16 mayo 2026

UN POEMA PARA EL SÁBADO: JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

 

Primavera Madre

 

¡Madre mía, tierra,
otra vez más verde,
más plena, más bella!

(Y yo, mientras, hijo
tuyo, con más secas
hojas en las venas).

¡Madre mía, tierra,
sé tú siempre joven,
y que yo me muera!

(Y tú, mientras, madre
mía, con más frescas
hojas en las piernas).

 

 

Juan Ramón Jiménez Mantecón (Moguer, Huelva, 23 de diciembre de 1881-San Juan de Puerto Rico, 29 de mayo de 1958) fue un poeta español. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1956 por el conjunto de su obra, entre la que destaca la obra lírica en prosa “Platero y yo”.

Estudia en la Universidad de Sevilla, pero abandona la carrera de  Derecho y la Pintura para dedicarse a la literatura, influenciado por Rubén Darío y los simbolistas franceses.

Hizo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde en 1916 se casó con Zenobia  Camprubí, a la que había conocido tres años antes.

Este hecho y el redescubrimiento del mar serán decisivos en su obra, e influirán en la escritura de “Diario de un poeta recién casado”. Esta obra marca la frontera entre su etapa sensitiva y la intelectual.

En 1936, al estallar la Guerra Civil española, se exilia a Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico. En este último país recibe la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1956.

 

La crítica suele dividir su trayectoria poética en tres etapas:

Etapa sensitiva (1898-1915): marcada por la influencia de Bécquer, el Simbolismo y el Modernismo. En ella predominan las descripciones del paisaje, los sentimientos vagos, la melancolía, la música y el color, los recuerdos y ensueños amorosos

Etapa intelectual (1916-1936): descubrimiento del mar como motivo trascendente. El mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, el eterno tiempo presente. Se inicia, asimismo, una evolución espiritual que lo lleva a buscar la trascendencia.

Etapa verdadera (1937-1958): todo lo escrito durante su exilio americano.

 

La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy numerosa, con libros que, a lo largo de su vida y en un afán constante de superación, repudia o de los que salva algún poema, casi siempre retocado en sus sucesivas selecciones.

La biblioteca del Instituto Cervantes de Nueva Delhi lleva el nombre de Zenobia-Juan Ramón Jiménez.

 


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