10 octubre 2026

UN POEMA PARA EL SÁBADO: MARIO BENEDETTI

 

Elegir mi paisaje

Si pudiera elegir mi paisaje
de cosas memorables, mi paisaje
de otoño desolado,
elegiría, robaría esta calle
que es anterior a mí y a todos.

Ella devuelve mi mirada inservible,
la de hace apenas quince o veinte años
cuando la casa verde envenenaba el ciclo.
Por eso es cruel dejarla recién atardecida
con tantos balcones como nidos a solas
y tantos pasos como nunca esperados.

Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,
los espías aleves de la soledad,
las piernas de mujer que arrastran a mis ojos
lejos de la ecuación de dos incógnitas.

Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte,
hojas secas, bocinas y nombres desolados,
nubes que van creciendo en mi ventana
mientras la humedad trae lamentos y moscas.

Sin embargo existe también el pasado
con sus súbitas rosas y modestos escándalos
con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera
y su insignificante comezón de recuerdos.

Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles.

 

De: Sólo mientras tanto, 1948-1950

 

Mario Benedetti, poeta uruguayo (14 de septiembre de 1920 - 17 de mayo de 2009). Formó parte de la generación del 45 de ese  país junto a nombres como Juan Carlos Onetti, Ángel Rama e Ida Vitale.

Estudió la primaria en una escuela alemana, aunque cuando la ideología nazi empezó a ser difundida, la dejó.   Gracias a su conocimiento de la lengua alemana, pudo trabajar más adelante como traductor de Kafka.

Tuvo que abandonar la escuela secundaria pues la economía familiar no lo permitía, y estudiar por su cuenta. Desde entonces, trabajó en diferentes oficios como vendedor, taquígrafo y contable, además de traductor.

Se formó finalmente como periodista y fue ganando poco a poco notoriedad en la escena intelectual del país.

Tras el golpe militar de 1973, abandonó su cargo  de jefe del Departamento de Literatura Hispanoamericana, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Montevideo, y se fue a vivir en el exilio. A lo largo de diez años vivió en países como Argentina, Cuba, Perú y España, separado circunstancialmente de su mujer,  Luz López Alegre, con quien estuvo casado más de 60 años.

Su obra, traducida a más de 25 idiomas, abarca géneros como poesía, novela, cuento, crítica y ensayo. Además, su estilo se adapta muy bien a la musicalización, por lo que sus poemas  han sido inmortalizados en las voces de  cantantes como Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Soledad Bravo y muchos más.

Recibió numerosos reconocimientos, entre los que podemos nombrar: la Orden Félix Varela (Cuba, 1982), el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional (Bruselas, 1987), la medalla Gabriela Mistral (Chile, 1995) y la medalla Pablo Neruda (Chile, 2005). Asimismo, recibió la distinción Honoris Causa en la Universidad de la República en Montevideo (2004) y VIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (España, 1999).

 

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