Aplicamos diversos comportamientos con respecto a nuestro organismo
que, en principio, se consideran o parecen banales, pero que a la larga pueden
resultar bastante lesivos, especialmente cuando se repiten con demasiada
frecuencia.
ASIENTOS SIN RESPALDO.
Hace unos domingos, la Banda Municipal de la ciudad ofreció un
concierto en el majestuoso patio del Museo de Málaga. La actuación de los
profesores de música deleitó a la muy numerosa concurrencia. La calidad de los
músicos que integran la banda es sobradamente conocida y valorada. Las piezas
elegidas fueron enriquecidas con la participación de la joven Escuela de Danza,
que también entusiasmó al público aficionado a estas interpretaciones.
El problema se originó cuando a poco de abrirse las puertas del Museo,
las sillas habilitadas del aforo se ocuparon en su totalidad. Hubo gran
benevolencia, entre los guardias de seguridad del bello recinto cultural, para que
lo numerosos aficionados que estaban al final de la cola de espera también
pasaran, pero no había ya sillas vacías en donde poder sentarse. Entonces estas personas que querían escuchar
el concierto fueron buscando acomodo en los bancos de madera sin respaldo que
hay en el patio, en los bordes de una pequeña fuente de mármol que adorna el
espacio o se quedaron simplemente de pie. Estas personas no tenían apoyo para
sus espaldas. El concierto, con descanso incluido, duró cerca de la hora y
media. Durante todo ese tiempo, esas personas sin sillas mantuvieron la columna
vertebral bastante curvada, manifestando algunos de ellas en sus rostros el
cansancio e incluso el dolor que sentían por esta inadecuada postura. Carecían
del soporte pétreo o de madera en donde poder descansar esa importante parte
corporal.
Cuando visitamos jardines públicos o los paseos, en las diversas
localidades de la provincia, observamos que algunos de los bancos de madera o de
bloques de piedra no tienen respaldos. Ese estar doblado sobre las piernas,
genera problemas articulares en las vértebras lumbares, dorsales y también en
las cervicales. Incluso en las gradas de los estadios deportivos ha tenido que aplicarse
pequeños respaldos de plástico, en los que apoyar parte de la espalda.
Este problema de la falta de respaldos puede originar lesiones de
diversa consideración, que hace necesario la consulta a los médicos
especialistas, que prescriben sesiones de rehabilitación para los pacientes en
los establecimientos específicos, siempre con personal titulado para el
tratamiento o incluso la necesidad de intervenciones quirúrgicas.
POSTURAS CORPORALES.
Aquellos que hemos estado
directamente vinculados profesionalmente a la enseñanza, recordamos con
preocupación la forma que adoptaban nuestros alumnos al sentarse en sus asientos
escolares. Hay que recordar que los alumnos suelen estar entre 5 – 6 horas sentados,
(al margen de la realización de actividades o en las clases de Educación
Física) entre lunes y viernes de cada semana lectiva. Obviamente, la columna
vertebral de estos niños y adolescentes es más flexible, con los discos
intervertebrales más gruesos, húmedos y con menor rigidez) que la estructura
ósea de las personas adultas o de la tercera edad. A medida que pasan los años,
esos discos se van desgastando e incluso desplazándose de su ubicación
intervertebral, con la generación de las peligrosas hernias discales, no
siempre fáciles de corregir.
Pero aquellos queridos alumnos
de mi memoria mantenían unas posturas en sus sillas inadecuadas, provocando que
su columna formara curvaturas, a modo de escoliosis. Algunos escribían
prácticamente echados sobre su mesa individual o sobre las bancas corridas. En
casos extremos, también descansaban lateralmente su cabeza sobre el tablero de
la mesa.
También hay personas adultas,
que pasan muchas horas escribiendo frente a la pantalla de su ordenador. No se
dan apenas cuenta que repetidamente ladean su cuerpo a derecha o a izquierda,
favoreciendo malformaciones en la columna y en sus cuellos. Hay asientos
ergonómicos en las oficinas, que ayuda a corregir estas incorrectas posturas.
También es bueno, cada cierto tiempo (una hora, dos horas, por ejem) levantarse
del asiento que ocupamos y realizar un pequeño o medio paseo, para vitalizar
las articulaciones, como hacen los conductores responsables, cuando llevan más
de dos horas conduciendo.
Vemos y sufrimos sillones y
tresillos, precisamente en las consultas médicas, que ofrecen un previsible riesgo
a quienes en ellos tomen asiento. Algunas personas tienen gran dificultad para
incorporarse y ponerse de pie. Es mejor sentarse en una silla, que “dejarse
caer” en esos mullidos, relajantes y “peligrosos” sillones, especialmente para
las personas con sobrepeso.
En este ámbito de las posturas
corporales es conveniente también aludir a las posturas del cuerpo cuando se
descansa en la cama. Muchas personas sufren la peligrosa apnea del sueño (unos
segundos sin respirar) y también severos problemas cervicales por la deficiente
colocación de la cabeza y el uso de una almohada convencional. El asunto de la
almohada no es baladí. En la actualidad hay empresas que elaboran un tipo de
almohada de espuma viscoelástica, con una forma de mariposa y una conformación
central que mantiene el cuello en una posición correcta, tanto si se duerme
boca arriba como de lado.
LA ILUMINACIÓN.
La naturaleza humana es muy
variable en todos los elementos corporales y uno de ellos, muy importante, es
la capacidad visual. Sin entrar en la complejidad de las alteraciones visuales,
bien corregidas con las lentes y lentillas, hay un aspecto al que se debe
prestar una cuidada atención. Hay personas que pueden leer, con gran facilidad,
disponiendo de escasa iluminación. Por el contrario, otras personas necesitan
una gran luminosidad, para desarrollar el vital ejercicio de la lectura.
El problema surge, cuando se lee, escribe, dibuja, o se trabaja con mecanismos diminutos, disponiéndose de una luz insuficiente. Obviamente, estas personas fuerzan su visión, con las consecuencias inmediatas o a medio de plazo del lagrimeo, picor en los ojos, cansancio visual, dolor de cabeza, sueño, visión borrosa de las palabras, secuelas que pueden derivar en defectos visuales, leves o graves, que ha de tratar un médico especialista: el oftalmólogo.
Si contrastamos épocas de la
Historia, sabemos que en las horas nocturnas, se leía con la luz del fuego en la
chimenea familiar, en la hoguera
exterior, encendiendo las antorchas, con la ayuda de una vela encendida, con aquellas
luces de gas en las calles y en los domicilios particulares, con las bombillas
eléctricas (nos acordamos de aquellas bombillas de 15 bugías, amarillentas,
tristes e insuficientes), con las barras de luces de neón y en la actualidad
con la maravillosa ayuda de la luz Led (más potencia de iluminación, más
duración de los focos y bombillas, menor gasto de energía, mayor estabilidad
con respecto a los temblores de la luz. Por supuesto, en el horario diurno, la luminosidad
más sana, económica y potenciadora de vida es la luz emitida por el astro
solar.
Para leer los párrafos escritos
en los libros o en las pantallas de nuestros aparatos electrónicos, para
escribir cualquier texto, en papel o en pantalla, cada persona ha de utilizar
la luz necesaria para la salud de sus ojos. Mejor que la luz provenga desde
nuestra izquierda o desde una posición frontal.
ASIENTOS, POSTURAS Y LUCES. son tres importantes elementos para cuidarnos, con
el objetivo de que nuestra vida sea más placentera y saludable. Y las
rectificaciones no se deben postergar “para más adelante”, sino “para ahora
mismo”. –
José
L. Casado Toro.
Marzo
2026.



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