30 junio 2026

CONTRA DECÁLOGO PARA ESCRITORES

 


Augusto Monterroso fue un escritor muy famoso, conocido como el mejor referente en los Talleres de Escritura Creativa, para la enseñanza de los relatos hiperbreves o microrrelatos. Su obra El Dinosaurio es quizá el relato más corto escrito en castellano y con él dio el campanazo literario: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.»

¿Quién despertó? Tampoco nos dice si el dinosaurio estaba vivo, muerto o era el esqueleto de algún museo arqueológico. Según los expertos, en esas incógnitas radica su valor imaginativo. Es cuestión de gustos literarios.

Este famoso autor hondureño, también nos dejó su «Decálogo del escritor.», tan seguido y respetable como toda su obra. Aunque, desde mi opinión y con un punto de humor no exento de realidad, me permito redactar un contra decálogo, solo para quienes desean triunfar como escritores, sin parecerse al del dinosaurio:



Primero.- Si tienes algo que decir, no lo digas. Cállate y cuéntaselo solo a tu psicólogo. Ni se te ocurra escribirlo. Deja esa tarea para los autores consumados.

Segundo.- Escribe para ti mismo o tus antepasados. No lo hagas para el futuro, en el que quizá no vivas para verlo. Sería muy molesto salir de la tumba si, por casualidad, te dieran algún premio literario.

Tercero.- Cuando te entren ganas de emborronar un folio piensa que: «En literatura todo está escrito.»

Cuarto.- Si con doscientas palabras ya has escrito un cuento, añádele toda la paja que creas necesaria. No tienes más que darte una vuelta por las librerías y verás innumerables tochos convertidos en best sellers.

Quinto.- Haz oídos sordos a los que dicen que los escritores son artistas. Más bien son funambulistas o, en el mejor de los casos, personajes de un circo literario de vanidades.

Sexto.- Deja pasar las malas rachas, tanto económicas como mentales. No escribas ni una palabra en esos estados. Muchos lo hicieron y los lectores ya están saturados de miserias humanas, con las propias tienen suficientes para varias reencarnaciones.

Séptimo.- Busca el éxito, incluso acósalo si se resiste. Dicen que el éxito acabó con Cervantes. Esa es otra fake news, puesta en circulación por ciertos escritores para eliminar competencia. Cuando la consigas se volverán tan verdes como las ranas.

Octavo.- No importa que tus lectores sean mediocres. Normalmente a éstos les gusta alardear ponderando los libros que leen. En sus ambientes hay muchos como ellos que querrán imitarlos, lo que te asegurará las ventas.

Noveno.- No tengas tanta confianza en ti mismo. Las dudas te harán ser mejor escritor, si no que se lo digan al manuscrito que guardas hace dos años en un cajón.

Décimo.- Menosprecia al lector de vez en cuando. Tu inteligencia tiene que brillar en cada párrafo, de lo contrario no volverá a leerte.

Undécimo.- Los lectores olvidan sus sentimientos cuando están inmersos en tus historias, así que tienes carta libre para remodelarlos con la carencia de los tuyos. Pero no te quejes si de esa metamorfosis surgen asesinos o psicópatas. 

Duodécimo.- Cuánto peor escribas más lectores tendrás. La autoficción es la piscina a la que se arrojan con vehemencia los junta letras del actual y variopinto mercado literario: pseudoescritores de todas las profesiones. Hoy en día hay más escritores que lectores.

Dejo al libre albedrío del futuro escritor hacer caso omiso a los dos últimos consejos, ya que en un contra decálogo debería haber solo diez.

 

       Esperanza Liñán Gálvez


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor: Se ruega no utilizar palabras soeces ni insultos ni blasfemias, así todo irá sobre ruedas.
Reservado el derecho de admisión para comentarios.

Buscar