Ultimo
día en Segovia
Hoy
es nuestro último día completo en Segovia.
Después del desayuno, a las 10:30, hemos ido en coche al parking del
Acueducto. Como el martes Carlos no nos acompañó, la visita ha repetido algo de
lo que hicimos ese día.
Al
salir del parking, Carlos quería tomar varias fotografías del espectacular
ACUEDUCTO. Luego nos hemos dirigido a la calle real que inicia la ruta que
lleva a la Catedral. A mitad de camino nos hemos parado para visitar la
extraordinaria IGLESIA DE SAN MARTÍN, sus espectaculares atrios y el interior,
donde, entre otras maravillas, se encuentra una escultura de Jesús yacente,
obra del gran imaginero Gregorio Fernández. Hemos parado para comprar un
detalle para dejarla a la familia cuya casa nos acoge, y lotería (que nunca
toca). Más adelante, cerca de la Plaza Mayor, hemos parado en San Miguel, donde
Isabel La Católica fue elegida reina de Castilla y León. Tras esto, y apreciar
el exterior del enorme edificio de la Catedral, nos dirigimos al siguiente
destino de hoy: EL ALCÁZAR. Ante él hay unos bonitos y cuidados jardines; y a
su izquierda el edificio con la taquilla y cafetería. Desde los laterales del
jardín hay unas estupendas vistas de los alrededores de Segovia. Una vez
compradas las entradas, fuimos a realizar la visita. La parte derecha del
recorrido te lleva a una serie de salas
medievales que tenían distintos usos; algunas más interesantes que otras.
Quizás la más interesante sea la que acoge las figuras de todos los reyes hasta
Felipe II. La parte izquierda del edificio la forman una serie de salas
dedicadas a aspectos relacionados con la artillería, pues durante un tiempo,
este edificio se dedicó a academia de artillería.
Terminada
la visita, volvimos por nuestros pasos para dirigirnos a comer: Rocío B. había
reservado en el restaurante David Guijarro, uno de los muchos de la ciudad
donde se come el típico MENÚ SEGOVIANO: judiones de la Granja, cochinillo
asado, y ponche segoviano, todo regado de buen vino Fuentespina. La verdad es
que la comida nos ha parecido excelente, así como el trato del personal (en
especial ÓSCAR, el camarero que llevaba la sala con maestría.
Después
hemos regresado, pero haciendo un pequeño rodeo para que Carlos conociera la
preciosa iglesia de San Millán. Luego al Acueducto para hacer tomas desde
diferentes ángulos, y a casa.
Pedro
J. Tíscar
(continuará)
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