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20 marzo 2016

RUBEN DARÍO, CENTENARIO



     En 1916, a los 49 años de edad, murió Félix Rubén García Sarmiento. Había nacido en Metapa (hoy Ciudad Darío), Nicaragua, país del que fue representante diplomático en Francia y en España. Este año, pues, se cumple el primer centenario del poeta  conocido como "Príncipe de las letras  castellanas".

     Tomando como apellido el Darío que era el apelativo familiar legado por un bisabuelo de igual nombre, comienza una carrera literaria centrada principalmente en la poesía, y con tres fechas señeras: 1888 por la publicación de Azul, 1896 por la de Prosas profanas, y 2005 cuando ven la luz los Cantos de vida y esperanza.

     Influido por los parnasianistas y modernistas franceses, Darío utiliza ritmos y medidas poco usados en la poética española como son los eneasílabos, los dodecasílabos y los alejandrinos. Paul Verlaine es su ídolo y lo cita con frecuencia. Un ejemplo, en la salutación de la obra Sonatas, de Valle Inclán: "…es el otoño y vengo de un Versalles doliente/ Hacía mucho frío y erraba vulgar gente/ El chorro de la fuente de Verlaine estaba mudo…".

     En este mismo sentido, abundan los términos  referentes a flores, piedras preciosas y animales fetiches como cisnes y pavos reales. Y los cultismos procedentes del latín y del griego, como en el verso: "…que púberes canéforas te ofrenden el acanto…"

     Es posible que Rubén Darío no esté de moda. Una poesía más social, más apegada a la tierra, menos dada a los fuegos de artificio; incluso una poesía que abandona la rima y la metáfora brillante, ha expulsado del Paraíso a los poetas "sorprendentes". Pero sería injusto ignorar a RD cuando su producción poética es tan variada y presenta tantas caras distintas. Justifico la afirmación con algunos ejemplos:

      Pongamos que nos guste la poesía "cursi" y gocemos con la SONATINA: La princesa está triste...¿qué tendrá la princesa?

                   Los suspiros se escapan de su boca de fresa

                   que ha perdido la risa, que ha perdido el color...

         Pero si preferimos una poesía, llamémosla "social", leamos

ODA A ROOSEVELT: Los Estados Unidos son potentes y grandes.

                     Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor

                      que pasa por las vértebras enormes de los Andes.

         Y si preferimos quedarnos con el ritmo puro, disfrutemos con

                      Ya viene el cortejo, ya se oyen los claros clarines,

                       la espada se anuncia con vivo reflejo.

                       Ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines.

          En definitiva, si goza usted con la poesía, la poesía pura, la poesía que alegra el espíritu con sus piruetas y sus invenciones, celebren su centenario y lean a Rubén Darío.

JOSÉ RAMÓN TORRES GIL

   



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