Ayer por la mañana, en las dependencias de la
organización nacional de ciegos, tuvimos la ocasión de conocer a un grupo de
mujeres que se dedican a tejer distintas prendas de lana —tanto para bebés,
niños y adultos— para después donarlas a personas necesitadas.
Resulta sorprendente la habilidad que derrochan en
ese quehacer, si además se consideran sus dificultades en la visión —desde la
ceguera total o parcial— que todas ellas sufren.
Los trabajos que ayer exponían tienen una calidad
sorprendente. En especial aquellos dedicados a los bebés, con unos detalles de
gusto y originalidad dignos de admirar.
Nos comentaron que el ejercicio que desarrollan con
los dedos les sirve también para comprender mejor el sistema braille, del que
se sirven para leer, y que les integra en el mundo.
Pero lo extraordinario en ellas, aparte de su
habilidad demostrada como tejedoras, es la actitud que manifiestan en sus
circunstancias La amabilidad, la cercanía, el deseo de dar a conocer su labor,
y una actitud positiva que nos hace reflexionar a los demás para tomar ejemplo.
Unos cuantos compañeros que viajamos al reciente
Erasmus a Italia, acompañados por el profesor Jamp Palo, y en nombre del resto
del grupo que nos acompañaron en esa experiencia, colaboramos con la entrega de
ovillos de lana para que dispongan de material con el que seguir su estupenda trayectoria.
Animo a quien tenga interés en conocer a estas
mujeres admirables se acerquen hasta la O.N.C.E y les brinden su ayuda.
Mayte Tudea



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