28 octubre 2022

EL CULTURAL. Primera entrega.

     

     El confinamiento pandémico me alejó de la prensa escrita a la que ya no volví. Ahora la consumo vía Internet, libre o suscrito, y leo mucho más que antes. Hace unos meses, en el último vendedor de mi barrio (que sobrevive gracias a las tarjetas y a la lotería) descubrí una revista que compraba por 1€ como suplemento de “El Mundo”. Ahora se vende suelta al precio de 2 €. Se llama “El Cultural”, la preside Luis Mª Anson y la dirige Manuel Hidalgo.

     Son 60 páginas de excelente papel, bella tipografía a todo color, y con un contenido que abarca todas las artes. Con cierto predominio de la literatura, no faltan páginas de pintura, escultura, música, cine, teatro y ciencia. Siempre hay un tema estrella que se destaca en la portada. Ejemplos: “Hergé, más allá de Tintín”, “Teresa, ¿qué les das?” (aclaro que Teresa es la santa de Ávila) o “25 años del Guggenheim” son los que encabezan los tres últimos números.

     Pretendo comentar algunos contenidos   a lo largo de varias semanas; y, a modo de gancho para que lean las siguientes entregas, voy a citar textualmente, unas líneas de un escrito en el que Juan Manuel Bonet habla de la comisión secreta que dio los primeros pasos para la instalación del museo que transformaría el  Bilbao postindustrial, con el Metro de Foster y el museo de Guggenheim de Gehry como primeras patas del proyecto. Cita el articulista al entonces consejero de Cultura del Gobierno Vasco, Joseba Arregui, con quien compartió un viaje a Nueva York, del que afirma que superó su timidez inicial para ser capital en el desarrollo del museo, y del que destaca sus amplios conocimientos estéticos y museísticos (Arregui falleció hace unos meses) Pues bien, éste es el párrafo final de la página, el que tal vez les sorprenda como a mí, y, quizá, como a mí, les agrade.

     “En una hora en que está de moda criticar las franquicias, creo que ésta (Guggenheim/Bilbao) funciona, lo mismo que la del Pompidou en Málaga. Y a propósito de la ciudad del Paraíso, como la llamaba Vicente Aleixandre: como Arregui, Paco de la Torre, su alcalde, es un político que cuando habla de arte, sabe de lo que habla”.

 

José Ramón Torres Gil

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