04 noviembre 2026

LAS SEÑORITAS DE AVIGNON, DE PABLO PICASSO


 

Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 25 de octubre de 1881 – Mougins, Francia, 8 de abril de 1973) fue un genio de la pintura y la escultura, reconocido mundialmente como el creador del cubismo junto a Georges Braque. Su insaciable inventiva revolucionó las normas del arte tradicional, convirtiéndolo en la figura fundamental y más influyente del arte del siglo XX. A lo largo de su carrera produjo un asombroso legado estimado en decenas de miles de obras, explorando múltiples disciplinas que van desde el dibujo y el grabado hasta la cerámica y la escenografía.

La producción de Picasso se suele catalogar mediante periodos artísticos marcados por sus vivencias personales, ubicaciones geográficas e influencias intelectuales:

Periodo Azul (1901–1904); Periodo Rosa (1904–1906); Primitivismo y Época Negra (1906–1909); Cubismo (1909–1919); Neoclasicismo (1917–1925) y Periodo Surrealista y Madurez (1925–1948).

 

Las señoritas de Avignon (originalmente en francés, Les Demoiselles d'Avignon) es un óleo sobre lienzo pintado entre junio de 1906 y julio de 1907. La obra, que mide 243.9 × 233.7 cm, se conserva y expone actualmente en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.

Es unánimemente considerada una de las obras maestras más importantes de la historia del arte contemporáneo, ya que supuso una ruptura radical con el realismo y las leyes de la perspectiva tradicionales, dando inicio a la etapa proto-cubista y sentando las bases del cubismo.

El cuadro retrata a cinco prostitutas desnudas en un prostíbulo. El título original sugerido informalmente por el círculo de Picasso era El burdel filosófico, y el definitivo hace referencia a un burdel de la calle de Avinyó (Aviñón) en Barcelona, España.

En su composición Picasso elimina toda tridimensionalidad y profundidad espacial. El fondo y los cuerpos se fragmentan en planos angulares y geométricos bidimensionales. En la parte inferior, se incluye un pequeño bodegón con frutas (sandía, uvas, manzana y pera).

Las tres figuras situadas a la izquierda muestran rasgos inspirados en la escultura ibérica antigua mientras que las de la derecha,  presentan rostros deformados que emulan máscaras africanas, fruto de la fascinación de Picasso por el arte primitivo que observó en el Museo del Trocadero de París.

 

Durante los meses de preparación, Picasso realizó cientos de bocetos previos. Inicialmente, la escena iba a contar con dos figuras masculinas (un marinero y un estudiante de medicina que portaba una calavera), pero el artista decidió eliminarlos para centrar el impacto visual directamente en la mirada de las mujeres hacia el espectador.


Nuni Yáñez y José Ramón Vega


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