” a la que hay que aplicar una potente imaginación no exenta de inexcusable racionalidad. La mejor medicina o terapia para los momentos depresivos o ansiosos, es “escaparse” al entorno de la naturaleza, ambiente saludable para recuperar fuerzas físicas y anímicas y afrontar los problemas con el mejor talante y posibilidad de solución. Escribir no es difícil. Sólo es cuestión de “ponerse” para conseguir resultados cada vez más fructíferos y placenteros. Escuchar los argumentos de los demás es necesario e importante, para posteriormente pasarlos por el tamiz de la racionalidad, integrando los mejores mensajes en nuestro proyecto existencial. Mientras más cine hayamos visionado, disfrutado y reflexionado, más habremos vivido. Con el cine, compartes y multiplicas hasta el infinito las privativas vivencias. El microcosmos particular se ampliará hasta límites inabarcables. Haciendo el bien te sentirás más feliz y mejor en tu significación personal. El mal degrada y envilece.  La potencialidad de una sonrisa, llena de verdad y alegría, es el mejor regalo o don que se puede compartir ¡Cuando nos daremos cuenta de la influencia de nuestro ejemplo para los demás! El mal ejemplo es una pandemia que perjudica a todos. Los receptores de nuestro entorno captan una y otra modalidad. Mantener la verdad no siempre es fácil, pero posicionarse en la falsedad es el camino para alcanzar la total incredulidad. La envidia perjudica la relación social, la amistad y la fraternidad. Es lesiva para el que la recibe y sobre todo para el que la genera. A muchos jóvenes habría que decirles “tú también serás mayor”. Trata a los mayores como te gustaría hicieran contigo, cuando las fuerzas y “la belleza” vayan disminuyendo, como ocurre a todos los seres de lo natural. Si te sientes solo no culpes por sistema a los demás. Pregúntate acerca de tu responsabilidad en esa soledad. La tolerancia es un gran y necesario valor. Hay que respetar a los que piensen y actúes diferente, por supuesto, siempre dentro del marco legal. Y así un amplio y rico bagaje, en nuestras alforjas invisibles.


Somos deudores de muchas de estas sugerencias, enseñanzas y consejos, que nos han ido aportando esos SABIOS “ANÓNIMOS” que el destino ha hecho posible compartan nuestras vidas, a través de las sucesivas generaciones. Su influencia merece nuestro respeto, reflexión y el mimetismo positivo, para adaptar sus positivos mensajes a nuestro comportamiento cotidiano. –

 

José L. Casado Toro

Mayo 2025 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor: Se ruega no utilizar palabras soeces ni insultos ni blasfemias, así todo irá sobre ruedas.
Reservado el derecho de admisión para comentarios.

Buscar