14 julio 2020

PUERTAS



A lo largo de nuestro recorrido de vida nos encontramos con puertas desconocidas que debemos atravesar y todas son expectativas por descubrir. Nunca sabemos lo que nos espera al otro lado, ya estén cerradas, abiertas o entreabiertas.



Si están cerradas nos paramos antes de llamar buscando una postura firme delante de ellas con la incógnita de quién, o qué, habrá después de esa parada obligatoria. Ante lo desconocido nuestro mecanismo de alerta se pone en marcha. Si previamente hay escalones, es mejor subirlos despacio para amortiguar la sensación de que cada peldaño no es un salto de obstáculos, sino otra ocasión para eliminar la inquietud del preámbulo.  Observar cerradura y timbre o llamador también nos envía señales de lo que podemos encontrar: clásicos abigarrados y oxidados por la pátina del tiempo, o modernos y funcionales sin personalidad…Todo forma parte de la antesala del futuro vivencial que nos espera.

Si están abiertas nos paramos instintivamente en su umbral por una cuestión de respeto. Los pasos se muestran impacientes y quieren adelantarse sin pensarlo demasiado. No solemos fijarnos en su color, estado ni en otros detalles; está de par en par y eso nos basta. Siempre hemos escuchado que una puerta abierta es una invitación tácita para el visitante. Y bajamos la guardia porque nuestros ojos, de forma superficial, observan el panorama interior. Entonces, envían una señal de seguridad al cerebro que se encarga de relajar cualquier signo de desconfianza. Adelante, el camino se antoja fácil pero cuidado con mirar en una sola dirección, no vayamos a perder la perspectiva.



También las veremos entreabiertas, éstas son un sí con vocación de no. Pueden interpretarse como el espíritu de la contradicción, o simplemente una invitación condicionada a medio camino entre la certeza y la incertidumbre.  

De cualquier forma y situación que aparezcan, y ojalá sean muchas a lo largo del tiempo, nunca dejarán lugar a la indiferencia. Son un estímulo para nuestros sentidos que nos impulsa a buscar lo que hay más allá de cada una.   

 

 

Esperanza Liñán Gálvez


1 comentario:

  1. Interesante reflexión sobre las encrucijadas de la vida. He tenido reminiscencias de la Puerta Verde además de otras más peligrosas y otras más placenteras.

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