01 mayo 2026

RECURSOS PERSONALES CONTRA LA BARBARIE

 

Los medios de autodefensa que apliquemos para sobrevivir, en esta sociedad viciada que protagonizamos, son necesarios, posibles, imprescindibles y compensatorios pues estamos conviviendo con respuestas y comportamientos “selváticos”, absurdos, violentos e irracionales, que paulatinamente van empobreciendo la irrenunciable dignidad de lo humano.


Cuando abrimos la mirada a este mundo descontrolado que nos rodea, sentimos el aturdimiento subsiguiente de convivir con muy numerosas realidades que marchan “al revés. De manera especial nos decepciona la sorprendente inacción, el cobarde silencio, la tolerancia vergonzosa, mostrada por prestigiosos y antiguos órganos supranacionales, creados para regir la coexistencia mundial. Sin embargo, estas instituciones parecen estar mirando hacia “otro lado”, cuando no en connivencia con los desvaríos bélicos y genocidas de caracterizados e impasibles líderes políticos, deseosos de construir otro mundo a su antojo. El descaro, el cinismo, la arrogancia “tabernaria”, la desvergüenza, la ambición y la impunidad de estos dirigentes, atroces e inhumanos en su lesivo proceder contra la racionalidad y la humanidad, generan el asombro y el miedo más desalentador.

En su laxa conciencia, los ejércitos de estos crueles y repulsivos dirigentes llevan la violencia, el sufrimiento, el miedo y la muerte a centenares y miles de vidas, ya sean niños, mujeres, ancianos, hombres y mujeres inocentes ante tan crispada y sangrienta barbarie. Destruyen con sus potentes misiles y bombas mortíferas, ciudades, aldeas, fábricas, hospitales, riquezas monumentales, cultivos, viviendas, sembrando la desesperación en tantas vidas carentes de esa mínima felicidad que todo ser humano debe disfrutar. ¿Y qué hace la ONU, la OTAN, la Unión Europea y la Justicia internacional? ¿Y qué hacen los ángeles y los dioses, desde su críptico e ignoto “Paraíso? ¿y la propia Humanidad, sojuzgada y envilecida?


Frente a este desolador panorama, el ser individual o colectivo se pregunta ¿Cómo sobrevivir en medio de tanta inmundicia? Sólo nos puede salvar nuestra generosa bondad, nuestra valiosa racionalidad y nuestra fértil imaginación. Resulta obvio que no nos podemos quedar con los brazos cruzados. La autoprotección es innegociable y pragmáticamente terapéutica.

 

INFORMACIÓN. Es necesaria e imprescindible, para cualquier buen ciudadano. Pero no resulta útil, para la salud de nuestro estado anímico, seguir leyendo y escuchando, de continuo, esas deprimentes noticias que los medios de comunicación (muchas veces viradas de inconfesables intereses) nos ofrecen. Bastante dolor nos proporciona la aventura de vivir, para que encima suframos con esas injusticias, violencias, maldades y atrocidades generadas por desquiciadas voluntades, con las que los mass media rellenan sus titulares y artículos de opinión, ilustradas con un material gráfico que repugna cualquier sensatez. Para compaginar información y autoprotección anímica lo más aconsejable podría ser reducir, en lo posible, la “vorágine informativa”, centrándonos en titulares y en resúmenes ofrecidos por medios responsables y no interesados en ideologías extremistas.  

LITERATURA. Una vez informados en lo estrictamente básico, hay que buscar compensaciones y sustitutivos que nos ofrezcan lo mejor y más estimulante de la existencia. La lectura de libros puede ser un muy adecuado e inocuo “Lorazepam” con efectos secundarios vitalizadores. Novela, ensayo, biografía, memorias, Historia, ciencia, etc. El ejercicio lector proporciona una fascinante inmersión en un mundo ficticio o real, a través de diálogo mágico que mantenemos con el escritor o creador literario.


NATURALEZA VEGETAL. Trasladarnos con frecuencia a un ambiente rural, rodeados de árboles, montañas, colinas, hierbas y flores naturales, en la inmensidad de un horizonte que se une con la cúpula celeste, nos genera esa satisfacción de sentirnos pequeños y grandes a la vez. Respirar el aroma de la vegetación, escuchar la acústica delicada de las aves o de ese fluido hídrico que discurre buscando hidratar los elementos físicos con los que se encuentra, es un delicado placer, muy próximo a esa cuota de felicidad que el ser humano necesita, como medicina paliativa, para sonreír y vivir.

NATURALEZA MARÍTIMA. Muchos tenemos la suerte de poder desplazarnos fácilmente a las playas o a las zonas portuarias. La grata sensación de caminar por la arena, Gozar con las formas y acústicas encadenadas de las olas, oler el aroma salobre del mar, con la posibilidad de viajar con el vaivén lúdico sobre las aguas, favorece nuestra proximidad a esa naturaleza a la que pertenecemos. La natación, practicada en el mar o en las piscinas aclimatadas, es un juicioso método para “olvidar” las crueles miserias que otros provocan.




En esta larga lista de recursos compensatorios, no podría faltar la MAGIA DEL CINE, proyectado en las salas o en la pequeña pantalla de nuestros hogares. Empatizar con los protagonistas de historias narradas durante 90 o más minutos, nos lleva al conocimiento de otros mundos, otras vidas y otros comportamientos posibles. Nos enseña, nos distrae, nos ilusiona, nos hace pensar y reflexionar sobre un mundo que necesita acudir con urgencia a la clínica terapéutica de la sensatez.

 


Por supuesto que, en este breve listado de recursos compensatorios disponibles, faltarían otros a los que también podríamos recurrir para el objetivo que nos ocupa. Pero cada persona conoce, en lo íntimo de ser, aquello que más necesita y favorece, en el noble e inteligente objetivo de compensar tiempos acremente nublados. Hágase la luz. –

 

José L. Casado Toro

Abril 2026


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