04 diciembre 2020

EL INCENTIVADO PLACER DE CAMINAR

 

El contenido de estas sencillas reflexiones va dirigido, de manera especial, a todos aquellos que no sienten una especial predilección por la práctica de la actividad senderista. La lectura de estas fáciles aportaciones podría tal vez hacer cambiar de opinión a estas personas, acerca  de lo positivo que es para nuestro organismo la acción de caminar.   

Muy difícil sería encontrar a un especialista en medicina que no defendiera los valores que tiene el ejercicio físico para el cuerpo humano. Hay deportes, más o menos violentos, donde el riesgo de su práctica puede ser peligroso para los no iniciados. Sin embargo, la práctica serena del senderismo se realiza simplemente caminando entre uno y otro lugar. Vayamos comentando sus preciados beneficios. En principio, no es necesario utilizar medio de locomoción alguno. El vehículo  que nos trasladará a otra zona o espacio son precisamente nuestras piernas. A lo largo de los minutos, en ese nuestro lúdico desplazamiento, vamos “quemando” calorías que, sin discusión, siempre sobran en nuestros pesados organismos. La acumulación excesiva en el cuerpo de calorías sobrantes provoca el riesgo, grave por sus consecuencias, de la obesidad. Al caminar se activan y “engrasan” también las articulaciones: pie, tobillo, rodilla, cintura, brazos e incluso el cuello, a fin de evitar que estos engranajes se anquilosen por falta de ejercicio. Se “vitaliza” además nuestra estructura cardiaca o corazón, a través del sistema respiratorio de los pulmones y circulatorio de la sangre. Relajas la tensión corporal y estimulas el ánimo, objetivo muy importante, luchando contra la inoportuna y dañina depresión. Respiras el aire puro de la naturaleza, en donde no encontrarás y sufrirás la temida contaminación de las grandes ciudades. Por consiguiente, vamos sumando interesantes beneficios.

El instrumental para practicar el senderismo es muy asequible, en adquisición y precio: resulta fundamental utilizar un buen calzado, cuidando de manera especial la naturaleza de las suelas. Fíjate, antes de comprarlo, que la composición de las suelas sea de caucho. Y, a ser posible, zapatos o botas impermeables (aparece un pequeño paraguas en la etiqueta). Recuerda la marca Quechua: calidad y precio. Es aconsejable, en realidad imprescindible, un soporte de ayuda para los terrenos más difíciles, por las piedras, los desniveles y las cuestas: un palo o bastón de senderista, que puede ser metálico (extensible) o de madera. Uno u otro deben carecer de excesivo peso. Añadamos una mochila, donde guardar o colgar la cantimplora, un chubasquero (para la posible lluvia), el teléfono móvil, un protector solar y, para los especialistas avanzados, una brújula junto a un buen mapa. Las gafas de sol, la gorrilla con visera o el gorro de lana son también muy necesarios. Se aconseja un pequeño “kit de supervivencia”: frutos secos, algunos caramelos y galletas, para los desplazamientos largos. Nunca nos sobra llevar un mini botiquín con tiritas, agua oxigenada, alcohol, Betadine o similar y un poco de algodón.

Puedes aplicar varias modalidades a la práctica senderista: trayectos urbanos o rurales, de montaña o marítimos. Todos ellos se caracterizan por ser extremadamente económicos; no hay que pagar ticket de entrada o reservar plaza. Si caminas solo, elige el ritmo de paso que mejor te convenga o adapte a tus características o capacidad. Si te desplazas formando parte de un grupo (debes analizar previamente las características del mismo) habrás de acomodar tus pasos al ritmo colectivo

Otros beneficios. No es un deporte de riesgo, pues no es competitivo. Es ideal para todas las edades, aunque especialmente saludable para las personas mayores. Fomentas el amor por la naturaleza. Aprendes a escuchar los “silencios” o la acústica de las hojas y ramas en movimiento, debido a la sutil influencia del viento. Casi sin darte cuenta, vas aprendiendo a reconocer especies botánicas. Visitas y conoces lugares sugerentes, en muchos de los cuales nunca habías estado. Si vas en grupo, harás nuevas amistades, a través del diálogo y el intercambio material, intelectual y afectivo. Es un antídoto excelente contra la soledad. Es bastante probable que esta práctica deportiva despierte tu afición por la fotografía, guardando para el recuerdo esas bellas imágenes que has tenido la oportunidad de tomar con tu cámara fotográfica o usando tu versátil móvil telefónico.

Quedarse en casa por sistema, no es una inteligente decisión. Fomenta la pasividad, el  desánimo, el aumento de peso y el aburrimiento. Los médicos recomiendan que se camine diariamente un número variable de kilómetros: entre media y una hora. Algunos senderistas, sin embargo, recorren cada día 8, 10 o más km en una sola jornada. Compara: hacer una pequeña marcha o paseo, desde la zona de los Jardines de Picasso, hasta la Farola o el morro de levante, en Málaga, puede suponer un recorrido entre los 4 y 6 km de distancia. Lo importante es practicar el senderismo cada día, ya sea por la ciudad o por el campo. Un senderista de tipo medio, desplazándose por un terreno no demasiado difícil por su orografía y aplicando al  ritmo de los pasos un ágil caminar, puede recorrer unos cuatro km en una hora de marcha. Esa distancia también dependerá de la naturaleza del terreno que pise y del tiempo atmosférico que haya de soportar.

Como estamos comprobando, todo son ventajas para nuestro organismo cuando practicamos este deporte no violento y apenas sin riesgo. Apliquemos con sencillez e inteligencia aquel célebre dicho de: “Para una buena salud, menos comida en el plato y más suela en los zapatos”.

Para finalizar esta breve exposición, añadamos unas palabras sobre los incentivos que tiene Málaga capital (también, lógicamente, la provincia) para practicar la actividad senderista. El tiempo atmosférico malacitano es ideal, para caminar por la ciudad, a través de sus barrios y arrabales. Citemos algunas localizaciones. Subir al Castillo de Gibralfaro, al Monte Victoria, al Monte Coronado, recorrer el entorno de la desembocadura del Guadalhorce, la extensión del Campus universitario de Teatinos, el Arroyo de Jaboneros y Monte de San Antón, el Parque del Morlaco, la laguna de la Barrera, la senda litoral este u oeste, los Montes de Málaga (por zona de Picapedrero –enfrente del Jardín Botánico La Concepción- o por la carretera del Colmenar) por citar algunos interesantes ejemplos, resulta saludable, reconfortante y “económico”. El sistema municipal de transporte urbano EMT funciona muy bien, llega a casi todos los lugares, a fin de trasladarte a un determinado entorno y comenzar desde allí la marcha. No tienes por qué usar tu vehículo. Recuerda, son tus piernas y la mentalización del buen animo deportivo quien te va a llevar a disfrutar de la práctica senderista. Vence a la pereza, aplicando el alegre placer de caminar.-

José L. Casado Toro

Noviembre 2020

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