20 marzo 2026

POSTURAS CORPORALES Y LUCES DE RIESGO

Aplicamos diversos comportamientos con respecto a nuestro organismo que, en principio, se consideran o parecen banales, pero que a la larga pueden resultar bastante lesivos, especialmente cuando se repiten con demasiada frecuencia.


ASIENTOS SIN RESPALDO.



Hace unos domingos, la Banda Municipal de la ciudad ofreció un concierto en el majestuoso patio del Museo de Málaga. La actuación de los profesores de música deleitó a la muy numerosa concurrencia. La calidad de los músicos que integran la banda es sobradamente conocida y valorada. Las piezas elegidas fueron enriquecidas con la participación de la joven Escuela de Danza, que también entusiasmó al público aficionado a estas interpretaciones.

El problema se originó cuando a poco de abrirse las puertas del Museo, las sillas habilitadas del aforo se ocuparon en su totalidad. Hubo gran benevolencia, entre los guardias de seguridad del bello recinto cultural, para que lo numerosos aficionados que estaban al final de la cola de espera también pasaran, pero no había ya sillas vacías en donde poder sentarse.  Entonces estas personas que querían escuchar el concierto fueron buscando acomodo en los bancos de madera sin respaldo que hay en el patio, en los bordes de una pequeña fuente de mármol que adorna el espacio o se quedaron simplemente de pie. Estas personas no tenían apoyo para sus espaldas. El concierto, con descanso incluido, duró cerca de la hora y media. Durante todo ese tiempo, esas personas sin sillas mantuvieron la columna vertebral bastante curvada, manifestando algunos de ellas en sus rostros el cansancio e incluso el dolor que sentían por esta inadecuada postura. Carecían del soporte pétreo o de madera en donde poder descansar esa importante parte corporal.

Cuando visitamos jardines públicos o los paseos, en las diversas localidades de la provincia, observamos que algunos de los bancos de madera o de bloques de piedra no tienen respaldos. Ese estar doblado sobre las piernas, genera problemas articulares en las vértebras lumbares, dorsales y también en las cervicales. Incluso en las gradas de los estadios deportivos ha tenido que aplicarse pequeños respaldos de plástico, en los que apoyar parte de la espalda.

Este problema de la falta de respaldos puede originar lesiones de diversa consideración, que hace necesario la consulta a los médicos especialistas, que prescriben sesiones de rehabilitación para los pacientes en los establecimientos específicos, siempre con personal titulado para el tratamiento o incluso la necesidad de intervenciones quirúrgicas.  

POSTURAS CORPORALES.



Aquellos que hemos estado directamente vinculados profesionalmente a la enseñanza, recordamos con preocupación la forma que adoptaban nuestros alumnos al sentarse en sus asientos escolares. Hay que recordar que los alumnos suelen estar entre 5 – 6 horas sentados, (al margen de la realización de actividades o en las clases de Educación Física) entre lunes y viernes de cada semana lectiva. Obviamente, la columna vertebral de estos niños y adolescentes es más flexible, con los discos intervertebrales más gruesos, húmedos y con menor rigidez) que la estructura ósea de las personas adultas o de la tercera edad. A medida que pasan los años, esos discos se van desgastando e incluso desplazándose de su ubicación intervertebral, con la generación de las peligrosas hernias discales, no siempre fáciles de corregir.

Pero aquellos queridos alumnos de mi memoria mantenían unas posturas en sus sillas inadecuadas, provocando que su columna formara curvaturas, a modo de escoliosis. Algunos escribían prácticamente echados sobre su mesa individual o sobre las bancas corridas. En casos extremos, también descansaban lateralmente su cabeza sobre el tablero de la mesa.

También hay personas adultas, que pasan muchas horas escribiendo frente a la pantalla de su ordenador. No se dan apenas cuenta que repetidamente ladean su cuerpo a derecha o a izquierda, favoreciendo malformaciones en la columna y en sus cuellos. Hay asientos ergonómicos en las oficinas, que ayuda a corregir estas incorrectas posturas. También es bueno, cada cierto tiempo (una hora, dos horas, por ejem) levantarse del asiento que ocupamos y realizar un pequeño o medio paseo, para vitalizar las articulaciones, como hacen los conductores responsables, cuando llevan más de dos horas conduciendo.

Vemos y sufrimos sillones y tresillos, precisamente en las consultas médicas, que ofrecen un previsible riesgo a quienes en ellos tomen asiento. Algunas personas tienen gran dificultad para incorporarse y ponerse de pie. Es mejor sentarse en una silla, que “dejarse caer” en esos mullidos, relajantes y “peligrosos” sillones, especialmente para las personas con sobrepeso.

En este ámbito de las posturas corporales es conveniente también aludir a las posturas del cuerpo cuando se descansa en la cama. Muchas personas sufren la peligrosa apnea del sueño (unos segundos sin respirar) y también severos problemas cervicales por la deficiente colocación de la cabeza y el uso de una almohada convencional. El asunto de la almohada no es baladí. En la actualidad hay empresas que elaboran un tipo de almohada de espuma viscoelástica, con una forma de mariposa y una conformación central que mantiene el cuello en una posición correcta, tanto si se duerme boca arriba como de lado.


LA ILUMINACIÓN.


La naturaleza humana es muy variable en todos los elementos corporales y uno de ellos, muy importante, es la capacidad visual. Sin entrar en la complejidad de las alteraciones visuales, bien corregidas con las lentes y lentillas, hay un aspecto al que se debe prestar una cuidada atención. Hay personas que pueden leer, con gran facilidad, disponiendo de escasa iluminación. Por el contrario, otras personas necesitan una gran luminosidad, para desarrollar el vital ejercicio de la lectura. 

El problema surge, cuando se lee, escribe, dibuja, o se trabaja con mecanismos diminutos, disponiéndose de una luz insuficiente. Obviamente, estas personas fuerzan su visión, con las consecuencias inmediatas o a medio de plazo del lagrimeo, picor en los ojos, cansancio visual, dolor de cabeza, sueño, visión borrosa de las palabras, secuelas que pueden derivar en defectos visuales, leves o graves, que ha de tratar un médico especialista: el oftalmólogo.

Si contrastamos épocas de la Historia, sabemos que en las horas nocturnas, se leía con la luz del fuego en la chimenea familiar,  en la hoguera exterior, encendiendo las antorchas, con la ayuda de una vela encendida, con aquellas luces de gas en las calles y en los domicilios particulares, con las bombillas eléctricas (nos acordamos de aquellas bombillas de 15 bugías, amarillentas, tristes e insuficientes), con las barras de luces de neón y en la actualidad con la maravillosa ayuda de la luz Led (más potencia de iluminación, más duración de los focos y bombillas, menor gasto de energía, mayor estabilidad con respecto a los temblores de la luz. Por supuesto, en el horario diurno, la luminosidad más sana, económica y potenciadora de vida es la luz emitida por el astro solar.

Para leer los párrafos escritos en los libros o en las pantallas de nuestros aparatos electrónicos, para escribir cualquier texto, en papel o en pantalla, cada persona ha de utilizar la luz necesaria para la salud de sus ojos. Mejor que la luz provenga desde nuestra izquierda o desde una posición frontal.

ASIENTOS, POSTURAS Y LUCES. son tres importantes elementos para cuidarnos, con el objetivo de que nuestra vida sea más placentera y saludable. Y las rectificaciones no se deben postergar “para más adelante”, sino “para ahora mismo”. –


José L. Casado Toro.

Marzo 2026.

  


 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor: Se ruega no utilizar palabras soeces ni insultos ni blasfemias, así todo irá sobre ruedas.
Reservado el derecho de admisión para comentarios.

Buscar