El contenido de estas sencillas
reflexiones va dirigido, de manera especial, a todos aquellos que no sienten
una especial predilección por la práctica de la actividad senderista. La
lectura de estas fáciles aportaciones podría tal vez hacer cambiar de opinión a
estas personas, acerca de lo positivo
que es para nuestro organismo la acción de caminar.
Muy difícil sería encontrar a un
especialista en medicina que no defendiera los valores que tiene el ejercicio
físico para el cuerpo humano. Hay deportes, más o menos violentos, donde el
riesgo de su práctica puede ser peligroso para los no iniciados. Sin embargo,
la práctica serena del senderismo se realiza
simplemente caminando entre uno y otro lugar. Vayamos comentando sus preciados beneficios. En principio, no es necesario utilizar
medio de locomoción alguno. El vehículo
que nos trasladará a otra zona o espacio son precisamente nuestras
piernas. A lo largo de los minutos, en ese nuestro lúdico desplazamiento, vamos
“quemando” calorías que, sin discusión, siempre sobran en nuestros pesados organismos.
La acumulación excesiva en el cuerpo de calorías sobrantes provoca el riesgo,
grave por sus consecuencias, de la obesidad. Al caminar se activan y “engrasan”
también las articulaciones: pie, tobillo, rodilla, cintura, brazos e incluso el
cuello, a fin de evitar que estos engranajes se anquilosen por falta de
ejercicio. Se “vitaliza” además nuestra estructura cardiaca o corazón, a través
del sistema respiratorio de los pulmones y circulatorio de la sangre. Relajas
la tensión corporal y estimulas el ánimo, objetivo muy importante, luchando
contra la inoportuna y dañina depresión. Respiras el aire puro de la
naturaleza, en donde no encontrarás y sufrirás la temida contaminación de las
grandes ciudades. Por consiguiente, vamos sumando interesantes beneficios.
El instrumental
para practicar el senderismo es muy asequible, en adquisición y precio: resulta
fundamental utilizar un buen calzado, cuidando de manera especial la naturaleza
de las suelas. Fíjate, antes de comprarlo, que la composición de las suelas sea
de caucho. Y, a ser posible, zapatos o botas impermeables (aparece un pequeño
paraguas en la etiqueta). Recuerda la marca Quechua: calidad y precio. Es
aconsejable, en realidad imprescindible, un soporte de ayuda para los terrenos
más difíciles, por las piedras, los desniveles y las cuestas: un palo o bastón
de senderista, que puede ser metálico (extensible) o de madera. Uno u otro deben
carecer de excesivo peso. Añadamos una mochila, donde guardar o colgar la
cantimplora, un chubasquero (para la posible lluvia), el teléfono móvil, un
protector solar y, para los especialistas avanzados, una brújula junto a un
buen mapa. Las gafas de sol, la gorrilla con visera o el gorro de lana son
también muy necesarios. Se aconseja un pequeño “kit de supervivencia”: frutos
secos, algunos caramelos y galletas, para los desplazamientos largos. Nunca nos
sobra llevar un mini botiquín con tiritas, agua oxigenada, alcohol, Betadine o
similar y un poco de algodón.
Puedes aplicar varias modalidades a la práctica senderista: trayectos
urbanos o rurales, de montaña o marítimos. Todos ellos se caracterizan por ser
extremadamente económicos; no hay que pagar ticket de entrada o reservar plaza.
Si caminas solo, elige el ritmo de paso que mejor te convenga o adapte a tus
características o capacidad. Si te desplazas formando parte de un grupo (debes
analizar previamente las características del mismo) habrás de acomodar tus pasos
al ritmo colectivo
Otros beneficios.
No es un deporte de riesgo, pues no es competitivo. Es ideal para todas las
edades, aunque especialmente saludable para las personas mayores. Fomentas el
amor por la naturaleza. Aprendes a escuchar los “silencios” o la acústica de
las hojas y ramas en movimiento, debido a la sutil influencia del viento. Casi
sin darte cuenta, vas aprendiendo a reconocer especies botánicas. Visitas y
conoces lugares sugerentes, en muchos de los cuales nunca habías estado. Si vas
en grupo, harás nuevas amistades, a través del diálogo y el intercambio
material, intelectual y afectivo. Es un antídoto excelente contra la soledad. Es
bastante probable que esta práctica deportiva despierte tu afición por la
fotografía, guardando para el recuerdo esas bellas imágenes que has tenido la
oportunidad de tomar con tu cámara fotográfica o usando tu versátil móvil
telefónico.
Quedarse en casa por sistema, no es una
inteligente decisión. Fomenta la pasividad, el
desánimo, el aumento de peso y el aburrimiento. Los médicos recomiendan
que se camine diariamente un número variable de kilómetros:
entre media y una hora. Algunos senderistas, sin embargo, recorren cada día 8,
10 o más km en una sola jornada. Compara: hacer una pequeña marcha o paseo,
desde la zona de los Jardines de Picasso, hasta la Farola o el morro de
levante, en Málaga, puede suponer un recorrido entre los 4 y 6 km de distancia.
Lo importante es practicar el senderismo cada día, ya sea por la ciudad o por
el campo. Un senderista de tipo medio, desplazándose por un terreno no
demasiado difícil por su orografía y aplicando al ritmo de los pasos un ágil caminar, puede
recorrer unos cuatro km en una hora de marcha. Esa distancia también dependerá
de la naturaleza del terreno que pise y del tiempo atmosférico que haya de soportar.
Como estamos comprobando, todo son
ventajas para nuestro organismo cuando practicamos este deporte no violento y apenas
sin riesgo. Apliquemos con sencillez e inteligencia aquel célebre dicho de: “Para una buena salud, menos comida en el plato y más suela
en los zapatos”.
Para finalizar esta breve exposición, añadamos
unas palabras sobre los incentivos que tiene Málaga
capital (también, lógicamente, la provincia) para practicar la actividad
senderista. El tiempo atmosférico malacitano es ideal, para caminar por la
ciudad, a través de sus barrios y arrabales. Citemos algunas
localizaciones. Subir al Castillo de Gibralfaro,
al Monte Victoria, al Monte
Coronado, recorrer el entorno de la desembocadura
del Guadalhorce, la extensión del Campus
universitario de Teatinos, el Arroyo de
Jaboneros y Monte de San Antón, el Parque del Morlaco, la laguna
de la Barrera, la senda litoral este u
oeste, los Montes de Málaga (por zona de
Picapedrero –enfrente del Jardín Botánico La Concepción- o por la carretera del
Colmenar) por citar algunos interesantes ejemplos, resulta saludable,
reconfortante y “económico”. El sistema municipal de transporte urbano EMT
funciona muy bien, llega a casi todos los lugares, a fin de trasladarte a un
determinado entorno y comenzar desde allí la marcha. No tienes por qué usar tu
vehículo. Recuerda, son tus piernas y la mentalización del buen animo deportivo
quien te va a llevar a disfrutar de la práctica senderista. Vence a la pereza, aplicando
el alegre placer de caminar.-
José L. Casado Toro
Noviembre 2020
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