17 noviembre 2020

PALABRAS FUGACES EN EL RECUERDO

 

Una de las frases más recurrentes en nuestras expresiones, a medida que vamos acumulando cifras en el almanaque vital, es ese lamento acerca de una limitación que consideramos difícil de resolver: “cada día tengo peor la memoria. Se me olvidan tantas cosas...” Estos lapsus de memoria le suceden a un importante número de personas, con más o menos reiteración, desazón e incomodidad. Esta pérdida se agudiza especialmente con el paso de los años “La verdad es que lo tengo en la punta de la lengua, pero ahora mismo no me viene la palabra a la mente.”

Muchos hemos comentado este problema a nuestro médico de familia, en más de alguna ocasión,Las causas de estos olvidos pueden ser variadas, las gafas, el monedero, aquella factura ...qu preguntándole qué podríamos tomar para mejorar esa memoria cada vez con un mayor deterioro. No es infrecuente que el facultativo, con una amplia sonrisa en el rostro, nos responda: ¡qué más quisiera yo que aconsejarte. A mí me ocurre lo mismo! Esos olvidos y lapsus en el recuerdo los tengo repetidamente a lo largo del día. Y no sólo se olvidan las palabras, sino también los objetos de uso cotidiano, como las llaves, las gafas, la caja de las pastillas, el monedero, el paraguas, aquella factura ... ¿Dónde la habré puesto?”

Las causas de estos olvidos pueden ser variadas. Entre ellas, solemos echar la culpa al estrés en el que estamos inmersos, por el tipo de vida acelerada que hemos ido construyendo y asumiendo en nuestro comportamiento diario. También, la falta de una buena organización en nuestra forma de vida, que agudiza este problema. Pero, sobre todo, culpamos a los años de nuestro organismo, como el principal causante de esta debilidad evocadora para expresar palabras, recordar datos o acordarnos en dónde hemos puesto tal o cual objeto.

¿Es inevitable o imposible de resolver esta limitación que, con más o menos frecuencia, nos molesta y enfada? En absoluto. Los expertos vienen a decirnos que, si desde siempre hemos cultivado la memoria, estaremos en mejores condiciones para conservarla o mantenerla en el mejor estado que nuestro organismo pueda alcanzar. Hay fáciles prácticas que conducen al mismo destino: el ejercicio mental. Al igual que ocurre con nuestro cuerpo y sus articulaciones: tobillos, rodillas, cintura, muñecas, cuello, columna vertebral, etc. la práctica de una “gimnasia mental” frecuente hará posible su mejor conservación, a pesar de la edad. Citemos algunos de los más útiles y asequibles:

LA SOPA DE LETRAS.  LOS CRUCIGRAMAS. LOS DAMEROGRAMAS. EL JUEGO DE LAS DIFERENCIAS. LOS PUZLES. LOS SUDOKUS. EL AJEDREZ. EL CÁLCULO NUMÉRICO. CONTAR LOS NÚMEROS HACIA ATRÁS. DELETREAR PALABRAS. DESCRIBIR UNA PINTURA O UNA FOTOGRAFÍA. ESTUDIAR IDIOMAS. LEER BUENAS OBRAS LITERARIAS. ESCRIBIR RELATOS O DIARIOS PERSONALES. PRACTICAR EL DIÁLOGO. NARRAR LA TRAMA ARGUMENTAL DE UNA PELÍCULA, UNA REPRESENTACIÓN TEATRAL O UNA NOVELA. INTENTAR HACER DOS O MÁS COSAS AL MISMO TIEMPO. Etc.

Como estamos comprobando, existen caminos o medios para alimental, adiestrar, mejorar o conservar nuestra capacidad y potencialidad para el recuerdo. En este contexto, hay una práctica que suele dar excelentes resultados, cuando queremos mantener en nuestra memoria nombres de personas, datos, palabras o conceptos, más o menos complicados o difíciles. Ese recurso no es otro que la asociación de ideas. Relacionar una palabra con otra, un concepto con otro, para que el segundo te ayude a conservar y rememorar el primero. Dos ejemplos, contrastados en complejidad. Te presentan a una persona que se llama Encarnación. Asocias ese nombre con la palabra virgen o con una persona muy conocida por ti, que se llame también Encarna. Te dan por teléfono una cita médica y en ese momento no tienes donde apuntarla pues estás en una estación de metro y con prisa. Entonces repites varias veces, de una forma mecánica “otorrino veinte dieciocho A o 2018 A” Ya en casa, más tranquilo, anotas que tienes consulta con el otorrino el 20 Abril a las seis de la tarde. Puedes utilizar datos importantes de tu vida o la Historia, para esta asociación o vinculación de ideas.

Una máxima que resulta primordial para reducir los fallos en la memoria: aquellos datos o hechos que realmente nos interesan se recuerdan mucho mejor. Efectivamente, el interés por algo facilita que ese dato, acción o experiencia se grabe con más intensidad en los archivos mentales, lo que permitirá hacerlo explícito con más rapidez cuando recurramos a él. Esta pequeña regla la vemos de manera continua en nuestra vida cotidiana. Tenemos recuerdos muy concretos de experiencias bastante lejanas en el tiempo. Y otras vivencias más recientes aparecen en nosotros mucho más difuminadas e inconcretas. La razón es obvia: el interés que en su momento nos proporcionaron unas y otras acciones.

La publicidad en los medios de comunicación nos ofrece de continuo determinados productos farmacéuticos, con bastante fósforo en su composición, que dicen garantizar su eficacia a fin de potenciar la memoria. Como la mayoría de los productos vendidos en farmacias, no son precisamente baratos. Desde luego los médicos no son tampoco muy abiertos a su recomendación. Por el contrario suelen repetirte en sus consultas la conveniencia de mantener una dieta variada en la ingesta y el diario ejercicio mental, a fin de mantener mejor la memoria.  Las agendas, en papel o electrónicas, ayudan sin duda. Los cuadrantes para actividades pendientes resultan también sumamente útiles. Algunas personas olvidadizas encuentran una interesante ayuda en las etiquetas de papel autoadhesivas,  que tienen colores de gran intensidad, denominadas post-it, las cuales tienen repartidas por toda la casa y de manera especial alrededor del entorno informático personal. El positivo hábito de colocar cada cosa en un sitio concreto, nos permitirá en cualquier momento su pronta localización. Todas estas pequeñas, pero rentables, normas facilitan los recuerdos a las personas olvidadizas.

Podemos priorizar en nuestro organismo unos sentidos o facultades sobre otras. Pero, entre las capacidades más importantes, tiene un puesto de privilegio nuestra memoria. Recuerden a ese alumno que dedica escaso tiempo a estar ante los libros y que, sin embargo, obtiene excelentes calificaciones. Por supuesto que es inteligente pero, muy probablemente, tiene una gran potencialidad en su memoria. Es una valiosa facultad que habrá que cuidar para su ejercicio en todo momento, pero de manera especial en las edades avanzadas de nuestros calendarios. Y no “olvidar” que el consejo del médico especialista será siempre importante.-

José L. Casado Toro

Noviembre 2020

 


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