Autor: Lorenzo Silva
Hay
libros que narran las aventuras y peripecias de determinados personajes a lo
largo de una serie más o menos extensa. Este es el caso del libro que queremos comentar hoy, “El Mal de Corcira”, de Lorenzo Silva, de reciente aparición.
Este
volumen es el número doce de la serie de la que son protagonistas Bevilacqua y
Chamorro, guardias civiles de la Unidad de Investigación Especial. Al acabarlo,
te quedas pensando que ojalá el autor vuelva pronto a premiarnos con una nueva
aventura de estos personajes tan queridos.
El libro comienza con la aparición de un hombre
desnudo y apaleado hasta la muerte en una playa de Formentera. La víctima, que
había sido visto en días previos acompañado de un joven, estuvo en prisión
durante algún tiempo por colaboración con ETA. Esto último es lo que hace que
la brigada especial deba intervenir para tratar de averiguar si su muerte tiene
algo que ver con su pasado.
El autor, que ya había mencionado en la primera
entrega de la serie, los años de juventud en la lucha antiterrorista del
protagonista, nos sorprende con una especie de 2 x 1, ya
que la trama intercala al maduro Bevilacqua con aquel que en el pasado estuvo
destinado en el País Vasco. Resulta tentador conocer, después de tantos libros
acompañando al ahora subteniente, volver a sus orígenes y ver como abordaba el
tema de la lucha contra ETA.
Bevilacqua,
“Vila” como quiere que le llamen, no forma parte de ninguna tribu ni se adhiere
de forma incondicional a ninguna causa. Tiende a cuestionarse las cosas y a
buscar los matices. Eso, en un mundo cada vez más politizado entre blancos y
negros, rojos y azules que se creen en posesión de la verdad absoluta es
complicado de sobrellevar.
Asistimos, como es habitual en todas las novelas de la
serie, a una investigación impecable, que no necesita ni de
giros sorprendentes ni de ninguna otra arma habitual en el género para atrapar al lector en sus redes, sino que se
basta con el buen hacer del autor a la hora de armar un argumento correcto
que salpica con las habituales disquisiciones morales del protagonista o alguna
reflexión fruto de sus profundas lecturas: "El pasado no se
cierra nunca, mi comandante, se acarrea".
Las meditaciones del protagonista, que no te dejaran indiferente y una trama muy bien urdida dan como resultado una gran historia que merece ser leída.
Muy, pero que muy recomendable.
Nuni Yañez y José Ramón Vega

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