El buey y el mosquito
En el cuerno de un buey se posó un
mosquito.
Luego de permanecer allí largo rato, al
irse a su vuelo preguntó al buey si se alegraba de que por fin se marchase.
El buey le respondió:
-Ni supe que habías venido, ni notaré
cuando te vayas.
A veces no somos tan importantes como
creemos.
El avaro y el oro
Un avaro vendió todo lo que tenía de más
y compró una pieza de oro, la cual enterró en la tierra a la orilla de una
vieja pared y todos los días iba a mirar el sitio.
Uno de sus vecinos observó sus
frecuentes visitas al lugar y decidió averiguar que pasaba. Pronto descubrió lo
del tesoro escondido, y cavando, tomó la pieza de oro, robándosela.
El avaro, a su siguiente visita encontró
el hueco vacío y jalándose sus cabellos se lamentaba amargamente.
Entonces otro vecino, enterándose del
motivo de su queja, lo consoló diciéndole:
-Da gracias de que el asunto no es tan
grave. Ve y trae una piedra y colócala en el hueco. Imagínate entonces que el
oro aún está allí. Para ti será lo mismo que aquello sea o no sea oro, ya que
de por sí no harías nunca ningún uso de él.
“Valora las cosas por lo que sirven, no
por lo que aparentan”.
El cuervo enfermo
Un cuervo que se encontraba muy enfermo
le dijo a su madre:
-Madre, ruega a los dioses por mí y ya
no llores más.
La madre contestó:
-¿Y cuál de todos, hijo mío, tendrá
piedad de ti? ¿Quedará alguno a quien aún no le hayas robado la carne ?
No te llenes de enemigos
innecesariamente,
pues no encontrarás un solo amigo cuando lo necesites.
El lobo orgulloso de su sombra y el león
Vagaba cierto día un lobo por lugares
solitarios, a la hora en que el sol se ponía en el horizonte. Y viendo su sombra
bellamente alargada, exclamó:
-¿Cómo me va a asustar el león con
semejante talla que tengo? ¡Con treinta metros de largo, bien fácil me será
convertirme en rey de los animales!
Y mientras soñaba con su orgullo, un
poderoso león le cayó encima y empezó a devorarlo. Entonces el lobo, cambiando
de opinión, se dijo:
-La presunción es causa de mi desgracia.
No valores tus virtudes por la
apariencia con que las ven tus ojos.
El abeto y el espino
Disputaban entre sí el abeto y el espino. Se jactaba
el abeto diciendo:
-Soy hermoso, esbelto y alto, y sirvo para construir
las naves y los techos de los templos. ¿Cómo tienes la osadía de compararte a
mí?
-¡Si recordaras -replicó el espino- las hachas y las
sierras que te cortan, preferirías la suerte del espino!
A veces la fama
no es conveniente.
El cisne tomado por ganso
Un hombre muy rico alimentaba a un ganso
y a un cisne juntos, aunque con diferente fin a cada uno: uno era para el canto
y el otro para la mesa.
Cuando llegó la hora para la cual era
alimentado el ganso, era de noche, y la oscuridad no permitía distinguir entre
las dos aves. Capturado el cisne en lugar del ganso, entonó su bello canto
preludio de muerte. Al oír su voz, el amo lo reconoció y su canto lo salvó de
la muerte.
No actúes sobre alguien sin conocer su
verdadera identidad.
La paloma y la hormiga
Obligada por la sed, una hormiga bajó a
un manantial; arrastrada por la corriente, estaba a punto de ahogarse.
Viéndola en esta emergencia una paloma,
desprendió de un árbol una ramita, la arrojó a la corriente, montó encima a la
hormiga y la salvó.
Mientras tanto un cazador de pájaros se
adelantó con su arma preparada para cazar a la paloma. Lo vio la hormiga y lo
picó en el talón, haciendo soltar al cazador su arma. Aprovechó el momento la
paloma para alzar el vuelo.
Los dos perros
Un hombre tenía dos perros. Uno era para la caza y
otro para el cuido. Cuando salía de cacería iba con el de caza, y si cogía
alguna presa, al regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián.
Descontento por esto, el perro de caza lanzó a su compañero algunos reproches:
que sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro
perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.
El perro guardián le contestó:
-¡No es a mí a quien debes de reclamar, sino a nuestro
amo, ya que en lugar de enseñarme a trabajar como a ti, me ha enseñado a vivir
tranquilamente del trabajo ajeno!
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