04 agosto 2025

DE VIAJE POR ESPAÑA (IV)

 

Ultimo día en Segovia


Hoy es nuestro último día completo en Segovia.  Después del desayuno, a las 10:30, hemos ido en coche al parking del Acueducto. Como el martes Carlos no nos acompañó, la visita ha repetido algo de lo que hicimos ese día.

Al salir del parking, Carlos quería tomar varias fotografías del espectacular ACUEDUCTO. Luego nos hemos dirigido a la calle real que inicia la ruta que lleva a la Catedral. A mitad de camino nos hemos parado para visitar la extraordinaria IGLESIA DE SAN MARTÍN, sus espectaculares atrios y el interior, donde, entre otras maravillas, se encuentra una escultura de Jesús yacente, obra del gran imaginero Gregorio Fernández. Hemos parado para comprar un detalle para dejarla a la familia cuya casa nos acoge, y lotería (que nunca toca). Más adelante, cerca de la Plaza Mayor, hemos parado en San Miguel, donde Isabel La Católica fue elegida reina de Castilla y León. Tras esto, y apreciar el exterior del enorme edificio de la Catedral, nos dirigimos al siguiente destino de hoy: EL ALCÁZAR. Ante él hay unos bonitos y cuidados jardines; y a su izquierda el edificio con la taquilla y cafetería. Desde los laterales del jardín hay unas estupendas vistas de los alrededores de Segovia. Una vez compradas las entradas, fuimos a realizar la visita. La parte derecha del recorrido  te lleva a una serie de salas medievales que tenían distintos usos; algunas más interesantes que otras. Quizás la más interesante sea la que acoge las figuras de todos los reyes hasta Felipe II. La parte izquierda del edificio la forman una serie de salas dedicadas a aspectos relacionados con la artillería, pues durante un tiempo, este edificio se dedicó a academia de artillería.

Terminada la visita, volvimos por nuestros pasos para dirigirnos a comer: Rocío B. había reservado en el restaurante David Guijarro, uno de los muchos de la ciudad donde se come el típico MENÚ SEGOVIANO: judiones de la Granja, cochinillo asado, y ponche segoviano, todo regado de buen vino Fuentespina. La verdad es que la comida nos ha parecido excelente, así como el trato del personal (en especial ÓSCAR, el camarero que llevaba la sala con maestría.

Después hemos regresado, pero haciendo un pequeño rodeo para que Carlos conociera la preciosa iglesia de San Millán. Luego al Acueducto para hacer tomas desde diferentes ángulos, y a casa.

 

Pedro J. Tíscar

(continuará)


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