Estamos en
este marzo que, de siempre, nos ha ilusionado por la luz que nos trae,
las promesas que deja en nuestras manos y ese atisbo de posibilidad de que
cierta felicidad es más factible en estas fechas: porque ahora comienza la
primavera, que lleva aparejado el complemento deseado y difícilmente alcanzable
de la “felicidad…su día” que se conmemora el 21, sábado.
Observa uno el
calendario, se ilusiona, se despierta, da un brinco y salta de la cama, mira
por la ventana y da la gracias a Dios por un día más; se prepara el desayuno y
mientras… pone la radio para escuchar las noticias…y, amigos, el
horizonte se comienza a oscurecer. Las ondas nos cuentan que oleadas de
bombardeos, destrucción y barbarie han llenado la noche y tienen el
firme propósito de continuar con la luz del día. Nos dice que el odio crece
y no se oye nada de intentar negociar la PAZ.
¡Se nos estropeó una vez más la brújula y hemos perdido el norte! Y asustados,
y con la visión borrosa sobre el presente y futuro, ¡nos han fastidiado esta
semana de la llegada de la primavera con sus luz y vidas nuevas!
Y sí, el norte,
en paradero desconocido. Señalaba Grahan Greene en uno de sus libros que: “el
ser humano es un deber”: es decir un ser compasivo, solidario, generoso, comprensivo…porque
esos son rasgos de decidida “humanidad". Aceptamos que en este
trayecto que tenemos que andar llamado vida, hay que remangarse, esforzarse y
prepararse para ser autosuficiente y ayudar a los que no lo consigan, pero está
claro que no se regala nada. El esfuerzo es necesario y hay que usarlo, además
de para alimentarnos para aprender, activar y ejercer los VALORES que nos hacen
humanos ¡Una buena noticia!: en gran parte se consiguen por contacto. ¿De
verdad no nos han contagiado nuestros padres, profesores, parientes
varios y amigos su humanidad? Pues claro que hemos tenido complicidad y nos
hemos comprometido con ellos.
Aunque si somos observadores y comparamos un pequeño monito recién nacido y un
bebé, pronto percibimos que el monillo es capaz de agarrarse al pelo de su
madre para que lo transporte de un lado a otro, el bebé, nosotros, preferimos
llorar o sonreír para que nos cojan en brazos… Luego, como la vida es una
carrera de fondo, la inteligencia conque estamos dotados, explosiona: e
inventamos, construimos, consumimos y remodelamos una vistosa SOCIEDAD
DEL BIENESTAR.
Pero si los valores se
duermen…vienen las guerras, la destrucción el casos y desaparece la humanidad.
Ahí estamos ahora, PERDIDOS.
Pues ya que ha salido
un monito en el comentario, vamos a terminar con lo que les contaba una
buena profesora a sus alumnos. ¡¡¡Es el momento ideal de
recordarlo!!!
Imaginaos una clase con una
PROFESORA contestando a sus alumnos a preguntas sobre las actitudes
de los líderes de la naciones poderosas del mundo en estos día de guerra
y violencia: y ella, mujer amable y con experiencia, les dice: “os
voy a contar una pequeña historia”.
En la selva, junto a un río con mucho
arbolado, vive una familia muy numerosa de orangutanes, y una de las crías, a
la atardecida, le pregunta a su progenitor:
-Papá, papá ¿Qué es el ser humano?.... y
el padre le contesta:
-Mira hijo los seres humanos son MONOS
sin pelo, que se creen que son los dueños de todo. Construyen cuevas de
piedras que llegan hasta el cielo, y su ego y su codicia no conocen límites,
pues cogen de la tierra mucho más de lo que necesitan; destruyen el hábitat,
contaminan el aire y ensucian los ríos y los mares. Los humanos esclavizan a
otros humanos y dejan que parte de la manada muera de hambre para hacer más
ricos a unos pocos; construyen máquinas para matar a otros seres humanos y
tarde o temprano se exterminarán a sí mismos. ¡LOS HUMANOS
hijo -concluyó- SON SOLO MONOS LOCOS!
-¡¡A pensarlo!!-, terminó la Profesora.
Rafael Sánchez Martín
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Por favor: Se ruega no utilizar palabras soeces ni insultos ni blasfemias, así todo irá sobre ruedas.
Reservado el derecho de admisión para comentarios.